{"id":1858,"date":"2022-12-19T15:28:03","date_gmt":"2022-12-19T15:28:03","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=1858"},"modified":"2022-12-19T15:28:05","modified_gmt":"2022-12-19T15:28:05","slug":"alex-rayon-el-email-imbatible-en-la-era-de-whatsapp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2022\/12\/19\/alex-rayon-el-email-imbatible-en-la-era-de-whatsapp\/","title":{"rendered":"Alex Ray\u00f3n: \u00abEl email, imbatible en la era de WhatsApp\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Deia (18\/12\/2022)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/alumni\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Alex-Rayon.jpg\" alt=\"Alex Ray\u00f3n\" class=\"wp-image-198\"\/><figcaption>Vicerrector de Relaciones Internacionales y Transformaci\u00f3n Digital<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El&nbsp;imperfecto pero irremplazable correo electr\u00f3nico resiste medio siglo despu\u00e9s\u201d. As\u00ed titulaba&nbsp;<em>El Pa\u00eds<\/em>&nbsp;hace unas semanas un art\u00edculo de esos que, rom\u00e1nticos de la era digital como yo, compartimos mucho. Y es que el email, ese pre-hist\u00f3rico (en escala digital) invento de esta era digital, sigue siendo el medio m\u00e1s empleado para la gran mayor\u00eda de las comunicaciones relevantes. Genera amor y odio por igual. Hay gente que lo emplea como agenda. Otros como espacio para acumular emails sin abrir. Nos frustra cuando no nos responden. Y ah\u00ed sigue, copando los rankings de la herramienta m\u00e1s empleada para las comunicaciones dentro de cualquier organizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer email se envi\u00f3 en 1971. M\u00e1s de 50 a\u00f1os despu\u00e9s, sigue siendo usada fundamentalmente para recibir y enviar mensajes profesionales y correos informativos a los que est\u00e1s suscrito (alertas, newsletter, descuentos con cupones, etc.). Seg\u00fan el estudio&nbsp;<em>H\u00e1bitos del uso del email en 2021<\/em>, en Espa\u00f1a m\u00e1s del 60% de los usuarios recibe m\u00e1s de 10 emails al d\u00eda. M\u00e1s de un 25% recibe m\u00e1s de 20 correos diarios. Para algo informal, \u00e1gil y r\u00e1pido, el email no es lo mejor. Sin embargo, para archivar conversaciones, documentarlas o construir conjuntamente algo, no hay herramienta que lo haya mejorado.<\/p>\n\n\n\n<p>El auge de las newsletters en los \u00faltimos meses (un sistema de suscripci\u00f3n que naci\u00f3 en 1977, por lo que tampoco es nuevo), seguramente se haya beneficiado de esta gran aceptaci\u00f3n que tiene el email. Al final, no es tanto la novedad del canal la que configura que algo sea una oportunidad, sino los usos y costumbres de la gente. Seguramente el hecho de que en tablets y dispositivos m\u00f3viles sea tan f\u00e1cil acceder al email, haya facilitado que por ejemplo esos boletines por correo sean ahora la mejor manera de seguir la actualidad. Yo todas las ma\u00f1anas dedico aproximadamente una hora a leer las noticias que he conseguido, con el paso de los a\u00f1os, que me lleguen muy seleccionadas a la bandeja de entrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta madurez en el uso del email, contrasta con el uso de otras herramientas de mensajer\u00eda instant\u00e1nea como WhatsApp. Creo que no tenemos una sociedad madura para usar WhatsApp. Comunicaciones que se podr\u00edan resolver por otros canales, acaban frecuentemente en hilos interminables de whatsapp. De los grupos, ni os hablo. Los datos avalan esto. En 2014, en EE.UU., los mensajes de texto superaron ya a las llamadas. Los millennials y los Z (los m\u00e1s j\u00f3venes) incluso se declaran enemigos de las llamadas y las comunicaciones s\u00edncronas. Esto se debe en buena medida a ese fen\u00f3meno de ocupaci\u00f3n del espacio p\u00fablico que han provocado herramientas como Instagram, WhatsApp o Facebook Messenger. De alguna manera nos hemos impuesto como sociedad un modelo de comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea sin pensar en el receptor y su disponibilidad. Un modelo de relaci\u00f3n adem\u00e1s que no tiene inicio y fin. Es un continuo.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, suelo diferenciar a los usuarios de WhatsApp entre aquellos que te despiden una conversaci\u00f3n y los que no. Aquellos que venimos de la era del tel\u00e9fono fijo, nos despedimos. Aquellos que han crecido en esta era digital y social, no. Piensan que la conversaci\u00f3n debe ser continua, sin detenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No se despiden. Muchos y muchas ni saludan. Es decir, la conversaci\u00f3n nunca se interrumpe, por lo que aunque hayan pasado 48 horas del \u00faltimo mensaje, dan por hecho que ese canal de comunicaci\u00f3n sigue abierto, y exigen una respuesta inmediata. Supongo que la facilidad de env\u00edo de mensaje construye en la mente del emisor una falsa sensaci\u00f3n de continuidad en la conversaci\u00f3n. \u00bfNo les parece angustiante tener tantas conversaciones abiertas? \u00bfO ser\u00e1 que la conversaci\u00f3n se ha convertido en algo superficial?<\/p>\n\n\n\n<p>Lo s\u00e9, estoy mayor. Si no fuera por la gente interesante con la que solo puedo dialogar por WhatsApp, me ir\u00eda de ah\u00ed. Es un dilema ciertamente. O, tambi\u00e9n, empezar a reflexionar sobre la sincron\u00eda y las formas con las que dialogamos por WhatsApp&#8230; y por email.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Deia (18\/12\/2022) El&nbsp;imperfecto pero irremplazable correo electr\u00f3nico resiste medio siglo despu\u00e9s\u201d. As\u00ed titulaba&nbsp;El Pa\u00eds&nbsp;hace unas semanas un art\u00edculo de esos que, rom\u00e1nticos de la era digital como yo, compartimos mucho. 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