{"id":5466,"date":"2024-05-22T10:25:59","date_gmt":"2024-05-22T10:25:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=5466"},"modified":"2024-08-29T06:57:49","modified_gmt":"2024-08-29T06:57:49","slug":"adela-balderas-si-no-le-llevan-la-contraria-tiene-un-problema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2024\/05\/22\/adela-balderas-si-no-le-llevan-la-contraria-tiene-un-problema\/","title":{"rendered":"Adela Balderas: \u00abSi no le llevan la contraria, tiene un problema\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (22\/05\/2024)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2024\/03\/Adela-Balderas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4931\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesora de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u00c9rase una vez un emperador al que le encantaban los trajes. Era tan presumido que gastaba todo su dinero en lucir siempre prendas nuevas. Ten\u00eda diferentes modelos para cada ocasi\u00f3n y hora del d\u00eda\u00bb. As\u00ed comienza El traje nuevo del emperador, de Hans Christian Andersen. De ni\u00f1a le\u00ed este cuento muchas veces y no entend\u00eda que nadie se atreviera a decirle nada al emperador, que viviera en una especie de f\u00e1bula de la mentira continua con la complicidad de quienes faltan a la verdad y, a la vez, se encuentran atrapados en una espiral infinita de inercia, costumbre y h\u00e1bito. Y probablemente, de confort.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 2020, en una sesi\u00f3n de formaci\u00f3n a personas directivas pregunt\u00e9: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se han portado sus empresas durante el confinamiento? \u00bfQu\u00e9 han hecho?\u00bb. Fueron muchas las respuestas y algunas realmente positivas: desde env\u00edo de material de oficina a sesiones de yoga por Zoom. Incluso, alguien levant\u00f3 la mano y dijo: \u00abMe enviaron una silla ergon\u00f3mica\u00bb. Y, como si de un relato se tratara, sigui\u00f3 enumerando las sesiones, los cursos, los mails recibidos. Todo sin dolor, con la objetividad de la reflexi\u00f3n. Concluy\u00f3: \u00abPero nadie me llam\u00f3 para preguntarme c\u00f3mo estaba\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos cuesta tanto escuchar? Pienso en el relevante papel de la escucha, sin el apellido activa porque siempre deber\u00eda serlo. En 1957 Carls Rogers y Richard Farson publicaron Active listening, presentando ese escuchar como algo que requiere que nos pongamos en la piel del que habla, que percibamos, desde su punto de vista, lo que nos est\u00e1 comunicando y hagamos llegar a nuestro interlocutor que estamos, en efecto, viendo las cosas desde su punto de vista, con un esfuerzo consciente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto nos queda por aprender en este tiempo de inteligencia artificial, de scroll infinito, de deslizar la pantalla sin pausa! Pero, al contrario que en la Historia Interminable de Michael Ende, donde Bastian descubre un libro m\u00e1gico que lo transporta a Fantas\u00eda, en esta aventura de desplazarse de manera infinita por la pantalla, los v\u00eddeos, las im\u00e1genes y las historias van perdiendo el sentido sin sentirlo, sin que nos demos cuenta, a golpe de dopamina y muy lejos de encontrar el mundo fant\u00e1stico. Terrible la denominaci\u00f3n que el creador de ese scroll hizo en 2006. Aza Raskin dijo, quiz\u00e1s sin orgullo, que era \u00abcoca\u00edna conductual\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos de manera adictiva y escuchamos de manera pasiva, aunque sea ampliando la velocidad de los audios o los v\u00eddeos en los m\u00f3viles y casi en la vida. Quiz\u00e1s para ahorrar tiempo. Los neur\u00f3logos alertan de los riesgos que puede tener, pero como no escuchamos, la alerta se ensordece. Diego Redolar, profesor de Neurociencia y vicedecano de Investigaci\u00f3n de