{"id":9555,"date":"2025-09-04T13:10:02","date_gmt":"2025-09-04T13:10:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9555"},"modified":"2025-09-04T13:10:04","modified_gmt":"2025-09-04T13:10:04","slug":"guillermo-dorronsoro-el-arte-de-la-ciencia-de-pensar-2-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/09\/04\/guillermo-dorronsoro-el-arte-de-la-ciencia-de-pensar-2-5\/","title":{"rendered":"Guillermo Dorronsoro: \u00abEl arte de la ciencia de pensar (2\/5)\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>Frente a la actividad fren\u00e9tica resulta imprescindible detenerse a pensar para dar sentido a la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> Empresa XXI <br><strong>Fecha de publicaci\u00f3n:<\/strong> 15\/07\/25 <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Guillermo-Dorronsoro.jpg\" alt=\"Guillermo Dorronsoro\" class=\"wp-image-1110\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Vivimos rodeados de est\u00edmulos, datos, urgencias y ruido<sup><\/sup>. Vivimos, tambi\u00e9n, con ideas sueltas que flotan en nuestra mente como piezas dispersas de un rompecabezas sin marco<sup><\/sup>. Pensar, de verdad, no es simplemente tener ideas: es aprender a ordenarlas, a priorizarlas, a darles un lugar y una relaci\u00f3n entre s\u00ed<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad que la palabra <em>logos<\/em> signifique tanto \u201cpalabra\u201d como \u201craz\u00f3n\u201d: solo cuando las ideas se dicen (o mejor, se escriben) con sentido, empiezan a tenerlo. Como explica Xavier Marcet, \u201cpensar es pasar del ruido a la m\u00fasica\u201d. Una sinfon\u00eda no nace del azar, sino del esfuerzo de conectar lo que parec\u00eda desconectado, de dar forma a lo confuso, de distinguir lo relevante de lo accesorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sherlock Holmes sab\u00eda hacerlo<sup><\/sup>. No triunfaba por tener mejor memoria, sino por saber observar, descartar, relacionar<sup><\/sup>. Su mente era un laboratorio del orden<sup><\/sup>. Aunque Holmes tambi\u00e9n encontr\u00f3 sus l\u00edmites en Irene Adler, la \u00fanica capaz de desestabilizar su l\u00f3gica implacable<sup><\/sup>. Porque ordenar no significa eliminar la sorpresa; al contrario, el buen pensamiento deja espacio para lo inesperado<sup><\/sup>. Para la intuici\u00f3n, la ambig\u00fcedad, incluso la contradicci\u00f3n<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>En las organizaciones sucede lo mismo<sup><\/sup>. Las grandes decisiones rara vez fracasan por falta de datos: fracasan por no saber qu\u00e9 hacer con ellos<sup><\/sup>. Por no haber creado espacios donde pensar sea posible, donde se pueda hablar con claridad, sin estar atrapados en la inercia de las presentaciones, los<\/p>\n\n\n\n<p><em>dashboards<\/em> y los relatos precocinados<sup><\/sup>. Demasiado a menudo confundimos an\u00e1lisis con pensamiento, como si acumular gr\u00e1ficas fuera lo mismo que comprender<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar bien exige detenerse<sup><\/sup>. Requiere tiempo, silencio, distancia<sup><\/sup>. Lo he comprobado una y otra vez en mi vida profesional: las mejores ideas no nacen en las reuniones fren\u00e9ticas, sino en los paseos sin reloj, en una conversaci\u00f3n serena o en el contacto con la naturaleza<sup><\/sup>. Hay algo en el bosque, en la monta\u00f1a o en el mar, que nos ayuda a ordenar lo que antes parec\u00eda caos<sup><\/sup>. La naturaleza no nos da respuestas, pero s\u00ed que nos ayuda a escuchar mejor nuestras preguntas<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces, basta con escribir<sup><\/sup>. No para mostrar, sino para entender<sup><\/sup>. Porque cuando uno escribe, obliga al pensamiento a ponerse en fila<sup><\/sup>. Las frases mal construidas no son solo errores de estilo: son s\u00edntomas de ideas a\u00fan inmaduras<sup><\/sup>. Y al releer lo escrito, descubrimos lo que a\u00fan no sab\u00edamos que pens\u00e1bamos<sup><\/sup>. Escribir nos confronta con la verdad de nuestras intuiciones<sup><\/sup>. Este esfuerzo por ordenar no es solo personal: las organizaciones tambi\u00e9n necesitan encontrar sus propios modos de pensar<sup><\/sup>. He visto empresas renacer estrat\u00e9gicamente porque, en lugar de correr hacia el siguiente hito, se detuvieron a aclarar su marco, a redibujar su mapa<sup><\/sup>. Como el jurado de \u201c12 hombres sin piedad\u201d, que empieza repitiendo clich\u00e9s justicieros pero termina desmont\u00e1ndolos gracias a una reflexi\u00f3n colectiva, honesta y valiente que crea las condiciones para hacer Justicia<sup><\/sup>. Pensar, tambi\u00e9n en grupo, es un ejercicio que transforma<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese tipo de pensamiento colectivo requiere otra cosa que escasea: tiempo compartido de calidad<sup><\/sup>. Hoy abundan los entornos en los que pensar resulta inc\u00f3modo<sup><\/sup>. Donde lo importante es ejecutar r\u00e1pido, seguir la l\u00ednea, presentar resultados<sup><\/sup>. Y as\u00ed, el pensamiento se reduce a lo urgente, se convierte en reacci\u00f3n en lugar de reflexi\u00f3n<sup><\/sup>. No sorprende que, en muchos comit\u00e9s de direcci\u00f3n, se escuche m\u00e1s a las presentaciones que a las personas<sup><\/sup>. Las preguntas de verdad, las que incomodan, a menudo se quedan fuera de la sala<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar bien, ordenar lo que vivimos, escribir lo que intuimos, escuchar sin prisas&#8230; todo esto no es un lujo<sup><\/sup>. Es, quiz\u00e1, lo m\u00e1s productivo que podemos hacer<sup><\/sup>. En lo personal y en lo profesional<sup><\/sup>. Porque las mejores decisiones no surgen de la velocidad, sino de la claridad<sup><\/sup>. Y la claridad solo llega cuando nos damos permiso para pensar<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Umberto Eco recordaba que escribir es una forma de pensar con m\u00e9todo<sup><\/sup>. En<\/p>\n\n\n\n<p><em>El nombre de la rosa<\/em>, convierte la biblioteca en el verdadero escenario del pensamiento: un lugar donde las ideas no se imponen, se buscan<sup><\/sup>. El conocimiento no es acumulaci\u00f3n, sino navegaci\u00f3n entre signos, dudas y conexiones<sup><\/sup>. Porque, si no ordenamos nosotros nuestras ideas, si no navegamos el mar de nuestras dudas, alguien lo har\u00e1 por nosotros<sup><\/sup>. Y no siempre buscar\u00e1 el bien<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>gdorronsoro@zabala.es <sup><\/sup><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente a la actividad fren\u00e9tica resulta imprescindible detenerse a pensar para dar sentido a la acci\u00f3n. Fuente: Empresa XXI Fecha de publicaci\u00f3n: 15\/07\/25 Vivimos rodeados de est\u00edmulos, datos, urgencias y ruido. Vivimos, tambi\u00e9n, con ideas sueltas que flotan en nuestra mente como piezas dispersas de un rompecabezas sin marco. 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