{"id":10701,"date":"2026-07-27T06:44:17","date_gmt":"2026-07-27T06:44:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10701"},"modified":"2026-07-27T06:45:31","modified_gmt":"2026-07-27T06:45:31","slug":"bart-kamp-y-otro-autor-competitividad-para-ganar-o-para-vivir-mejor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2026\/07\/27\/bart-kamp-y-otro-autor-competitividad-para-ganar-o-para-vivir-mejor\/","title":{"rendered":"Bart Kamp (y otro autor): \u00ab\u00bfCompetitividad para ganar o para vivir mejor?\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Deia (24\/07\/26)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Bart-Kamp.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1122\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Investigador de Orkestra<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La competitividad ocupa desde hace d\u00e9cadas un lugar central en el debate econ\u00f3mico vasco. Instituciones, empresas, centros tecnol\u00f3gicos y organismos p\u00fablicos coinciden en la necesidad de reforzarla para afrontar los retos de un entorno global cada vez m\u00e1s exigente. Sin embargo, existe una particularidad llamativa en la forma en que Euskadi suele abordar esta cuesti\u00f3n. Rara vez se presenta la competitividad como un fin en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Conceptos como \u201ccompetitividad para el bienestar\u201d, \u201ccrecimiento inclusivo\u201d, \u201ccohesi\u00f3n social\u201d, \u201cdesarrollo sostenible\u201d o \u201cprosperidad compartida\u201d aparecen de forma recurrente en informes estrat\u00e9gicos y documentos de referencia. La competitividad se describe habitualmente como una herramienta al servicio de objetivos sociales m\u00e1s amplios, y no exclusivamente como una carrera por ganar posiciones en rankings econ\u00f3micos internacionales. Esta caracter\u00edstica puede analizarse a trav\u00e9s de la dimensi\u00f3n \u201cMasculinidad\u201d (MAS) del modelo 6D del soci\u00f3logo Geert Hofstede, una de las referencias m\u00e1s utilizadas para estudiar diferencias culturales entre sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>La dimensi\u00f3n MAS distingue entre culturas que enfatizan la competici\u00f3n, el logro visible, la asertividad y el \u00e9xito material, y aquellas que conceden mayor importancia a la cooperaci\u00f3n, la modestia, la calidad de vida y el consenso. En la terminolog\u00eda de Hofstede, las primeras se describen como m\u00e1s \u201cmasculinas\u201d y las segundas como m\u00e1s \u201cfemeninas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a ya se sit\u00faa relativamente cerca del extremo femenino de esta dimensi\u00f3n en comparaci\u00f3n con muchas econom\u00edas anglosajonas o asi\u00e1ticas. Sin embargo, diversos indicadores sugieren que Euskadi podr\u00eda situarse incluso m\u00e1s cerca de ese polo femenino.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta posibilidad encuentra cierto respaldo en numerosos diagn\u00f3sticos recientes. Documentos o visiones como Competitividad para el bienestar de Euskadi 2040: una reflexi\u00f3n para la acci\u00f3n, elaborado por Orkestra entre los a\u00f1os 2021 y 2024, y acordado por las instituciones vascas en 2024, sit\u00faan expl\u00edcitamente el bienestar, la cohesi\u00f3n social y la inclusi\u00f3n en el centro de la estrategia vasca de competitividad. De hecho, la expresi\u00f3n \u201ccompetitividad para el bienestar\u201d es una formulaci\u00f3n que desplaza el \u00e9nfasis desde el crecimiento econ\u00f3mico como fin hacia sus efectos sobre la calidad de vida de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La elevada importancia concedida a la cohesi\u00f3n social, el fuerte apoyo a los sistemas de bienestar, los niveles relativamente bajos de desigualdad, las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n, la atenci\u00f3n prestada a la igualdad de g\u00e9nero, la econom\u00eda social o la insistencia en que las transformaciones tecnol\u00f3gicas deben realizarse sin dejar a nadie atr\u00e1s apuntan en una direcci\u00f3n com\u00fan: la prosperidad econ\u00f3mica se considera deseable, pero sobre todo por su capacidad para sostener el bienestar colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta orientaci\u00f3n tambi\u00e9n aparece reflejada en los siguientes indicadores. El \u00cdndice de Igualdad de G\u00e9nero del Eustat sit\u00faa a Euskadi entre los territorios europeos con mejores resultados en aspectos relacionados con la distribuci\u00f3n del tiempo de cuidados y la conciliaci\u00f3n. Asimismo, diversos informes de bienestar de la OCDE (Regional Well-Being Index) y de instituciones europeas (Regional Competitiveness Index, ESPON Territorial Quality of Life, Regional Innovation Scoreboard) muestran resultados vascos especialmente elevados en \u00e1mbitos como salud, educaci\u00f3n, entorno social y satisfacci\u00f3n vital.