{"id":10392,"date":"2026-04-23T15:25:45","date_gmt":"2026-04-23T15:25:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10392"},"modified":"2026-04-23T15:25:48","modified_gmt":"2026-04-23T15:25:48","slug":"guillermo-dorronsoro-el-arte-de-dar-oportunidades-al-destino-10-de-1001-hilos-de-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2026\/04\/23\/guillermo-dorronsoro-el-arte-de-dar-oportunidades-al-destino-10-de-1001-hilos-de-futuro\/","title":{"rendered":"Guillermo Dorronsoro: \u00abEl arte de dar oportunidades al destino (10 de 1001): Hilos de futuro\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-94\"><strong>El futuro no suele responder a lo que exigen las certezas, sino m\u00e1s bien a los que se atreven a dejar una puerta entreabierta<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-96\"><strong>Art\u00edculo publicado en Empresa XXI (15\/04\/2026)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Guillermo-Dorronsoro.jpg\" alt=\"Guillermo Dorronsoro\" class=\"wp-image-1110\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-97\">Siguiendo el hilo misterioso que me entregaron en Viena, llegu\u00e9 a Oxford una tarde de lluvia fina<sup><\/sup>. El cielo ten\u00eda el color del plomo antiguo, a tono con los patios de piedra de los colleges que guardaban sus secretos desde hac\u00eda siglos<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-98\">Encontr\u00e9 a Clive Staples Lewis apoyado en una columna del Magdalen College, mirando distra\u00eddo la lluvia caer sobre el jard\u00edn<sup><\/sup>. Me salud\u00f3 brevemente y me condujo por un corredor de piedra hasta una peque\u00f1a sala donde una chimenea luchaba contra el fr\u00edo<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-99\">All\u00ed, inclinado sobre una mesa llena de papeles, estaba John Ronald Reuel Tolkien<sup><\/sup>. Dibujaba algo con una concentraci\u00f3n casi infantil: una monta\u00f1a, un \u00e1rbol, una graf\u00eda extra\u00f1a<sup><\/sup>. Lewis me present\u00f3 y, sin m\u00e1s pre\u00e1mbulos, Tolkien levant\u00f3 la vista<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-100\">\u00abHermes\u00bb, dijo con voz profunda, \u00abvienes buscando la manera de trazar el mapa del ma\u00f1ana<sup><\/sup>. Pero el futuro no suele responder a lo que exigen las certezas, sino m\u00e1s bien a los que se atreven a dejar una puerta entreabierta<sup><\/sup>. Lo que Lewis y yo hacemos aqu\u00ed no es predecir, sino tender hilos\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-101\">Me acerqu\u00e9 a la mesa<sup><\/sup>. No hab\u00eda gr\u00e1ficas de tendencias, ni an\u00e1lisis de mercado<sup><\/sup>. Solo fragmentos de historias, bocetos de mundos que a\u00fan no exist\u00edan<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-102\">\u00abLa gente cree que para avanzar necesita un plan maestro, un dise\u00f1o final\u00bb, continu\u00f3 Tolkien<sup><\/sup>. \u00abPero eso es una trampa de la mente moderna<sup><\/sup>. El futuro se construye lanzando peque\u00f1os hilos hacia lo desconocido<sup><\/sup>. Lo suficiente para que, si al otro lado hay algo vivo, empiece a tirar<sup><\/sup>. Para que el futuro lo alimente si tiene sentido\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-103\">Guard\u00e9 silencio<sup><\/sup>. Aquello encajaba con algo que intu\u00eda desde hac\u00eda tiempo: que muchas veces el miedo no estaba en el gran fracaso, sino en no saber convivir con lo provisional<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-104\">Tolkien volvi\u00f3 a se\u00f1alar su dibujo<sup><\/sup>. \u00abMira esto<sup><\/sup>. La Tierra Media naci\u00f3 en garabatos en cuadernos<sup><\/sup>. Nombres, mapas, fragmentos, runas que inventaba<sup><\/sup>. Eran hilos<sup><\/sup>. Los lanc\u00e9<sup><\/sup>. Algunos se rompieron y otros no llevaban a ninguna parte<sup><\/sup>. Pero otros cobraron de repente fuerza, sentido<sup><\/sup>. Y me bast\u00f3 seguir tirando de esos hilos\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-105\">Lewis se inclin\u00f3 hacia m\u00ed: \u00abMe pas\u00f3 lo mismo con Narnia<sup><\/sup>. El futuro tiene la costumbre de no usar la puerta principal, prefiere a veces colarse por una rendija\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-106\">La chimenea crepit\u00f3<sup><\/sup>. Afuera, la lluvia hab\u00eda cesado<sup><\/sup>. Entend\u00ed entonces la s\u00e9ptima herramienta: no esperar a tener el mapa perfecto, sino empezar a tender hilos y dejar que el futuro alimente algunos de ellos<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-107\">Tolkien me tendi\u00f3 entonces en una peque\u00f1a tira de papel la pista para seguir mi viaje<sup><\/sup>. Una l\u00ednea sub\u00eda hacia unas monta\u00f1as lejanas, de nieves eternas y picos afilados<sup><\/sup>. All\u00ed me esperaban un monasterio suspendido en la roca, y un rostro con un tercer ojo abierto en su frente<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p-rc_b48ab650d8761a4a-108\">Mientras sal\u00eda a la calle, pensaba en que los hilos m\u00e1s importantes no son los que lanzamos con m\u00e1s fuerza, sino los que el destino decide no soltar<sup><\/sup>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El futuro no suele responder a lo que exigen las certezas, sino m\u00e1s bien a los que se atreven a dejar una puerta entreabierta Art\u00edculo publicado en Empresa XXI (15\/04\/2026) Siguiendo el hilo misterioso que me entregaron en Viena, llegu\u00e9 a Oxford una tarde de lluvia fina. 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