{"id":10703,"date":"2026-07-28T07:02:19","date_gmt":"2026-07-28T07:02:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10703"},"modified":"2026-07-28T07:09:14","modified_gmt":"2026-07-28T07:09:14","slug":"adela-balderas-el-arte-de-no-parecerse-a-nadie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2026\/07\/28\/adela-balderas-el-arte-de-no-parecerse-a-nadie\/","title":{"rendered":"Adela Balderas: \u00abEl arte de no parecerse a nadie\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><br>ELSA SCHIAPARELLI | Lo que la dise\u00f1adora puede ense\u00f1arnos sobre talento, gesti\u00f3n e identidad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (28\/07\/2026)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2025\/07\/Adela-Balderas-new.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9255\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesora de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Algunas personas nacen mirando al suelo. Otras, a las estrellas, como la dise\u00f1adora de moda Elsa Schiaparelli. Naci\u00f3 en Roma en 1890. Su padre, Celestino Schiaparelli, era un prestigioso orientalista y director de la Biblioteca Lincei de Roma. Su t\u00edo, Giovanni Schiaparelli, uno de los astr\u00f3nomos m\u00e1s importantes de su tiempo, c\u00e9lebre por sus observaciones de Marte y por aquellos misteriosos canales marcianos que alimentaron durante d\u00e9cadas la imaginaci\u00f3n cient\u00edfica y literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Las estrellas formaban parte del paisaje familiar de Elsa Schiaparelli mucho antes de convertirse en un motivo bordado sobre uno de sus dise\u00f1os m\u00e1s ic\u00f3nicos, la chaqueta del Zod\u00edaco, perteneciente a su colecci\u00f3n Zod\u00edaco de Oto\u00f1o de 1938. Todo en torno a Elsa Schiaparelli era una mezcla de realidad y ficci\u00f3n, de creatividad y vulnerabilidad, de provocaci\u00f3n y libertad. Esa libertad que hac\u00eda que su mente volara mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo convencional.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando era ni\u00f1a decidi\u00f3 plantar semillas de flores sobre su rostro. Quer\u00eda ser guapa. Se sent\u00eda diferente y poco agraciada. Hab\u00eda le\u00eddo poemas que describ\u00edan mujeres con flores brotando de sus rostros y estaba convencida de que si crec\u00edan en ella la har\u00edan m\u00e1s bella. La aventura termin\u00f3 con una visita al m\u00e9dico&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida tampoco sigui\u00f3 un camino convencional, ordenado y previsible. Vivi\u00f3 en Londres, pas\u00f3 por Nueva York, atraves\u00f3 dificultades econ\u00f3micas, se reinvent\u00f3 en varias ocasiones y termin\u00f3 instal\u00e1ndose en el Par\u00eds de los a\u00f1os veinte, donde artistas, escritores y dise\u00f1adores compart\u00edan una efervescencia creativa dif\u00edcil de repetir. All\u00ed cambiar\u00eda para siempre la historia de la moda: mientras otros dise\u00f1aban vestidos, Schiaparelli decidi\u00f3 crear obras de arte. Colabor\u00f3 con Salvador Dal\u00ed en el c\u00e9lebre vestido de la langosta y en el surrealista sombrero zapato. Convenci\u00f3 a Jean Cocteau para transformar sus dibujos en extraordinarios bordados sobre vestidos y chaquetas. Dise\u00f1\u00f3 el vestido esqueleto de la colecci\u00f3n Circus de 1938 y cre\u00f3 el Shocking Pink, un color asociado al lanzamiento de su perfume Shocking que acabar\u00eda convirti\u00e9ndose en una declaraci\u00f3n de identidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En busca de la identidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>D\u00e9cadas antes de que la moda comenzara a hablar de experiencias, narrativa y colaboraci\u00f3n interdisciplinar, Elsa Schiaparelli ya trabajaba con artistas, escritores y escultores para construir universos creativos completos. Rompi\u00f3 fronteras. No segu\u00eda tendencias, las creaba. Pero quiz\u00e1 lo m\u00e1s fascinante es que tambi\u00e9n dise\u00f1\u00f3 su propia identidad. La mujer que convirti\u00f3 un vestido en una obra surrealista tambi\u00e9n convirti\u00f3 su propia biograf\u00eda en un relato singular.