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, resulta comprensible que la competitividad se interprete como un medio para alcanzar determinados resultados sociales. Lo que para otras culturas podr\u00eda medirse principalmente mediante exportaciones, productividad o crecimiento empresarial, en Euskadi suele evaluarse tambi\u00e9n a trav\u00e9s de indicadores relacionados con la calidad de vida, la inclusi\u00f3n o el desarrollo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en \u00e1mbitos tradicionalmente asociados a la competencia econ\u00f3mica, como la digitalizaci\u00f3n o la innovaci\u00f3n, los informes vascos suelen destacar sus contribuciones al bienestar social, la sostenibilidad o el desarrollo humano. Los informes DESI (\u00cdndice de la Econom\u00eda y la Sociedad Digitales) sobre econom\u00eda y sociedad digitales o diversas estrategias de especializaci\u00f3n inteligente ilustran bien esta tendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, esta aproximaci\u00f3n plantea una cuesti\u00f3n interesante. \u00bfHasta qu\u00e9 punto bienestar y competitividad son conceptos distintos?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva econ\u00f3mica cl\u00e1sica, la competitividad suele entenderse como la capacidad de una econom\u00eda para generar productividad, innovaci\u00f3n, inversi\u00f3n y creaci\u00f3n de valor. El bienestar aparece como una posible consecuencia de dicha capacidad. La secuencia causal ser\u00eda relativamente clara: una econom\u00eda competitiva genera prosperidad y esta, a su vez, permite financiar niveles elevados de bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, parte del discurso contempor\u00e1neo parece difuminar esa frontera. Cuando indicadores de bienestar pasan a formar parte de la propia definici\u00f3n de competitividad, surge la pregunta de si estamos ampliando leg\u00edtimamente el concepto o si, en cambio, estamos mezclando causas y resultados dentro de un mismo marco de medici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n adquiere todav\u00eda m\u00e1s inter\u00e9s desde una \u00f3ptica cultural. Una sociedad con una orientaci\u00f3n relativamente femenina puede sentirse menos atra\u00edda por narrativas centradas en \u201cganar\u201d, \u201cliderar\u201d o \u201csuperar a otros\u201d. Sin embargo, ello no implica necesariamente una menor propensi\u00f3n a la comparaci\u00f3n. La b\u00fasqueda de reconocimiento de los logros puede desplazarse hacia otros \u00e1mbitos: calidad de vida, sostenibilidad, cohesi\u00f3n social o inclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No deja de resultar significativo que algunos de los \u00e1mbitos en los que Euskadi obtiene mejores resultados comparativos, \u2013como salud, educaci\u00f3n, cohesi\u00f3n social, igualdad de g\u00e9nero o calidad institucional\u2013, coincidan precisamente con aquellos que han ganado peso en el discurso contempor\u00e1neo sobre competitividad. Esto no invalida dichos indicadores, pero s\u00ed abre una cuesti\u00f3n metodol\u00f3gica relevante: hasta qu\u00e9 punto la selecci\u00f3n de determinados criterios de \u00e9xito refleja tambi\u00e9n preferencias culturales sobre aquello que merece ser valorado. Dicho de otro modo, las sociedades tambi\u00e9n compiten a trav\u00e9s de los valores que consideran importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto abre un debate leg\u00edtimo. \u00bfRepresenta el enfoque vasco una concepci\u00f3n m\u00e1s completa de la competitividad, mejor adaptada a las prioridades del siglo XXI? \u00bfO existe el riesgo de prestar mayor atenci\u00f3n a aquellos indicadores donde el territorio presenta un desempe\u00f1o relativo favorable, en detrimento de otros factores econ\u00f3micos que podr\u00edan se\u00f1alar p\u00e9rdidas de dinamismo? Probablemente no exista una respuesta \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que s\u00ed parece evidente es que la forma en que una sociedad define el \u00e9xito econ\u00f3mico nunca es neutral. Refleja tambi\u00e9n preferencias culturales profundas sobre qu\u00e9 merece ser perseguido, recompensado y celebrado.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la relaci\u00f3n que Euskadi mantiene con la competitividad podr\u00eda revelar algo m\u00e1s que una estrategia econ\u00f3mica. Podr\u00eda ofrecer una ventana privilegiada para comprender una caracter\u00edstica cultural de fondo: una tendencia a interpretar la prosperidad no \u00fanicamente en t\u00e9rminos de rendimiento agregado, sino tambi\u00e9n por su capacidad para sostener una determinada idea de bienestar colectivo. Y quiz\u00e1s esa sea una de las manifestaciones m\u00e1s visibles de una cultura relativamente femenina en el sentido descrito por Hofstede.<\/p>\n\n\n\n<p>Bart Kamp es investigador senior en Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad Javier San Mart\u00edn es consultor asociado en The Culture Factor Group<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Deia (24\/07\/26) La competitividad ocupa desde hace d\u00e9cadas un lugar central en el debate econ\u00f3mico vasco. Instituciones, empresas, centros tecnol\u00f3gicos y organismos p\u00fablicos coinciden en la necesidad de reforzarla para afrontar los retos de un entorno global cada vez m\u00e1s exigente. 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