{"id":9509,"date":"2025-09-03T08:04:23","date_gmt":"2025-09-03T08:04:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9509"},"modified":"2025-09-03T08:04:24","modified_gmt":"2025-09-03T08:04:24","slug":"manfred-nolte-john-kenneth-galbraith-la-conciencia-incomoda-del-capitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/09\/03\/manfred-nolte-john-kenneth-galbraith-la-conciencia-incomoda-del-capitalista\/","title":{"rendered":"Manfred Nolte: \u00abJohn Kenneth Galbraith: la conciencia inc\u00f3moda del capitalista\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>\ud83d\udccd<strong>Publicado en:<\/strong>\u00a0El Correo (Ed. Bizkaia).<br>\ud83d\uddd3\ufe0f\u00a0<strong>Fecha:<\/strong>\u00a018 de agosto de 2025.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Manfred-Noltr.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-219\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La estatura de John Kenneth Galbraith de dos metros y seis cent\u00edmetros, le confer\u00eda un aire imponente. Pero nada comparado con su talla intelectual. Nacido en 1908 en una granja de Ontario, Canad\u00e1, se form\u00f3 como economista en Berkeley y Harvard antes de convertirse en una figura singular en el paisaje acad\u00e9mico y pol\u00edtico de los Estados Unidos. <\/p>\n\n\n\n<p>Profesor en Harvard durante medio siglo, Galbraith fue tambi\u00e9n un hombre de acci\u00f3n: trabaj\u00f3 en la administraci\u00f3n de Franklin D. Roosevelt en los programas del New Deal, que rescataron a millones de estadounidenses de la bancarrota tras la crisis de 1929. Volcar\u00eda m\u00e1s tarde su talento narrativo en \u2018The Great Crash 1929\u2019 (1955), una reconstrucci\u00f3n minuciosa del derrumbe burs\u00e1til que prolog\u00f3 la Gran Depresi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Galbraith dirigi\u00f3 la Oficina de Control de Precios americana (\u2018Office of Price Administration\u2019) durante la Segunda Guerra Mundial, fue embajador en la India con John F. Kennedy y asesor\u00f3, con total libertad de criterio, a presidentes dem\u00f3cratas desde Truman hasta Clinton. Nunca estuvo en la carrera por el Nobel, acaso porque su popularidad entre el gran p\u00fablico y su estilo heterodoxo le restaban pedigr\u00ed acad\u00e9mico a los ojos de la ortodoxia. \u00abEn econom\u00eda \u2013ironizaba\u2013, las ideas convencionales gozan de un respeto inversamente proporcional a su m\u00e9rito\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Su primera gran irrupci\u00f3n literaria fue \u2018The Affluent Society\u2019 (1958), donde lanz\u00f3 un aut\u00e9ntico misil contra la opulencia desbocada de la posguerra. Mientras las ciudades padec\u00edan escuelas abarrotadas, una sanidad precaria y carreteras en ruinas, el sector privado se entregaba a una carreradesenfrenada por producir y vender m\u00e1s bienes de consumo. Galbraith acu\u00f1\u00f3 el concepto de \u2018dependencia de la producci\u00f3n\u2019 (\u2018dependence effect\u2019) para describir c\u00f3mo la publicidad y el cr\u00e9dito moldeaban los deseos de los consumidores. \u00abCreamos necesidades con la misma eficacia con la que fabricamos productos\u00bb, denunci\u00f3, cuestionando la fe ciega profesada por gran parte de la ciudadan\u00eda, en que m\u00e1s consumo equival\u00eda a m\u00e1s bienestar. <\/p>\n\n\n\n<p>En \u2018The New Industrial State\u2019 (1967) ampli\u00f3 el radar de la cr\u00edtica a la censura del poder de las grandes corporaciones. Lejos del ideal de la competencia perfecta, contemplaba un capitalismo dominado por empresas gigantes que ejerc\u00edan una influencia persistente sobre la pol\u00edtica, moldeando sigilosamente la cultura dominante. El Estado, declaraba, no deb\u00eda limitarse a proteger la propiedad privada y a socorrer a los m\u00e1s d\u00e9biles, sino actuar como contrapeso y garante del inter\u00e9s colectivo frente a los excesos del mercado. <\/p>\n\n\n\n<p>Galbraith fue, adem\u00e1s, un divulgador excepcional. Sus clases en Harvard congregaban a estudiantes de todas las disciplinas, atra\u00eddos por un orador que sab\u00eda combinar erudici\u00f3n y sentido pr\u00e1ctico. Disfrutaba desmontando dogmas, desde la manoinvisible de Adam Smith, que \u00e9l consideraba m\u00e1s un mito que una ley natural, hasta la idea de que la desigualdad era el precio inevitable del progreso. Cre\u00eda que la econom\u00eda deb\u00eda juzgarse por su capacidad para mejorar la vida de las personas, no por la pureza de los modelos matem\u00e1ticos, que detestaba sin disimulo. Por lo dem\u00e1s practicaba la autocr\u00edtica al sostener con una iron\u00eda mordaz que \u00abla funci\u00f3n m\u00e1s destacada de la predicci\u00f3n econ\u00f3mica es conseguir que la astrolog\u00eda parezca una ciencia respetable\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Critic\u00f3 a republicanos y dem\u00f3cratas por igual cuando claudicaban ante el poder corporativo. Defendi\u00f3 la diplomacia frente al intervencionismo militar y la cooperaci\u00f3n internacional frente al aislacionismo. Hombre de mundo, disfrutaba tanto de las conversaciones en los salonesde Nueva Delhi como de los paseos por el campus de Harvard, siempre con su caracter\u00edstico humor brit\u00e1nico-canadiense y su inconfundible elegancia. Y sus valores humanos eran incuestionables: \u00abLa riqueza no es una virtud si se logra a costa de la miseria de otros\u00bb, recordaba a menudo. <\/p>\n\n\n\n<p>John Kenneth Galbraith muri\u00f3 en 2006, a los 97 a\u00f1os, tras publicar m\u00e1s de 40 libros y vender millones de ejemplares en todo el mundo. Su legado, inc\u00f3modo y necesario, sigue interpelando a una\u00e9poca como la nuestra que oscila entre el culto al consumo y la nostalgia por un Estado m\u00ednimo. Recordarlo es volver a escuchar una voz que advert\u00eda, sin dogmatismos, que ni el mercado ni el Estado son fines en s\u00ed mismos, sino instrumentos para un prop\u00f3sito mayor: que la prosperidad material redunde, en \u00faltimot\u00e9rmino, en el bienestar humano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\ud83d\udccdPublicado en:\u00a0El Correo (Ed. Bizkaia).\ud83d\uddd3\ufe0f\u00a0Fecha:\u00a018 de agosto de 2025. 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