{"id":10688,"date":"2026-07-21T10:42:09","date_gmt":"2026-07-21T10:42:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10688"},"modified":"2026-07-21T10:42:13","modified_gmt":"2026-07-21T10:42:13","slug":"lorena-fernandez-alvarez-la-friccion-humana-en-tiempos-de-ia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2026\/07\/21\/lorena-fernandez-alvarez-la-friccion-humana-en-tiempos-de-ia\/","title":{"rendered":"Lorena Fern\u00e1ndez \u00c1lvarez: \u00abLa fricci\u00f3n humana en tiempos de IA\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>Una sociedad sin obst\u00e1culos ni tensiones puede parecer m\u00e1s c\u00f3moda. La pregunta es si seguir\u00eda siendo igual de humana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Correo (17\/07\/26)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2023\/07\/Lorena-Fernandez.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3518\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Directora de comunicaci\u00f3n digital y Responsable de la Comisi\u00f3n de Inteligencia Artificial de la Universidad de Deusto<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Vivimos en una \u00e9poca fascinada por la eliminaci\u00f3n de obst\u00e1culos. Pedimos un coche desde una aplicaci\u00f3n y aparece en minutos. Compramos con un clic. Recibimos recomendaciones personalizadas antes incluso de saber qu\u00e9 queremos ver, leer o escuchar. En ese contexto, la inteligencia artificial (IA) se presenta como la culminaci\u00f3n de una promesa tecnol\u00f3gica largamente perseguida: reducir la fricci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La narrativa dominante es sencilla: si una tarea requiere tiempo, la automatizamos. Si exige esfuerzo, lo minimizamos. Si genera incertidumbre, buscamos una respuesta inmediata. La eficiencia se ha convertido en un valor casi incuestionable y la IA aparece como su m\u00e1xima expresi\u00f3n. Sin embargo, conviene hacerse una pregunta inc\u00f3moda: \u00bftoda fricci\u00f3n es un problema que debamos resolver?<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra \u2018fricci\u00f3n\u2019 suele asociarse a algo negativo. Pensamos en retrasos, errores, burocracia o dificultades innecesarias. Pero existe otro tipo de fricci\u00f3n que forma parte de nuestra condici\u00f3n humana. Es la que aparece cuando intentamos comprender a alguien que piensa diferente, cuando aprendemos algo complejo, cuando atravesamos una conversaci\u00f3n dif\u00edcil o cuando debemos convivir con la incertidumbre antes de alcanzar una conclusi\u00f3n. Y es ah\u00ed donde la IA est\u00e1 precisamente empezando a alterar espacios.<\/p>\n\n\n\n<p>Los asistentes conversacionales nunca se cansan ni muestran impaciencia. Adaptan su lenguaje a nuestras preferencias, son extraordinariamente complacientes y responden en cuesti\u00f3n de segundos. Eso hace que puedan modificar nuestras expectativas sobre c\u00f3mo deber\u00eda funcionar una conversaci\u00f3n. Las relaciones humanas reales est\u00e1n llenas de pausas, malentendidos, silencios, contradicciones y emociones dif\u00edciles de interpretar. Requieren negociaci\u00f3n, empat\u00eda y paciencia. Son imperfectas. Pero esa imperfecci\u00f3n no es un defecto del sistema: es parte esencial de lo que las hace significativas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto resulta especialmente relevante la reflexi\u00f3n que el papa Le\u00f3n XIV recoge en su reciente enc\u00edclica sobre IA: \u00abCuando la palabra es simulada, esta no construye una relaci\u00f3n, sino una apariencia. La imitaci\u00f3n artificial de la relaci\u00f3n de cuidado o de acompa\u00f1amiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales; entonces el riesgo no es tanto que una persona crea que est\u00e1 hablando con otra persona, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La advertencia merece atenci\u00f3n. Durante a\u00f1os hemos debatido si las personas podr\u00edan confundir una m\u00e1quina con un ser humano a trav\u00e9s del famoso Test de Turing. Sin embargo, el problema quiz\u00e1 no sea el enga\u00f1o, sino algo m\u00e1s profundo: que la comodidad de las interacciones artificiales termine reduciendo nuestra disposici\u00f3n a afrontar la complejidad de las relaciones reales.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo parecido ocurre en el \u00e1mbito educativo. La IA generativa promete respuestas inmediatas, res\u00famenes autom\u00e1ticos y ejercicios resueltos en segundos. Pero aprender nunca ha consistido \u00fanicamente en obtener respuestas correctas. Aprender implica enfrentarse a preguntas para las que todav\u00eda no tenemos soluci\u00f3n. Implica equivocarse, reformular hip\u00f3tesis, sostener la frustraci\u00f3n y perseverar cuando algo no encaja. La investigaci\u00f3n educativa lleva d\u00e9cadas mostrando que el esfuerzo cognitivo es una condici\u00f3n fundamental para consolidar conocimientos duraderos. El pensamiento cr\u00edtico se desarrolla cuando debemos evaluar argumentos contradictorios. El criterio propio nace del ejercicio de analizar, comparar y cuestionar informaci\u00f3n. Si externalizamos permanentemente estos procesos, corremos el riesgo de debilitar capacidades que son esenciales para nuestra autonom\u00eda intelectual. Por eso el debate sobre la IA no deber\u00eda centrarse \u00fanicamente en qu\u00e9 puede hacer la tecnolog\u00eda, sino tambi\u00e9n en qu\u00e9 queremos preservar como sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>No todas las fricciones merecen ser defendidas. Nadie echar\u00e1 de menos tr\u00e1mites absurdos, tareas repetitivas o barreras que generan desigualdad. Existen innumerables \u00e1mbitos en los que la IA puede mejorar nuestra calidad de vida y liberar tiempo para actividades m\u00e1s valiosas. Pero algunas fricciones cumplen una funci\u00f3n estructural: nos ayudan a aprender, nos obligan a escuchar, nos ense\u00f1an a convivir con la diferencia, nos recuerdan que el conocimiento requiere esfuerzo y que las relaciones humanas exigen dedicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el gran desaf\u00edo de esta d\u00e9cada no sea construir sistemas cada vez m\u00e1s inteligentes. Tal vez sea desarrollar la sabidur\u00eda necesaria para distinguir qu\u00e9 obst\u00e1culos conviene eliminar y cu\u00e1les constituyen, precisamente, el terreno donde se cultivan nuestras capacidades m\u00e1s humanas. Porque una sociedad sin fricciones puede parecer m\u00e1s c\u00f3moda. La pregunta es si tambi\u00e9n seguir\u00eda siendo igual de humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una sociedad sin obst\u00e1culos ni tensiones puede parecer m\u00e1s c\u00f3moda. La pregunta es si seguir\u00eda siendo igual de humana. 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