{"id":8508,"date":"2025-02-24T11:04:01","date_gmt":"2025-02-24T11:04:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=8508"},"modified":"2025-02-24T11:04:04","modified_gmt":"2025-02-24T11:04:04","slug":"mikel-mancisidor-la-direccion-del-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/02\/24\/mikel-mancisidor-la-direccion-del-camino\/","title":{"rendered":"Mikel Mancisidor: \u00abLa direcci\u00f3n del camino\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Deia (23\/02\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Mikel-Mancisidor-2.jpg\" alt=\"Mikel Mancisidor\" class=\"wp-image-279\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Derecho<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>En el camino de Santiago acostumbramos a ir todos en el mismo sentido oeste, hacia el destino santo y el fin de la tierra. Pero supongo que en su d\u00eda\u00a0<strong>muchos volver\u00edan a pie a sus casas<\/strong>, contracorriente, propiciando encuentros cruzados.<\/p>\n\n\n\n<p>Leer a un autor contempor\u00e1neo tiene algo de acompa\u00f1arle en el camino. Lo ves un d\u00eda y quiz\u00e1 durante varios seguidos y luego lo pierdes para volver a encontrarlo m\u00e1s adelante o quiz\u00e1 no hacerlo nunca. A algunos caminantes te alegras de reencontrarlos y los saludas con una sonrisa,<strong>&nbsp;a otros los evitas m\u00e1s o menos disimuladamente<\/strong>. A un autor lo conoces un d\u00eda y acompa\u00f1as sus pasos un momento para decidir si lo abandonas, si compartes unos kil\u00f3metros m\u00e1s y si, despu\u00e9s de terminada una jornada, te apetece o no recuperarlo m\u00e1s adelante. Como lector tienes el m\u00e1gico privilegio de dar marcha atr\u00e1s para buscarlo en etapas que \u00e9l ya hizo en el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Me ha sucedido con el fil\u00f3sofo de la ciencia&nbsp;<strong>Antonio Di\u00e9guez<\/strong>. Lo escuch\u00e9 en una conferencia a finales del a\u00f1o pasado en el CSIC. Me interes\u00f3 lo que contaba y c\u00f3mo lo hac\u00eda, de modo que compr\u00e9 su \u00faltimo libro, Pensar la tecnolog\u00eda. Como caminante en sentido contrario, fui luego picando obras anteriores en orden cronol\u00f3gico inverso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar la tecnolog\u00eda es una&nbsp;<strong>introducci\u00f3n humanista a las m\u00e1s disruptivas innovaciones tecnol\u00f3gicas de la actualidad<\/strong>, explicadas con rigor t\u00e9cnico, pero de modo accesible. Presenta los desaf\u00edos que esos nuevos dilemas suponen, tanto para la \u00e9tica como, de modo m\u00e1s general, para la convivencia y la democracia. Desdramatiza algunos peligros con una serenidad de la que me gustar\u00eda aprender.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La cuesti\u00f3n de la Ciencia<\/em>, su anterior libro, pero todav\u00eda de 2024, es m\u00e1s general, trata de filosof\u00eda de la ciencia y presenta algunas de las grandes cuestiones de la materia puestas al d\u00eda y relacionadas directamente con la actualidad y sus problemas: la ciencia y la verdad, la cr\u00edtica, la participaci\u00f3n, el negacionismo y las pseudociencias, los l\u00edmites de la ciencia, etc. Alguien que, como yo, ha estado metido en el desarrollo y<strong>&nbsp;promoci\u00f3n del derecho humano a la ciencia<\/strong>, echa de menos que el autor se hubiera referido a este derecho con alg\u00fan gui\u00f1o de aprecio: en ocasiones parece que le vendr\u00eda bien para redondear alguna de sus ideas. Pero el detalle de que no se refiera a algo para m\u00ed tan caro no me impide valorar la enorme utilidad del libro.<\/p>\n\n\n\n<p>El anterior se titula&nbsp;<em>Transhumanismo<\/em>. Puede parecer que un libro sobre \u201cla b\u00fasqueda tecnol\u00f3gica del mejoramiento humano\u201d con m\u00e1s de 5 a\u00f1os podr\u00eda haberse quedado algo desfasado en su parte tecnol\u00f3gica, pero lo cierto es que no, o solo en aspectos muy anecd\u00f3ticos, sin afectar a la esencia de los&nbsp;<strong>planteamientos y argumentos de fondo que el libro trata<\/strong>. En general el autor se muestra serenamente descre\u00eddo con respecto a algunas de las promesas del optimismo que algunos gur\u00fas de la tecnolog\u00eda presentan, en ocasiones por efectistas, en otras por contradictorias.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos cosas me gustan de estos libros, aparte de lo ya dicho sobre el&nbsp;<strong>equilibrio entre rigor y amenidad<\/strong>, y entre planteamientos acad\u00e9micos cl\u00e1sicos y lecturas de actualidad. Por un lado, que es un fil\u00f3sofo que para amar su disciplina no tiene que despreciar otras, como hacen algunos, sino que muestra un respeto cr\u00edtico y una curiosidad sin l\u00edmites ante otros saberes. Por otro lado, aporta una riqueza de argumentos y dilemas para pensar los problemas actuales que me han resultado, como curioso no experto en la filosof\u00eda de la ciencia y de la tecnolog\u00eda, nuevos y sugerentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una columna de actualidad. No traiciono su sentido&nbsp;<strong>comentando lecturas de filosof\u00eda de la ciencia y de la tecnolog\u00eda<\/strong>: se me ocurren pocas cosas con mayor presente y futuro que escapar por un segundo de la agenda de Trump y Musk, de Putin y de Milei, para preguntarnos con cierto rigor d\u00f3nde demonios estamos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00f3xima vez que me cruce por el camino con Antonio Di\u00e9guez ser\u00e1 ya con sus nuevas cosas, en la direcci\u00f3n del camino.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Deia (23\/02\/2025) En el camino de Santiago acostumbramos a ir todos en el mismo sentido oeste, hacia el destino santo y el fin de la tierra. Pero supongo que en su d\u00eda\u00a0muchos volver\u00edan a pie a sus casas, contracorriente, propiciando encuentros cruzados. 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