{"id":9400,"date":"2025-08-28T10:54:39","date_gmt":"2025-08-28T10:54:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9400"},"modified":"2025-09-01T09:54:00","modified_gmt":"2025-09-01T09:54:00","slug":"adela-balderas-la-odisea-de-charles-chaplin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/08\/28\/adela-balderas-la-odisea-de-charles-chaplin\/","title":{"rendered":"Adela Balderas: \u00abLa odisea de Charles Chaplin\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>El actor utiliz\u00f3 su dolor y lo transform\u00f3 en arte, en denuncia y en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong> Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (21\/05\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2025\/07\/Adela-Balderas-new.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9256\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesora de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El comienzo de la autobiograf\u00eda de Charles Chaplin podr\u00eda confundirse con una novela de Charles Dickens o con una de esas pel\u00edculas suyas en las que la tristeza se disfraza y los ojos \u2013siempre los ojos\u2013 cuentan verdades que atraviesan la pantalla. Pero hay una diferencia esencial: la historia de Chaplin no es ficci\u00f3n. Es carne, es hueso, es hambre. Fue real, tan real como su angustia, su pobreza. Y la mirada de un ni\u00f1o que, a pesar de todo, no dej\u00f3 de imaginar. \u201cApenas era consciente de la crisis porque viv\u00edamos en una crisis constante, y yo, al ser un ni\u00f1o, me olvidaba f\u00e1cilmente de nuestras preocupaciones\u201d, confes\u00f3. Y es ah\u00ed donde empieza la valent\u00eda: en esa infancia que no entiende de treguas ni de promesas, pero s\u00ed de constancia, de trabajo y de intuici\u00f3n. De esa intuici\u00f3n que hace llamar a la puerta del destino en busca de una vida diferente. Y desde luego no es casual que su personaje Charlot, un vagabundo reconocido mundialmente, est\u00e9 lleno de verdad, de esa verdad que transmite quien sabe lo que ha vivido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNac\u00ed el 16 de abril de 1889, a las ocho de la noche, en East Lane, Walworth\u201d. As\u00ed arranca Chaplin su relato. Sin adornos. Sin artificios. Y a partir de ah\u00ed se sumerge en una traves\u00eda de lucha, de dolor, de amor, de constancia, de angustia, de verdad, de supervivencia. Su infancia estuvo marcada por un padre alcoh\u00f3lico y por el amor y la angustia de su madre Hannah, actriz de <em>music hall<\/em> a quien las deudas y la pena le hicieron perder su salud: la de su cuerpo y la de su mente. La infancia de Chaplin y la de su hermano transcurri\u00f3 entre orfanatos, hospicios y la calle. Chaplin se buscaba la vida como pod\u00eda, esa expresi\u00f3n tan sencilla y tan cargada de simbolismo, que bien refleja c\u00f3mo la falta de recursos despierta la imaginaci\u00f3n, sacude la iniciativa y agudiza el ingenio. Un ingenio que le llev\u00f3 a provocar su propia suerte y a creer a pies juntillas esa frase suya que despu\u00e9s se convirti\u00f3 en cita: los obst\u00e1culos no son m\u00e1s que oportunidades disfrazadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo un ni\u00f1o se uni\u00f3 a un grupo de actores aficionados que hac\u00edan giras por pueblos y de ah\u00ed pas\u00f3 a formar parte de compa\u00f1\u00edas ambulantes profesionales, para finalmente probar suerte y seguir busc\u00e1ndose la vida, su vida, en Estados Unidos. Y de la mano de Charlot particip\u00f3 en docenas de pel\u00edculas en las que, de manera sutil a veces, inteligente siempre y en ocasiones descarnada, hac\u00eda cr\u00edtica social, de la desigualdad, de las diferencias, de la injusticia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con la valent\u00eda de quien hablaba sin voz, decide alzarla y abandonar el bomb\u00edn en <em>El Gran Dictador<\/em>. Tres minutos y cuarenta y dos segundos de discurso final en la pel\u00edcula siguen erizando la piel. Hagan la prueba: b\u00fasquenlo, esc\u00fachenlo y d\u00e9jense sorprender. Porque, a partir de ah\u00ed, la controversia se hizo protagonista en la vida de Chaplin y su popularidad cay\u00f3 como a veces ocurre con quienes se atreven a romper el silencio. Se ha se\u00f1alado con frecuencia \u2013y con raz\u00f3n\u2013 que las composiciones