{"id":9341,"date":"2025-08-28T07:28:25","date_gmt":"2025-08-28T07:28:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9341"},"modified":"2025-08-28T07:28:28","modified_gmt":"2025-08-28T07:28:28","slug":"maite-aurrekoetxea-cuando-la-democracia-ya-no-enamora-terreno-fertil-para-la-ultraderecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/08\/28\/maite-aurrekoetxea-cuando-la-democracia-ya-no-enamora-terreno-fertil-para-la-ultraderecha\/","title":{"rendered":"Maite Aurrekoetxea: \u00abCuando la democracia ya no enamora: terreno f\u00e9rtil para la\u00a0ultraderecha\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"http:\/\/Cuando la democracia ya no enamora: terreno f\u00e9rtil para la ultraderecha\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Art\u00edculo publicado en The Conversation (26\/08\/2025)<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2025\/04\/Maite-Aurrekoetxea.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8926\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Doctora en Sociolog\u00eda en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Los altercados recientes en&nbsp;<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/torre-pacheco-como-comprender-el-odio-que-nace-del-prejuicio-y-la-deshumanizacion-261324\">Torre Pacheco<\/a>&nbsp;(Murcia) a ra\u00edz de una agresi\u00f3n a una persona mayor por inmigrantes no constituyen un hecho aislado. Son el s\u00edntoma visible de una enfermedad m\u00e1s profunda: el avance del discurso xen\u00f3fobo en territorios donde la democracia pierde valor simb\u00f3lico, especialmente entre los j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ver a grupos de j\u00f3venes empleando la violencia en las calles demostr\u00f3 que estos hechos no son solo un problema de seguridad o convivencia, sino producto de una erosi\u00f3n democr\u00e1tica que allana el camino a la ultraderecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso el lenguaje empleado en las redes sociales sobre los hechos en Torre Pacheco, \u201ccaza al magreb\u00ed\u201d, indicaban un desapego a los principios democr\u00e1ticos. La ultraderecha va ganando terreno pol\u00edtico y legitimidad cultural en las redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La adhesi\u00f3n a la democracia va por pa\u00edses<\/h2>\n\n\n\n<p>Al analizar&nbsp;<a href=\"https:\/\/research.tilburguniversity.edu\/en\/publications\/atlas-of-european-values-change-and-continuity-in-turbulent-times\">el nivel de adhesi\u00f3n declarada a la democracia<\/a>, los pa\u00edses n\u00f3rdicos, Alemania, Pa\u00edses Bajos y Suiza se sit\u00faan en los rangos m\u00e1s altos: m\u00e1s del 90\u202f% de su poblaci\u00f3n considera que la democracia es importante. En cambio, pa\u00edses como Rusia, Bielorrusia, Georgia, Serbia, Bulgaria o Ruman\u00eda registran niveles de apoyo que caen por debajo del 70\u202f%.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/679710\/original\/file-20250712-56-843jil.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/679710\/original\/file-20250712-56-843jil.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip\" alt=\"\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mapa europeo de la adhesion democratica.&nbsp;<a href=\"https:\/\/assets.pubpub.org\/0k7l6nt3\/51652084537989.pdf\">Atlas of European values.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta fractura coincide, y no por azar, con las l\u00edneas divisorias del mapa ideol\u00f3gico: donde predomina el conservadurismo, la democracia tiende a estar menos consolidada como valor normativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la democracia no se vive como una convicci\u00f3n compartida, sino como un sistema que no cumple sus promesas, las alternativas autoritarias se van abrir paso con mayor facilidad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">No consuma noticias, enti\u00e9ndalas.<\/h3>\n\n\n\n<p>Suscribirme al bolet\u00edn<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el marco: la ultraderecha no se presenta como una ruptura radical, sino como&nbsp;<a href=\"https:\/\/muse.jhu.edu\/article\/607612\">una propuesta leg\u00edtima para recuperar el control<\/a>, la soberan\u00eda o la estabilidad perdida frente a una amenaza: en este caso, la inmigraci\u00f3n. Seg\u00fan el estudio&nbsp;<a href=\"https:\/\/europeanvaluesstudy.eu\/\">European Values Study (2017-2020)<\/a>, la ultraderecha da un paso m\u00e1s y se vincula a actitudes morales conservadoras en asuntos como vida, muerte, g\u00e9nero y sexualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparecen espacios como&nbsp;<a href=\"https:\/\/escholarship.org\/uc\/item\/0h13v5dt\">NoFap<\/a>, donde se ofrecen temas como la abstinencia sexual y que evolucionan hacia comunidades donde se glorifica una masculinidad tradicional y excluyente. Se convierten en puentes hacia ideolog\u00edas de ultraderecha al ofrecer a los j\u00f3venes marcos identitarios claros y \u201csoluciones\u201d a crisis personales vinculadas con precariedad emocional, aislamiento o frustraci\u00f3n sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casual que los referentes de estos espacios de ultraderecha&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/ia\/iiz177\">promuevan<\/a>&nbsp;una exaltaci\u00f3n de la fuerza f\u00edsica, el orden y la agresividad, proyectando un ideal masculino autoritario, protector y dominante. Esta masculinidad se presenta como ant\u00eddoto frente a un supuesto \u201cdeclive moral\u201d atribuido al feminismo, la diversidad sexual o al supuesto invasor inmigrante.