{"id":1275,"date":"2022-10-09T13:21:00","date_gmt":"2022-10-09T13:21:00","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=1275"},"modified":"2024-08-30T09:33:30","modified_gmt":"2024-08-30T09:33:30","slug":"mikel-larreina-dos-fallos-y-un-acierto-en-el-discurso-de-macron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2022\/10\/09\/mikel-larreina-dos-fallos-y-un-acierto-en-el-discurso-de-macron\/","title":{"rendered":"Mikel Larreina: \u00abDos fallos y un acierto en el discurso de Macron\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en El Pais-Negocios (09\/10\/2022)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/alumni\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/10\/21ae2835-df3b-d08a-da2f-2d2a23356011.jpg\" alt=\"Mikel Larreina\" class=\"wp-image-1276\"\/><figcaption>Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En el inicio del oto\u00f1o de 2022 se suceden noticias que hubieran sido impensables solamente nueve meses antes: existe riesgo de escalada b\u00e9lica en Europa, se ha amenazado con utilizar armamento at\u00f3mico y se han puesto en riesgo centrales nucleares, bordeando la cat\u00e1strofe; Goldman Sachs opina que seguramente Europa pueda superar el invierno sin recurrir a cortes de suministro de gas; Alemania anuncia que tiene reservas suficientes si todo va bien y el invierno no es muy fr\u00edo (antes de que alguien atente contra el gasoducto Nord Stream 2); se estudia el papel sist\u00e9mico de grandes empresas, y la cascada de paros industriales en Europa occidental si su producci\u00f3n se parase por falta de gas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el presidente franc\u00e9s, Emmanuel Macron, ha anunciado recientemente \u201cel fin de la era de la abundancia\u201d. En una primera lectura, esta afirmaci\u00f3n parece tratar a la sociedad francesa como adultos racionales y anticipa las dificultades que vamos a experimentar en toda Europa por las consecuencias econ\u00f3micas de la pandemia, la invasi\u00f3n de Ucrania y los eventos meteorol\u00f3gicos extremos. Es, por tanto, un acierto. Sin embargo, la realidad es que esta afirmaci\u00f3n comete al menos dos errores graves, dada la magnitud del reto al que nos enfrentamos.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, se traslada el mensaje de que debemos adaptarnos a la escasez, ser austeros y recortar nuestro estilo de vida. Lamentablemente, pese a la racionalidad de este planteamiento, l\u00f3gico en un tecn\u00f3crata como Macron, es dif\u00edcil que obtenga el resultado propuesto. Desde los a\u00f1os setenta, tras los trabajos de Kahneman y Tversky en los que desarrollan la teor\u00eda de la perspectiva, sabemos que seg\u00fan se articule el relato afecta al proceso de toma de decisiones en situaciones de riesgo, condicionando la elecci\u00f3n. Si el problema se plantea como diferentes formas de perder (por ejemplo, una primera opci\u00f3n de \u201crecortar con seguridad nuestro estilo de vida\u201d y una segunda de \u201cconfiemos que ocurra algo extremadamente improbable que nos permita seguir consumiendo como ahora y no destruir el planeta, asumiendo el riesgo de que probablemente no ocurra y provoquemos cambios irreversibles y muy da\u00f1inos para nosotros y el resto de especies vivas\u201d), la reacci\u00f3n habitual, al menos entre los ciudadanos de econom\u00edas avanzadas, es irracional y se aleja de la \u201caversi\u00f3n al riesgo\u201d habitual en otras circunstancias o relatos. Al enfrentarnos a un escenario de p\u00e9rdidas, preferimos asumir un riesgo excesivo. Odiamos perder, y estamos dispuestos a&nbsp;jugarnos lo&nbsp;que sea con tal de tener una m\u00ednima probabilidad de no perder. Es la reacci\u00f3n del lud\u00f3pata, que para evitar la p\u00e9rdida del coche multiplica la apuesta jug\u00e1ndose tambi\u00e9n la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, afirmar que hemos disfrutado de una abundancia que ha terminado es, como m\u00ednimo, un an\u00e1lisis autocomplaciente y muy poco cr\u00edtico, quiz\u00e1s hasta obsceno en un momento en que millones de europeos pueden pasar fr\u00edo este invierno. Como se interrogaba Jean-Luc M\u00e9lenchon en nombre de millones de franceses pobres: \u201c\u00bfQu\u00e9 abundancia?\u201d; pregunta que tambi\u00e9n podr\u00edan hacerse miles de millones de personas del sur global. Seguramente m\u00e1s cerca de la realidad est\u00e1 afirmar que algunos (principalmente las clases medias y altas de las econom\u00edas avanzadas) hemos despilfarrado, o vivido en una ilusi\u00f3n durante demasiado tiempo. Las tensiones que la sociedad de consumo genera se han suavizado gracias a dos d\u00e9cadas de inflaci\u00f3n moderada (en algunos periodos, ultrabaja) en los pa\u00edses desarrollados. Sin embargo, esta moderaci\u00f3n de los precios ha estado ligada a una producci\u00f3n externalizada a pa\u00edses que han despreciado derechos laborales, de seguridad, medioambientales&#8230;, mientras se deterioraban los proyectos de vida de amplias capas de nuestras propias sociedades. Hemos consumido productos baratos que no necesitamos, cerrando los ojos al coste real que tienen (sufrimiento, contaminaci\u00f3n, agotamiento de recursos, p\u00e9rdida de trabajo local&#8230;) y a los riesgos