{"id":4434,"date":"2024-01-02T09:33:29","date_gmt":"2024-01-02T09:33:29","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=4434"},"modified":"2024-08-30T06:23:57","modified_gmt":"2024-08-30T06:23:57","slug":"mikel-mancisidor-la-obra-abierta-de-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2024\/01\/02\/mikel-mancisidor-la-obra-abierta-de-la-libertad\/","title":{"rendered":"Mikel Mancisidor: \u00abLa obra abierta de la libertad\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Deia &#8211; edici\u00f3n impresa (24\/12\/2023)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/alumni\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Mikel-Mancisidor-2.jpg\" alt=\"Mikel Mancisidor\" class=\"wp-image-279\"\/><figcaption>Profesor de Derecho\n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br>Tengo sobre mi mesilla de noche un libro del periodista y profesor franc\u00e9s Bruno Patino. Se titula La civilizaci\u00f3n de la memoria de pez (Alianza, 2020) y trata sobre la transformaci\u00f3n de internet en un mercado que se disputa nuestro tiempo y nuestra atenci\u00f3n a costa de fomentar la polarizaci\u00f3n y emociones tales como la indignaci\u00f3n o la rabia. Las consecuencias pol\u00edticas y sociales de esta evoluci\u00f3n est\u00e1n a la vista en todo el mundo. En Espa\u00f1a, por ejemplo, el cainismo pol\u00edtico actual no es seguramente ajeno a ese fen\u00f3meno donde cada d\u00eda hay que cargar m\u00e1s las emociones de la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica si uno quiere llamar la atenci\u00f3n y ser efectivo. Para conseguir viralidad, los ep\u00edtetos deben desplazar a los datos, las emociones a los argumentos, la descalificaci\u00f3n al respeto. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero no les quiero catequizar con realidades que ustedes conocen tan bien o mejor que yo, sino compartir una propuesta que aporta el citado libro y que me ha llamado la atenci\u00f3n. No s\u00e9 si es evidente o, por el contrario, contraintuitiva. No estoy seguro. J\u00fazguelo usted mismo: en este mundo de las redes y de la econom\u00eda de la atenci\u00f3n, \u00abpara que haya manipulaci\u00f3n har\u00e1 falta un manipulado, pero no necesariamente un manipulador\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>En la l\u00f3gica tradicional, primero hay un estafador y luego una persona estafada que ha tenido el mal fario de caer en sus redes. Un victimario busca una v\u00edctima que se convierte en tal como consecuencia de ese encuentro. El manipulador manipula con alguna intenci\u00f3n, sea o no pol\u00edtica, al manipulado. El actor, el agente, ven\u00eda primero y por detr\u00e1s el sujeto que recibe la acci\u00f3n. Pero ahora los mecanismos autom\u00e1ticos, los algoritmos y la inteligencia artificial operan de tal forma en la econom\u00eda de las fake news que la manipulaci\u00f3n puede no tener intenci\u00f3n ulterior a s\u00ed misma. <\/p>\n\n\n\n<p>Puede que la forma y los mecanismos de la manipulaci\u00f3n -los contenidos escandalosos que mueven a emoci\u00f3n- se hayan convertido en el fin en s\u00ed mismos. Las pasiones, la rabia, la indignaci\u00f3n, la polarizaci\u00f3n y el odio generan entradas, movimientos, rechazos, reacciones, y es este movimiento el que mueve los anuncios y los datos y, consecuentemente, el dinero. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta idea me ha recordado a la Obra Abierta de Umberto Eco, que vio en el arte de los a\u00f1os 50 y 60 una trasformaci\u00f3n que tal vez tenga ciertos paralelismos con lo que estamos hablando. La obra de arte contempor\u00e1nea es abierta, propon\u00eda el pensador italiano, en el sentido de que el que mira o escucha pone de su parte y crea tanto como el artista que la presenta. El artista pierde el monopolio de la interpretaci\u00f3n correcta, \u00fanica o autorizada de la obra: \u00abcada fen\u00f3meno parece as\u00ed habitado por una potencia (\u00bf) en una perspectiva de apertura perceptiva (\u00bf) con plurivalencia de percepciones\u00bb, escribir\u00eda Eco. <\/p>\n\n\n\n<p>La idea de obra abierta que pon\u00eda el centro en la \u00abactividad constructiva por parte del sujeto\u00bb, bien lo explic\u00f3 Eco, conllevaba una llamada a la \u00abexploraci\u00f3n personal\u00bb, apuntaba a \u00abla posibilidad de recuperaci\u00f3n y de autonom\u00eda\u00bb o, por decirlo m\u00e1s claramente, las obras abiertas se \u00abconvierten en una invitaci\u00f3n a la responsabilidad y a la libertad\u00bb. Pero al tiempo la cultura de las obras abiertas conlleva el riesgo parad\u00f3jico de invitar a la persona \u00aba dispersar toda su energ\u00eda y olvidar as\u00ed su acci\u00f3n sobre las cosas\u00bb para convertirse en \u00abconsumidor sin poder de liberaci\u00f3n\u00bb, condenado a \u00abla enajenaci\u00f3n intelectual\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Umberto Eco ayuda a entender nuestra pol\u00edtica en tiempos de redes y conviene volver a \u00e9l. Las redes sociales de hoy, al igual que las obras abiertas de Eco ayer, nos tientan a percibirnos como individuos que se prefieren v\u00edctimas y que olvidan su poder jugando una fantas\u00eda de actuaci\u00f3n. Nos cuesta querer vernos como ciudadanos, como agentes libres, dignos, capaces y responsables. Resulta m\u00e1s f\u00e1cil abrazar el ideal del victimismo (con frecuencia desde la opulencia consumista), de la queja y la pereza, del rechazo de la responsabilidad personal y de la ilusi\u00f3n de la libertad sin costo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Deia &#8211; edici\u00f3n impresa (24\/12\/2023) Tengo sobre mi mesilla de noche un libro del periodista y profesor franc\u00e9s Bruno Patino. 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