{"id":9148,"date":"2025-06-05T10:44:24","date_gmt":"2025-06-05T10:44:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9148"},"modified":"2025-06-05T10:44:27","modified_gmt":"2025-06-05T10:44:27","slug":"guillermo-dorronsoro-caer-con-elegancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/06\/05\/guillermo-dorronsoro-caer-con-elegancia\/","title":{"rendered":"Guillermo Dorronsoro: \u00abCaer con elegancia\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Empresa XXI (01\/06\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Guillermo-Dorronsoro.jpg\" alt=\"Guillermo Dorronsoro\" class=\"wp-image-1110\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cCaer est\u00e1 permitido. Levantarse es obligatorio.\u201d \u2013 Proverbio ruso<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hace unas semanas habl\u00e1bamos de la elegancia como virtud. Hoy toca centrarnos en una situaci\u00f3n concreta, cuando las cosas no salen como esper\u00e1bamos, cuando tropezamos y caemos. Esas ca\u00eddas pueden ser peque\u00f1as o grandes. Las peque\u00f1as ca\u00eddas son cotidianas y tienen mucho valor pedag\u00f3gico. Por ejemplo, si al presentar un proyecto a un cliente, este lo rechaza, duele, pero se aprende. Las grandes ca\u00eddas ya son otra cosa. Una ca\u00edda puede poner fin a una empresa, una carrera profesional o una reputaci\u00f3n. Ca\u00eddas que se ven venir y no se han sabido evitar o que ocurren por factores imprevistos. Algunas ca\u00eddas son incluso injustas, pero eso no cambia lo esencial: han ocurrido. Entonces, \u00bfqu\u00e9 hacemos?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta es sencilla de decir, pero no f\u00e1cil de ejecutar: hay que levantarse. Y si se puede, con elegancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Levantar con elegancia no quiere decir hacer como si nada hubiera pasado. Todo lo contrario. Requiere reconocer el error, pedir disculpas si corresponde, asumir responsabilidades y aprender para no repetir. No es teatro; es autenticidad. Es mostrar que detr\u00e1s del proyecto o del cargo hay una persona, con dignidad y valores. La elegancia est\u00e1 en la forma de asumir el golpe y en la manera de ponerse en pie. A menudo admiramos m\u00e1s a quien se levanta con entereza que a quien nunca ha ca\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo empresarial est\u00e1 lleno de ejemplos de ca\u00eddas elegantes y otras no tanto. L\u00edderes que ante el fracaso huyen, culpan a otros o niegan la realidad. Pero tambi\u00e9n hay quienes dan la cara, se despiden con gratitud, reconocen lo vivido, y abren camino a quienes vienen detr\u00e1s. Esa es la elegancia de la que hablamos. Porque incluso el final de un ciclo puede vivirse como una oportunidad de dejar huella, de ense\u00f1ar con el ejemplo, de inspirar respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo donde lo importante parece ser siempre ganar, conviene recordar que tambi\u00e9n se aprende perdiendo. Y que la forma en que caemos y nos levantamos dice mucho de nosotros. Elegancia no es frivolidad, es car\u00e1cter. No es apariencia, es sustancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Caer est\u00e1 permitido. Levantarse es obligatorio. Y si se puede, con elegancia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Empresa XXI (01\/06\/2025) \u201cCaer est\u00e1 permitido. Levantarse es obligatorio.\u201d \u2013 Proverbio ruso Hace unas semanas habl\u00e1bamos de la elegancia como virtud. Hoy toca centrarnos en una situaci\u00f3n concreta, cuando las cosas no salen como esper\u00e1bamos, cuando tropezamos y caemos. Esas ca\u00eddas pueden ser peque\u00f1as o grandes. 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