geopol\u00edticos y medioambientales de depender de recursos que nos proporcionan principalmente dictaduras sangrientas y reg\u00edmenes autoritarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, para tener \u00e9xito en el cambio de rumbo, el discurso (y las pol\u00edticas) deber\u00eda ser m\u00e1s realista que el eslogan de Macron. As\u00ed, deber\u00eda combinar cuatro ideas clave: es complejo, queda poco tiempo, hay soluciones para proteger la vida y entre todos podemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, vivimos en un sistema (ecol\u00f3gico y socioecon\u00f3mico) complejo e interconectado en el que la ciencia es clave para entender las relaciones, aunque a veces no pueda prever resultados ni haya descubierto a\u00fan algunas conexiones. Las m\u00faltiples crisis que nos han azotado en los \u00faltimos a\u00f1os (financiera, econ\u00f3mica, demogr\u00e1fica, migratoria, pand\u00e9mica, de cadena de suministro, clim\u00e1tica, medioambiental, pol\u00edtica, b\u00e9lica) tienen puntos comunes, y se retroalimentan, existiendo \u201cpuntos de no retorno\u201d que desestabilizan el sistema. Es previsible que cada vez los desaf\u00edos sean mayores: las crisis, amplificadas por la emergencia clim\u00e1tica y medioambiental, golpear\u00e1n nuestras sociedades ya debilitadas, generando una ansiedad comprensible entre los ciudadanos y deteriorando los cimientos de nuestra democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, desgraciadamente, hemos agotado nuestro margen de actuaci\u00f3n. Apenas quedan 2.600 d\u00edas para 2030 (estamos en el ecuador del plazo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en 2015), y lejos de estar reduciendo las emisiones, el a\u00f1o pasado a\u00f1adimos a la atm\u00f3sfera 36 gigatoneladas de CO2 (junto a 2019, m\u00e1ximo hist\u00f3rico). La gravedad de este hecho se hace evidente al considerar que, para contener el calentamiento de nuestro planeta en 1,5 grados sobre la temperatura media de la \u00e9poca preindustrial, nuestras emisiones acumuladas desde 1750 no pueden superar las 2.900 gigatoneladas; pues bien, ya hemos emitido a la atm\u00f3sfera 2.400. Cada d\u00eda que pasa se reducen las posibilidades de controlar el calentamiento y limitarlo (y con \u00e9l sus graves consecuencias). Seguir aplazando las decisiones nos conduce o a una reducci\u00f3n en el consumo energ\u00e9tico dr\u00e1stica y sin planificar en unos pocos a\u00f1os, o posiblemente al suicidio colectivo. Hace bien, por tanto, el presidente Macron al hablar de urgencia. Pero hablar no es suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Un elemento que nos distingue como especie y que ha jugado un papel relevante en nuestro \u00e9xito colonizando el planeta es nuestra capacidad de colaborar, y de experimentar empat\u00eda. Nuestros problemas son globales, y las soluciones, en muchos casos ya expuestas desde hace d\u00e9cadas, tambi\u00e9n deben serlo. Enfocar nuestro reto a ganar (un planeta habitable, un entorno apacible, m\u00e1s tiempo libre, m\u00e1s gente con una calidad de vida adecuada&#8230;) en un proyecto colaborativo puede ser un relato m\u00e1s convincente y motivador para lograr cambios en conductas que el de competir por ver qui\u00e9n puede \u201cperder menos\u201d capacidad de consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s hoy sea el momento hist\u00f3rico de asumir menos riesgos y m\u00e1s las consecuencias de nuestros actos y decisiones, desterrando el despilfarro y el cortoplacismo. Poner como objetivo que la transici\u00f3n sea justa es la forma de minimizar las tensiones que \u00e9sta provocar\u00e1, y de tener un futuro pr\u00f3spero en paz. Un reto may\u00fasculo, que tendremos que afrontar mientras las crisis se suceden vertiginosamente y cuyo \u00e9xito depender\u00e1 de anteponer el bienestar colectivo al inter\u00e9s individual. Necesitaremos lucidez y mucho trabajo para tener \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en El Pais-Negocios (09\/10\/2022) En el inicio del oto\u00f1o de 2022 se suceden noticias que hubieran sido impensables solamente nueve meses antes: existe riesgo de escalada b\u00e9lica en Europa, se ha amenazado con utilizar armamento at\u00f3mico y se han puesto en riesgo centrales nucleares, bordeando la cat\u00e1strofe; Goldman Sachs opina que seguramente Europa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":515,"featured_media":1279,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_genesis_hide_title":false,"_genesis_hide_breadcrumbs":false,"_genesis_hide_singular_image":false,"_genesis_hide_footer_widgets":false,"_genesis_custom_body_class":"","_genesis_custom_post_class":"","_genesis_layout":"","footnotes":""},"categories":[37,11],"tags":[138],"class_list":{"0":"post-1275","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion","8":"category-voces-expertas","9":"tag-mikel-larreina","10":"entry"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/users\/515"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1275"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1281,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275\/revisions\/1281"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1279"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}