cinematogr\u00e1ficas de Chaplin constituyen un paisaje en blanco y negro entre la tragedia y la comedia. \u00c9l defin\u00eda lo que llamaba los cimientos de sus pel\u00edculas como una \u201ccombinaci\u00f3n de lo tr\u00e1gico y lo c\u00f3mico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La curiosidad<\/strong><br>Natalia Radetich, investigadora especializada en la figura y obra de Charles Chaplin, afirma c\u00f3mo la curiosidad por los dem\u00e1s juega el gran papel en su vida. Esa curiosidad le llev\u00f3 a la observaci\u00f3n minuciosa y detallada de todo lo que pasaba a su alrededor. Chaplin se inspir\u00f3, con penetrante sentido etnogr\u00e1fico y antropol\u00f3gico, en la vida cotidiana londinense para la creaci\u00f3n de su personaje Charlot. Agudo e incansable observador de la vida, del d\u00eda a d\u00eda, el esp\u00edritu de Chaplin y su personaje \u2013seg\u00fan relata \u00e9l mismo en su extraordinaria autobiograf\u00eda\u2013 nacieron de la observaci\u00f3n paciente de las \u201ccosas triviales\u201d. Y en esa observaci\u00f3n es donde se encuentra el arte, y la magia. En esa mezcla de valent\u00eda, de pasi\u00f3n, de perfeccionismo, de riesgo y constancia, de seguir mirando la vida directamente a los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierra su biograf\u00eda as\u00ed: \u201cCon esto voy a terminar esta odisea m\u00eda: me doy cuenta de que el tiempo y las circunstancias me han favorecido. He sido mimado por el afecto del mundo, amado y odiado. S\u00ed, el mundo me ha dado lo mejor de \u00e9l y poco de lo peor. Cualesquiera que hayan sido mis vicisitudes adversas, creo que la fortuna y la mala fortuna se amontonan sobre uno como las nubes. Al ser consciente de esto nunca me han impresionado demasiado las cosas malas y me han sorprendido gratamente las buenas. No tengo plan de vida ni ninguna filosof\u00eda, ya que, sabios o locos, todos tenemos que luchar con la vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Chaplin utiliz\u00f3 su dolor y lo transform\u00f3 en arte, en denuncia y en silencio, ese silencio que convirti\u00f3 en lenguaje universal. Hoy, en un mundo marcado por la incertidumbre, la velocidad, el algoritmo y el agotamiento emocional, la historia de Chaplin parece escrita para nosotros, para nuestro hoy. Porque seguimos buscando belleza en medio de la perplejidad de las guerras, de las im\u00e1genes que evitamos ver, del caos; compartimos lo bello de un atardecer, un paisaje de invierno, el mar que no cesa; seguimos necesitando esa mezcla de ingenio, ternura, pasi\u00f3n y coraje para enfrentar nuestro propio contexto, nuestras propias crisis, nuestro propio d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, como \u00e9l, continuamos aprendiendo que no siempre podemos controlar el gui\u00f3n, pero s\u00ed podemos ser actores y actrices de la manera en que lo interpretamos, y elegir si vivimos nuestra propia odisea en color o en blanco y negro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El actor utiliz\u00f3 su dolor y lo transform\u00f3 en arte, en denuncia y en silencio. Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (21\/05\/2025) El comienzo de la autobiograf\u00eda de Charles Chaplin podr\u00eda confundirse con una novela de Charles Dickens o con una de esas pel\u00edculas suyas en las que la tristeza se disfraza y los ojos \u2013siempre los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":515,"featured_media":9259,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_genesis_hide_title":false,"_genesis_hide_breadcrumbs":false,"_genesis_hide_singular_image":false,"_genesis_hide_footer_widgets":false,"_genesis_custom_body_class":"","_genesis_custom_post_class":"","_genesis_layout":"","footnotes":""},"categories":[37,11],"tags":[83],"class_list":{"0":"post-9400","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion","8":"category-voces-expertas","9":"tag-adela-balderas","10":"entry"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/users\/515"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9400"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9400\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9482,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9400\/revisions\/9482"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9259"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}