la Facultad de Psicolog\u00eda en la Universitat Oberta de Catalunya, asegura que cuando escuchamos un mensaje m\u00e1s veloz, acortamos el tiempo de escucha, pero perdemos muchos de los aspectos vinculados al propio mensaje. En esta l\u00ednea, destaca la prosodia, que es la forma emocional en la que interpretamos dicho mensaje: las pausas, las inflexiones de la voz, el tono&#8230; Cada v\u00eddeo o audio tiene una complejidad concreta que los hace \u00fanicos. \u00abPor no hablar de una obra cultural, como una pel\u00edcula, que est\u00e1 pensada con sus silencios\u00bb, subraya, \u00ablo procesa la am\u00edgdala cerebral y es muy dif\u00edcil de percibir si aceleramos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jefes disfrazados de l\u00edderes <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Guy de Kawasaki en El arte de cautivar afirma que las palabras son expresiones faciales de nuestra mente: comunican nuestra actitud, personalidad y punto de vista. Pero parece que nos empe\u00f1amos en no entender, ni siquiera atender. Y menos, escuchar. Por eso retomo el traje del emperador porque las empresas y las personas que las formamos a menudo replicamos el cuento y el emperador contin\u00faa desnudo con su traje, con la certeza de su invisibilidad, convencido de su buen juicio y criterio, pasando el tiempo viviendo en esa irrealidad, vencido por el ego o la costumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay l\u00edderes que escuchan, que atienden, que perciben, que sientes que est\u00e1n sin palabras. Y hay jefes disfrazados de l\u00edderes que dicen muy a menudo escuchar y prestar atenci\u00f3n, que proclaman su liderazgo, quiz\u00e1s sin darse cuenta de que su atenci\u00f3n es sesgada, repleta de celos y envidias, de inseguridades, de miradas de desconfianza que llevan a una profunda mediocridad; inconscientes de que no ser\u00e1n l\u00edderes porque no arreglan lo b\u00e1sico, porque no empiezan por el principio, por querer mejorarse primero. Y es que en ese arte de escuchar, hay mucho de intenci\u00f3n y m\u00e1s de comprensi\u00f3n, porque para saber escuchar hace falta saber comprender y, sobre todo, querer comprender. Tambi\u00e9n ver las se\u00f1ales; observar que s\u00f3lo con mirar se aprende, que atender es ver m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, que escuchar profundo es ayudar y cuidar. Que a veces un \u00ab\u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?\u00bb aut\u00e9ntico es mucho m\u00e1s que una pregunta; es mucho m\u00e1s que cortes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No recordaba c\u00f3mo terminaba El traje nuevo del emperador y he ido en b\u00fasqueda de un final feliz. Y esto me encuentro:<br>&#8211; \u00a1No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!<br>-\u00a1Pero si no lleva nada! -grit\u00f3, al fin, el pueblo entero. Aquello inquiet\u00f3 al emperador, pues barruntaba que el pueblo ten\u00eda raz\u00f3n; m\u00e1s pens\u00f3: hay que aguantar hasta el fin. Y sigui\u00f3 m\u00e1s altivo que antes; y las ayudas de c\u00e1mara continuaron sosteniendo la inexistente cola.<\/p>\n\n\n\n<p>Afirmaba Ralph G. Nichols, gran investigador de comunicaci\u00f3n, que \u00abla m\u00e1s b\u00e1sica de todas las necesidades humanas es la necesidad de comprender y ser comprendido\u00bb. Quiz\u00e1s a la siguiente historia podamos poner un final m\u00e1s feliz. Pregunten con inter\u00e9s verdadero y observen lo que ocurre. No es magia. Es comunicaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (22\/05\/2024) \u00c9rase una vez un emperador al que le encantaban los trajes. Era tan presumido que gastaba todo su dinero en lucir siempre prendas nuevas. Ten\u00eda diferentes modelos para cada ocasi\u00f3n y hora del d\u00eda\u00bb. As\u00ed comienza El traje nuevo del emperador, de Hans Christian Andersen. 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