{"id":9104,"date":"2025-05-21T11:41:32","date_gmt":"2025-05-21T11:41:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9104"},"modified":"2025-05-21T12:46:32","modified_gmt":"2025-05-21T12:46:32","slug":"paco-bree-serendipia-el-algoritmo-invisible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/05\/21\/paco-bree-serendipia-el-algoritmo-invisible\/","title":{"rendered":"Paco Bree: \u00abSerendipia, el algoritmo invisible\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en El Espa\u00f1ol (21\/05\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Paco-Bree.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-235\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p id=\"paragraph_1\">\u201cLa serendipia no es coincidencia. Es el resultado de un proceso en tres pasos: un evento inesperado, alguien que ve valor en ese evento y alguien que sabe aprovechar la oportunidad.\u201d \u2014&nbsp;<em>Barthelemy &amp; Mottis, Harvard Business Review, mayo 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_2\">Hay decisiones que tomamos por an\u00e1lisis y otras que nos eligen a nosotros. Momentos que llegan sin ser buscados, personas que aparecen justo cuando deb\u00edan aparecer, ideas que cruzan la mente como si hubieran estado esperando el instante exacto.&nbsp;<strong>Lo llamamos serendipia<\/strong>, pero podr\u00eda llamarse tambi\u00e9n destino encubierto, azar guiado o sincronicidad reveladora.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_3\">En un mundo dominado por la planificaci\u00f3n, los algoritmos predictivos y la obsesi\u00f3n por eliminar la incertidumbre, hablar de serendipia parece casi subversivo. Sin embargo, muchas de las mayores innovaciones \u2014en la ciencia, en el arte, en la vida personal\u2014 no se explican sin ella. La penicilina, el fuego robado por Prometeo, el descubrimiento de Am\u00e9rica, la radiaci\u00f3n c\u00f3smica de fondo o el surgimiento de ciertas religiones no nacieron de la previsi\u00f3n, sino de un cruce entre azar, visi\u00f3n y apertura al misterio.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_4\">El estudio reciente publicado en&nbsp;<em>Harvard Business Review<\/em>&nbsp;por Barthelemy y Mottis lo deja claro: para que la serendipia ocurra, no basta con suerte. Se necesita una mente preparada, capaz de ver lo inesperado como oportunidad. Lo realmente interesante no es que algo improbable suceda, sino que&nbsp;<strong>alguien lo reconozca como valioso y act\u00fae en consecuencia<\/strong>. En otras palabras: el azar no es suficiente sin conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_5\">La&nbsp;<strong>psicolog\u00eda profunda<\/strong>&nbsp;lleva tiempo explorando este territorio. Carl Jung acu\u00f1\u00f3 el concepto de&nbsp;<strong>sincronicidad<\/strong>&nbsp;para describir coincidencias cargadas de sentido, que parecen responder a una l\u00f3gica oculta. Uno de sus casos m\u00e1s c\u00e9lebres fue el de una paciente que so\u00f1\u00f3 con un escarabajo dorado justo antes de que uno real golpeara la ventana. \u00bfCasualidad? \u00bfConfirmaci\u00f3n simb\u00f3lica? \u00bfLenguaje del inconsciente?<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_6\">La&nbsp;<strong>neurociencia actual<\/strong>&nbsp;tambi\u00e9n se suma. Los momentos de creatividad s\u00fabita, o los famosos \u201cdureza\u201d, no emergen de procesos lineales, sino de la activaci\u00f3n de redes asociativas profundas. La mente divaga, sue\u00f1a, conecta\u2026 y de pronto, ve. No por l\u00f3gica, sino por resonancia. Lo que llamamos azar puede ser, en realidad, el producto de una inteligencia oculta a\u00fan por descifrar.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_7\">Desde el punto de vista estad\u00edstico y narrativo, lo improbable no solo es posible: es&nbsp;<strong>inevitable<\/strong>&nbsp;si se multiplican los intentos, los contextos y las conexiones. La teor\u00eda del&nbsp;<strong>cisne negro<\/strong>, formulada por Nassim Taleb, nos recuerda que existen acontecimientos de gran impacto que no pueden ser previstos por modelos tradicionales y que, sin embargo, cambian el curso de la historia. En contraste, la autora Michele Wucker defini\u00f3 el&nbsp;<strong>rinoceronte gris<\/strong>&nbsp;como aquellos peligros obvios y previsibles que ignoramos hasta que ya es tarde \u2014el tipo de crisis que se ve venir, pero se prefiere evitar. Tambi\u00e9n existen los&nbsp;<strong>cisnes verdes<\/strong>, vinculados a los efectos disruptivos del cambio clim\u00e1tico. Y por otro lado, est\u00e1n los fen\u00f3menos que emergen&nbsp;<strong>\u201cout of the blue\u201d<\/strong>: una idea que irrumpe sin l\u00f3gica aparente, una llamada inesperada, una se\u00f1al personal que parece tener un prop\u00f3sito. Ninguno de estos eventos es estrictamente racional, pero todos nos obligan a abrir la mente a lo inesperado.