<\/p>\n\n\n\n<p>Elsa Schiaparelli entendi\u00f3 que la identidad profesional no se fabrica, se descubre. Vivimos en una \u00e9poca obsesionada con la diferenciaci\u00f3n. Hablamos de reputaci\u00f3n, visibilidad, marca personal y likes. Nos preguntamos constantemente c\u00f3mo debemos comunicar qui\u00e9nes somos. Sin embargo, Schiaparelli nos recuerda que la identidad empieza por la convicci\u00f3n. Su objetivo nunca fue ser diferente sino expresar una manera \u00fanica de entender el mundo. La notoriedad lleg\u00f3 despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Shocking Life<\/em>, su autobiograf\u00eda, afirm\u00f3 que \u201cun vestido no tiene vida propia hasta que alguien lo habita\u201d. Quiz\u00e1 ocurre exactamente lo mismo con el talento, que tampoco tiene vida propia si permanece guardado. Necesita oportunidades, confianza y espacios donde pueda expresarse sin miedo. Porque la mayor ventaja competitiva de una persona es tener el coraje de convertirse, plenamente, en s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed la historia de Elsa Schiaparelli conecta con uno de los grandes desaf\u00edos del liderazgo contempor\u00e1neo. La profesora Amy Edmondson, de Harvard Business School, lleva d\u00e9cadas investigando por qu\u00e9 algunas organizaciones innovan m\u00e1s que otras. Su conclusi\u00f3n resulta tan sencilla como exigente: las personas solo se atreven a aportar ideas originales cuando sienten que pueden hacerlo sin miedo a ser ridiculizadas, ignoradas o penalizadas. A ese clima lo denomin\u00f3 seguridad psicol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Atreverse a ser diferente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La creatividad necesita talento. Pero tambi\u00e9n libertad y permiso. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda ocurrido si Elsa Schiaparelli hubiera trabajado en una organizaci\u00f3n donde cada propuesta diferente hubiera recibido siempre la misma respuesta? Probablemente nunca la habr\u00edamos conocido. Las ideas originales rara vez desaparecen de golpe. Se silencian poco a poco. Primero se deja de proponer y finalmente de imaginar. No por falta de creatividad, sino por resultar m\u00e1s seguro pasar desapercibido.<\/p>\n\n\n\n<p>Con frecuencia, los l\u00edderes afirman que buscan personas innovadoras, curiosas y con pensamiento cr\u00edtico. Pero cuando alguien cuestiona una pr\u00e1ctica establecida o propone un camino distinto, la reacci\u00f3n no siempre invita a seguir participando. La pregunta que deber\u00edamos hacernos no es si contratamos talento; lo importante es admitir si se sabe conservar aquello que hac\u00eda especial a ese talento cuando lleg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s de su fallecimiento en Par\u00eds, el 15 de noviembre de 1973, <em>The New York Times<\/em> titul\u00f3 su obituario con una frase tan sencilla como reveladora: \u201cSchiaparelli muere en Par\u00eds; llev\u00f3 el color a la moda\u201d. El art\u00edculo se\u00f1alaba que, de todos los tonos asociados a la dise\u00f1adora, el Shocking Pink era quiz\u00e1 el que mejor simbolizaba su manera de entender la vida. Y recuperaba un consejo que la dise\u00f1adora hab\u00eda dado a\u00f1os antes a las mujeres, que bien podr\u00eda resumir toda su trayectoria vital: \u201cAtr\u00e9vete a ser diferente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta curioso pensar que la mujer que visti\u00f3 de surrealismo a toda una generaci\u00f3n creci\u00f3 escuchando historias sobre planetas y constelaciones. D\u00e9cadas despu\u00e9s, las estrellas segu\u00edan acompa\u00f1\u00e1ndola, bordadas sobre sus vestidos y convertidas en uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s reconocibles de su universo creativo. Tal vez no fuera una casualidad. Porque las personas extraordinarias no suelen inventarse a los cuarenta o a los cincuenta a\u00f1os, simplemente nunca dejan de mirar hacia el lugar que las fascin\u00f3 en la ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>Elsa Schiaparelli tiene algo extraordinario por sencillo: nunca dej\u00f3 de preguntarse c\u00f3mo pod\u00eda transformar ni quiso abandonar su singularidad. Quiz\u00e1 ese sea el mayor desaf\u00edo del liderazgo: crear organizaciones donde las personas no tengan que elegir entre pertenecer y ser ellas mismas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ELSA SCHIAPARELLI | Lo que la dise\u00f1adora puede ense\u00f1arnos sobre talento, gesti\u00f3n e identidad. Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (28\/07\/2026) Algunas personas nacen mirando al suelo. Otras, a las estrellas, como la dise\u00f1adora de moda Elsa Schiaparelli. Naci\u00f3 en Roma en 1890. 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