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto es que&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/13510347.2025.2476180\">la satisfacci\u00f3n democr\u00e1tica de las nuevas generaciones<\/a>&nbsp;est\u00e1 m\u00e1s condicionada por variables econ\u00f3micas que en cohortes previas, pero este conservadurismo moral empieza a ser un ariete de la ultraderecha.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfExiste el agotamiento democr\u00e1tico en los j\u00f3venes?<\/h2>\n\n\n\n<p>En Europa, el patr\u00f3n comienza a ser una constante: los j\u00f3venes&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/13510347.2025.2476180\">expresan un compromiso m\u00e1s d\u00e9bil<\/a>&nbsp;con los principios democr\u00e1ticos. Concretamente, en&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.17863\/CAM.90184\">paises europeos como Dinamarca, Alemania, Polonia, Francia y Croacia<\/a>, la Generaci\u00f3n Z (18-24 a\u00f1os) muestra un apoyo significativamente m\u00e1s bajo a la democracia en comparaci\u00f3n con los&nbsp;<em>Baby Boomers<\/em>&nbsp;\u2013nacidos entre 1946 y 1964\u2013 o la Generaci\u00f3n del Silencio \u2013personas nacidas entre 1928 y 1945\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta brecha generacional no debe interpretarse como apat\u00eda pol\u00edtica, sino como expresi\u00f3n de una desafecci\u00f3n activa: una respuesta a instituciones que no han sabido representar ni proteger los intereses de los m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia pierde su capacidad de emocionar y movilizar. En ese vac\u00edo simb\u00f3lico, la ultraderecha ofrece respuestas simples, identidades fuertes y enemigos claros. Apelan no a la deliberaci\u00f3n, sino a la pertenencia. No prometen justicia, sino orden. No buscan incluir, sino diferenciar.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, cuando la democracia deja de ofrecer un horizonte deseable, el autoritarismo no aparece como una amenaza, sino como una salida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 en juego?<\/h2>\n\n\n\n<p>En parte de la juventud europea, el apego emocional a la democracia se ha debilitado. No por ideolog\u00eda, sino por la sensaci\u00f3n de que el sistema ya no ofrece respuestas. La ultraderecha sabe leer el momento y lo ocupa con una narrativa eficaz:&nbsp;<a href=\"https:\/\/works.bepress.com\/cas_mudde\/6\/\">si todo est\u00e1 roto, hace falta orden<\/a>; si los pol\u00edticos son todos iguales, necesitamos mano dura; si la democracia no funciona, quiz\u00e1s ha llegado la hora de saltarse intermediarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa l\u00f3gica de despreciar la mediaci\u00f3n institucional allana el camino para que emerjan l\u00edderes autoritarios que no se presentan como una opci\u00f3n m\u00e1s, sino como la \u00fanica salida posible. Personajes en las redes sociales despliegan sus discursos que ganan adhesiones, no por convicci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino por contagio emocional.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo que es m\u00e1s preocupante: no necesitan convencer, solo explotar la fatiga democr\u00e1tica y ofrecer certezas r\u00e1pidas para tiempos inciertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el verdadero debate no es sobre partidos ni campa\u00f1as, es sobre el tipo de sociedad que queremos construir y los valores que queremos que la sostengan. Si la democracia no es capaz de renovarse, de incluir, de cuidar y de representar, perder\u00e1 su fuerza de atracci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los proyectos autoritarios no necesitar\u00e1n imponer su fuerza: solo ocupar\u00e1n el espacio que la democracia est\u00e1 dejando libre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en The Conversation (26\/08\/2025) Los altercados recientes en&nbsp;Torre Pacheco&nbsp;(Murcia) a ra\u00edz de una agresi\u00f3n a una persona mayor por inmigrantes no constituyen un hecho aislado. Son el s\u00edntoma visible de una enfermedad m\u00e1s profunda: el avance del discurso xen\u00f3fobo en territorios donde la democracia pierde valor simb\u00f3lico, especialmente entre los j\u00f3venes. 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