{"id":9039,"date":"2025-05-08T13:30:49","date_gmt":"2025-05-08T13:30:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9039"},"modified":"2025-08-28T11:01:57","modified_gmt":"2025-08-28T11:01:57","slug":"francisco-jose-ruiz-perez-un-pontifice-inesperado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/05\/08\/francisco-jose-ruiz-perez-un-pontifice-inesperado\/","title":{"rendered":"Francisco Jos\u00e9 Ruiz P\u00e9rez: \u00abUn pont\u00edfice inesperado\u00bb"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"685\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2023\/10\/Francisco-Jose-Ruiz-Perez-SJ-Decano-de-Teologia-de-Deusto-horiznal-1024x685.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3923\" style=\"width:276px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2023\/10\/Francisco-Jose-Ruiz-Perez-SJ-Decano-de-Teologia-de-Deusto-horiznal-1024x685.jpg 1024w, https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2023\/10\/Francisco-Jose-Ruiz-Perez-SJ-Decano-de-Teologia-de-Deusto-horiznal-300x201.jpg 300w, https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2023\/10\/Francisco-Jose-Ruiz-Perez-SJ-Decano-de-Teologia-de-Deusto-horiznal-768x514.jpg 768w, https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2023\/10\/Francisco-Jose-Ruiz-Perez-SJ-Decano-de-Teologia-de-Deusto-horiznal.jpg 1262w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Decano de la Facultad de Teolog\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Publicado en <em>El Correo (Ed. Bizkaia)<\/em>, 22 de abril de 2025<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia es una de esas instituciones que desconcierta a cualquiera cuando se asoma a su historia. El a\u00f1o 2013 fue un hito m\u00e1s en la impresi\u00f3n de que el catolicismo rompe esquemas y pron\u00f3sticos. Es lo que sucedi\u00f3 cuando, todav\u00eda bajo los efectos de la dimisi\u00f3n de Benedicto XVI, se elige a un septuagenario para sustituirlo. Su perfil se saltaba demasiados patrones. Jorge Bergoglio proced\u00eda de las ant\u00edpodas a la Iglesia romana. Por si fuera poco, era jesuita. El c\u00f3nclave desestim\u00f3 la proverbial reticencia que la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas siempre tuvo a que sus hijos asumieran altas responsabilidades eclesi\u00e1sticas. As\u00ed que, por una raz\u00f3n o por otra, la elecci\u00f3n del arzobispo de Buenos Aires fue sorprendente. El mismo Bergoglio estaba convencido de que su momento, si alguna vez lo hubo, hab\u00eda pasado. Pero ocurri\u00f3 lo que solo en una realidad como la Iglesia puede acontecer: lo inesperado.<\/p>\n\n\n\n<p>El balance de aquella sorpresa es que el pontificado de Francisco ha escrito con estilo propio una p\u00e1gina de la historia reciente del catolicismo. Ese estilo ha sido aplaudido fuera de la Ciudad del Vaticano. Nuestro cosmos informativo cotidiano lo reconoci\u00f3 desde el principio. A este Papa se le ha concedido pertenecer al club reducido de personalidades influyentes a tener en cuenta para interpretar qu\u00e9 nos est\u00e1 sucediendo como Humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El fen\u00f3meno Francisco no se entiende sin reparar en la coyuntura \u00fanica de este inicio del siglo XXI. Como sociedad, carecemos de suficiente sabidur\u00eda de respuesta a las preguntas in\u00e9ditas que suscitan las mutaciones culturales que presenciamos. Reconozcamos que no pocos liderazgos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales, durante los a\u00f1os de su pontificado, han optado frecuentemente por la fragmentaci\u00f3n. Se ha infravalorado la potencia del di\u00e1logo para afrontar aquello que reclama ser entendido de otro modo. El pensamiento ha sido simplificado para forzarlo a llevar cors\u00e9s ideol\u00f3gicos polarizados. Los extremismos se han convertido en una respuesta bastante usual, la receta \u00f3ptima para desbaratar las incertidumbres. La opci\u00f3n ha sido incubar autoritarismos populistas, nacionalismos reactivos, militarismos adormecidos y nihilismos de otros tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco la Iglesia ha quedado inmune. Es una comunidad internacional, multirracial y multicultural, tocada por los movimientos de fondo del mundo contempor\u00e1neo. Por tal raz\u00f3n, en medio de ese oc\u00e9ano proceloso, a muchos gust\u00f3 la consigna elegida por el nuevo Papa en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii gaudium<\/em>: \u00abCon Jesucristo siempre nace y renace la alegr\u00eda\u00bb (EG 1). Lo que anunciaba no era un franciscanismo id\u00edlico. Lo demostr\u00f3 al prologar su agenda pastoral con su simb\u00f3lica salida de Roma a Lampedusa el 8 de julio de 2013. Despu\u00e9s efectuar\u00eda 106 viajes a 67 pa\u00edses, algunos de ellos descosidos por crisis sist\u00e9micas (Palestina, Sri Lanka, Sarajevo, Cuba, Rep\u00fablica Centroafricana, isla de Lesbos \u2013Grecia\u2013, Banglad\u00e9s o Myanmar). Quer\u00eda cruzar fronteras existenciales, deshacer aranceles intangibles de incomunicaci\u00f3n y avisar de que las cosas pod\u00edan ser distintas. La alegr\u00eda era entonces una manera viable de leer la realidad. Se desmarcaba, de ese modo, del negativismo de quienes prefer\u00edan liderar con el miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese camino hacia fuera de la Iglesia tuvo su versi\u00f3n interna. Buena parte de las energ\u00edas de liderazgo del Papa Francisco se han gastado en conducir a la Iglesia pacientemente a afrontar su falibilidad. Ese empe\u00f1o ha escandalizado por suponer que la mism\u00edsima cabeza de la Iglesia socavaba su plausibilidad al exponer las incoherencias y contradicciones de sus miembros. No obstante, Francisco solo estaba respetando el guion del Evangelio: la conversi\u00f3n exige, antes que nada, aproximarnos al pecado para, despu\u00e9s, desentra\u00f1arle un nuevo significado.<\/p>\n\n\n\n<p>Para conseguir todo lo anterior, el Papa que nos ha dejado no escatim\u00f3 en proyectar a la Iglesia en direcciones muy diversas, pero con un denominador com\u00fan: un atrevimiento misionero m\u00e1s convencido y pertinente. En esa l\u00ednea, reenfoca la evangelizaci\u00f3n (<em>Evangelii gaudium<\/em>); reclama una identidad cristiana m\u00e1s radicalmente fraterna (enc\u00edclica <em>Fratelli tutti<\/em>); e invita a redescubrir la alteridad del mundo creado (enc\u00edclica <em>Laudato si\u2019<\/em>). Las tres son cargas de profundidad para salir de la encrucijada tramposa del individualismo personal y colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n que est\u00e1 detr\u00e1s de este pontificado es la de un mundo que se encuentra abierto. Y si abierto, en proceso. Y si en proceso, susceptible de cambio. En esa apertura en proceso y capaz de cambio deber\u00eda continuar la Iglesia postFrancisco\u2026 Pero eso, otra vez, no se puede predecir. Nos basta, por ahora, con haber conocido a un pont\u00edfice que lo ha intentado\u2026 aunque fuera inesperado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Correo (Ed. 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