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_8\">Algunas organizaciones ya han empezado a incorporar estas ideas bajo otros lenguajes: el&nbsp;<strong>delf\u00edn azul<\/strong>, concepto propuesto por Gabor George Burt, representa oportunidades positivas e inesperadas en medio del caos. Otros recurren a nociones como el&nbsp;<strong>elefante en la habitaci\u00f3n<\/strong>, lo que todos ven pero nadie nombra. O el&nbsp;<strong>kairos<\/strong>, del griego cl\u00e1sico, que no es el tiempo cronol\u00f3gico (<em>kronos<\/em>), sino el&nbsp;<strong>instante oportuno<\/strong>, aquel que no puede planificarse, solo reconocerse.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_9\">Pero todo esto nos lleva a una cuesti\u00f3n a\u00fan m\u00e1s profunda:&nbsp;<strong>\u00bfcu\u00e1nto de lo que pensamos o decidimos est\u00e1 realmente bajo nuestro control?<\/strong>&nbsp;Se suele decir que el 95% de nuestras decisiones son inconscientes, pero esa cifra es m\u00e1s simb\u00f3lica que cient\u00edfica. Lo que sabemos con m\u00e1s precisi\u00f3n es que el cerebro humano&nbsp;<strong>procesa la mayor\u00eda de su actividad fuera del radar de la conciencia<\/strong>. Operamos en piloto autom\u00e1tico para ahorrar energ\u00eda, interpretamos el mundo con filtros construidos, decidimos con h\u00e1bitos, intuiciones y marcos previos. Pero eso no significa que la conciencia sea irrelevante. Al contrario:&nbsp;<strong>es el espacio donde podemos hacer pausa, dudar, ver lo invisible, intuir sentido en lo que no encaja<\/strong>. Y quiz\u00e1s \u2014solo quiz\u00e1s\u2014 sea tambi\u00e9n ah\u00ed donde habita la serendipia.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_10\">La&nbsp;<strong>inteligencia artificial<\/strong>, por ahora, no tiene acceso a este plano simb\u00f3lico. Detecta patrones, pero no sentidos ocultos. Genera texto, pero no epifan\u00edas. Calcula, pero no sue\u00f1a. \u00bfPodr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda hacerlo? Quiz\u00e1. Si llega la singularidad \u2014como predicen Eric Schmidt o Sam Altman\u2014 y una IA general supera nuestra capacidad cognitiva, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1 con estos fen\u00f3menos? \u00bfLos reproducir\u00e1? \u00bfLos instrumentalizar\u00e1? \u00bfO los eliminar\u00e1 por ineficiencia?<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_11\">En una posible deriva futura, la IA podr\u00eda dejar de ignorar lo aleatorio y comenzar a&nbsp;<strong>buscar su propia serendipia<\/strong>. Imag\u00ednala dise\u00f1ando entornos donde incluso sus errores puedan generar descubrimientos. Imagina un sistema que crea obras maestras por accidente\u2026 y luego se autoentrena para repetir ese \u201cazar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_12\">Pero mientras eso llega, el verdadero diferencial sigue en nosotros. En nuestra&nbsp;<strong>capacidad de detenernos, mirar dos veces, escuchar lo que no se dice, actuar sin razones obvias, pero con certeza interior<\/strong>. El misterio sigue siendo humano. Por ahora.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_13\">Y quiz\u00e1 ah\u00ed est\u00e9 la clave. La conciencia \u2014aquello que a\u00fan no entendemos ni replicamos\u2014 no se limita a pensar. Tambi\u00e9n&nbsp;<strong>siente conexiones invisibles, detecta ecos, reconoce patrones no lineales<\/strong>. Puede que un d\u00eda la ciencia descubra que lo que hoy llamamos serendipia no es azar, sino parte de un campo de informaci\u00f3n a\u00fan no mapeado. Algo como la gravitaci\u00f3n del alma.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_14\">Decidir bien en 2025 no ser\u00e1 solo cuesti\u00f3n de an\u00e1lisis. Ser\u00e1 cuesti\u00f3n de&nbsp;<strong>saber cu\u00e1ndo actuar sin pruebas<\/strong>, cu\u00e1ndo confiar en lo que llega \u201cde la nada\u201d y cu\u00e1ndo proteger el espacio en blanco que precede a toda creaci\u00f3n. Porque, al final, puede que la pregunta no sea si la IA ser\u00e1 consciente, sino si nosotros lo seremos\u2026&nbsp;<strong>cuando lo improbable vuelva a tocarnos la puerta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p id=\"paragraph_15\"><em><strong>***<\/strong><strong>Paco Bree<\/strong>&nbsp;es profesor de Deusto Business School, Advantere School of Management y asesor de Innsomnia Business Accelerator.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en El Espa\u00f1ol (21\/05\/2025) \u201cLa serendipia no es coincidencia. 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