{"id":4962,"date":"2024-03-20T15:40:51","date_gmt":"2024-03-20T15:40:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=4962"},"modified":"2024-08-29T06:57:49","modified_gmt":"2024-08-29T06:57:49","slug":"adela-balderas-urgen-los-lideres-con-cabeza-y-fuertes-dosis-de-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2024\/03\/20\/adela-balderas-urgen-los-lideres-con-cabeza-y-fuertes-dosis-de-corazon\/","title":{"rendered":"Adela Balderas: \u00abUrgen los l\u00edderes con cabeza y fuertes dosis de coraz\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (19\/03\/2024)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2024\/03\/Adela-Balderas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4931\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesora de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Recibo un mensaje de WhatsApp de alguien a quien admiro mucho. Trabaja en una empresa internacional. Me saluda como siempre, con cari\u00f1o genuino. Y me dice: \u201cAdela, he le\u00eddo una entrevista donde afirmas que para liderar hay que ser buena persona\u201d. Observo que deja de escribir tras esa frase. Conozco sus circunstancias profesionales; s\u00e9 que en su trabajo no s\u00f3lo no sacan lo mejor de \u00e9l, sino todo lo contrario. Su queja no es fruto de falta de motivaci\u00f3n intr\u00ednseca. Es m\u00e1s dolor que se torna en cobard\u00eda por no dar un paso al frente, o quiz\u00e1s es incapacidad o que se ha rendido. O es no poder por circunstancias que, en muchos casos, los dem\u00e1s desconocemos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa el mensaje. Para. Retoma. Y siento, de pronto, una enorme complicidad; siento que s\u00e9 lo que viene. Y llegan las preguntas: \u201c\u00bfLo crees de verdad? \u00bfConsideras que para ser un buen l\u00edder hace falta ser buena persona? \u00bfNo piensas que el mundo est\u00e1 lleno de personas malas, sin valores, con un narcisismo descontrolado, sin remordimientos, que gestionan empresas e incluso pa\u00edses? Las respuestas necesitan mucho m\u00e1s que una conversaci\u00f3n a golpe de tecla. Hablar de la importancia de ser buena persona no es el inicio de una conversaci\u00f3n desde el buenismo: es la convicci\u00f3n de que un liderazgo humanista, que cree y se centra de manera genuina en las personas, es esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Plante\u00e9monos por qu\u00e9 ahora. Como los alquimistas anhelando desvelar conocimientos relacionados con el esp\u00edritu, la materia, la vida y la naturaleza, la f\u00f3rmula perfecta del liderazgo es un bien m\u00e1s que preciado y, sin duda, muy buscado. Durante d\u00e9cadas el liderazgo ha sido diseccionado, analizado y estudiado desde diferentes posturas y enfoques. No tengo la certeza de si ahora es m\u00e1s necesario que nunca; quiz\u00e1s siempre fuera as\u00ed, pero desde luego en este tiempo de fuga de talento, de necesidad de cuidado en salud mental ante datos que hacen cambiar la mirada, de b\u00fasqueda en el equilibrio entre vida profesional y la personal, de optimismo tr\u00e1gico\u2026 quiz\u00e1s s\u00ed es momento de aspirar y pedir algo m\u00e1s por parte de quien nos capitanea.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos inmersos en una gran transformaci\u00f3n digital, en un tiempo en el que la palabra \u00e9tica va unida a inteligencia artificial en frases y en deseos; en una necesidad acuciante de entender que las empresas tienen que ser m\u00e1s humanas a pesar de ser m\u00e1s digitales. Actuar desde otro enfoque, centrado en el bienestar, el compromiso social, la resiliencia y el acompa\u00f1amiento en la lucha tenaz con y contra la autoridad sin raz\u00f3n, la generaci\u00f3n de estr\u00e9s como pretendida herramienta de productividad y el bucle infernal del presentismo, de estar s\u00f3lo para ser visto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La importancia de avanzar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una revisi\u00f3n de conceptos y diferentes estilos de liderazgo nos deja un dato claro: la enorme cantidad de referencias que existen al respecto, buscando de manera persistente captar la esencia, encontrar los ingredientes principales para la mejor manera de liderar y hallar la cantidad y proporci\u00f3n exacta de cada soft skill requerida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, como el propio mundo, tambi\u00e9n hay una cosa clara a pesar de la complejidad de aunar criterios sobre el t\u00e9rmino: el liderazgo evoluciona. Y debe precisamente hacer eso, mutar, transformarse y adaptarse a nuevas realidades, necesidades, entornos y contextos. Es aqu\u00ed donde surge el quid de la cuesti\u00f3n: qu\u00e9 pasa cuando la persona que lidera equipos no es consciente de la importancia de avanzar, de adaptarse. Puede que, entregada al intenso quehacer diario, considerando que el camino ya est\u00e1 hecho o qui\u00e9n sabe si dominado por un ego que hace tiempo dej\u00f3 el entendimiento dormido, el directivo a veces simplemente deja de ver. Y me temo que sin mirar m\u00e1s all\u00e1 se deja de comprender, de entender y, por tanto, se deja de liderar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en un laberinto, adentrarse en el mundo del liderazgo tiene algo de especial, algo de m\u00e1gico para quien no busca p\u00f3cimas ni proporciones, sino que anhela escenarios que inviten a una reflexi\u00f3n y una mirada interna, que, aunque inc\u00f3moda y a veces perturbadora, se revela decisiva en el viaje de avanzar.<\/p>\n\n\n\n<p>De una manera te\u00f3rica y un tanto abstracta, cualquiera puede comprender la importancia de una persona motivadora e inspiradora en todos los niveles y etapas de la vida. Como el estribillo de la canci\u00f3n de verano que se cuela sin permiso. Como el recuerdo de un padre o madre que nos impulsaron, unos maestros que nos alentaron, alguien que crey\u00f3 en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hace falta la presencia de alguien que sepa motivar en el mundo empresarial, capaz de escuchar, que resulte admirable, no como a un superh\u00e9roe, sino como a una persona que sabe hacia donde ir junto a su equipo.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de teor\u00edas, principios y reglas, este mundo cambiante en el que habitamos necesita y reclama una reflexi\u00f3n individual y global, requiere de un nuevo estilo de liderazgo, coherente, humanizado y humanista, con cabeza y fuertes dosis de coraz\u00f3n. Centrarse en el conocimiento t\u00e9cnico y te\u00f3rico no ha-<br>r\u00e1 m\u00e1s que entorpecer si no sumamos la importancia del propio conocimiento de las emociones. Comencemos por aprender a gestionarnos para poder gestionar, porque, como dec\u00eda S\u00f3crates \u201cel camino m\u00e1s noble no es someter a los dem\u00e1s, sino perfeccionarse a uno mismo\u201d. Why now? Quiz\u00e1s porque ese aqu\u00ed y ahora pueda ya sonar a urgencia. Quiz\u00e1s porque mi amigo y tantas personas que se hacen esas preguntas siguen a la espera de m\u00e1s que un mensaje, siguen a la espera de un cambio que no llega.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n\n\n\n<p><br>Un buen l\u00edder, concebido desde las exigencias actuales, tiene que saber gestionarse, para poder gestionar a su equipo.<br>Como dec\u00eda S\u00f3crates, \u201cel camino m\u00e1s noble no es someter a los dem\u00e1s, sino perfeccionarse a uno mismo\u201d.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (19\/03\/2024) Recibo un mensaje de WhatsApp de alguien a quien admiro mucho. 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