{"id":9715,"date":"2025-10-27T15:50:33","date_gmt":"2025-10-27T15:50:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9715"},"modified":"2025-10-27T15:52:54","modified_gmt":"2025-10-27T15:52:54","slug":"adela-balderas-la-pasion-no-esta-de-moda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/10\/27\/adela-balderas-la-pasion-no-esta-de-moda\/","title":{"rendered":"Adela Balderas: \u00abLa pasi\u00f3n no est\u00e1 de moda\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>Se necesitan empleados que hagan las cosas bien incluso cuando nadie les mira.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (22\/10\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2025\/07\/Adela-Balderas-new.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9255\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesora de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Pasi\u00f3n. Durante a\u00f1os fue la palabra estrella de los discursos inspiracionales, el lema motivacional en las paredes de las oficinas, el mantra de l\u00edderes carism\u00e1ticos. Se convirti\u00f3 en consigna, en promesa y en <em>hashtag<\/em>. El problema es que hemos repetido tanto \u201chazlo con pasi\u00f3n o no lo hagas\u201d que hemos vaciado de sentido la palabra. Hoy parece que lo que est\u00e1 de moda es hablar de cansancio, desgaste o de l\u00edmites. Y no es una sensaci\u00f3n, es una realidad. El informe <em>El estado del lugar de trabajo global <\/em>elaborado por Gallup lo confirma: s\u00f3lo el 21% de los empleados en el mundo se declara comprometido con sutrabajo. M\u00e1s de la mitad reconoce terminar la jornada emocionalmente agotado y uno de cada cinco afirma sentirse solo<\/p>\n\n\n\n<p>Gallup estima que esta desconexi\u00f3n cuesta al mundo 8,9 billones de d\u00f3lares. Y un dato m\u00e1s: entre los directivos, la cifra de l\u00edderes comprometidos con su trabajo apenas alcanza el 27%. Y es que los jefes ya no quieren ser pr\u00edncipes ni princesas de cuento, est\u00e1n cansados de sostener relatos imposibles de entusiasmo permanente. Muchos, de hecho, se identifican con una nueva corriente, la llamada <em>quiet ambition<\/em>, que define a personas que no renuncian a su talento ni a su valor, pero tampoco desean ser ascendidos ni vivir atrapadas en la exigencia constante. Buscan crecer, s\u00ed, pero a su ritmo, con equilibrio, con sentido. Mientras tanto, las redes sociales no ayudan. Nos conectan m\u00e1s que nunca, pero rara vez nos acompa\u00f1an. Promueven la imagen del \u00e9xito continuo, pero no alivian la soledad que dejan los d\u00edas reales, los de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos d\u00edas, iba en un avi\u00f3n sentada detr\u00e1s de dos chicas j\u00f3venes, pertenecientes a la <em>Generaci\u00f3n Z<\/em>. Entre risas, una le dijo a la otra: \u201cJo, t\u00eda, en plan\u2026 mi jefe se empe\u00f1a en llevarnos a todos a correr para hacer equipo, pero no tiene pasi\u00f3n por lo que hace\u201d. Me qued\u00e9 atrapada en la frase. No sonaba a cr\u00edtica ni a queja, sino a constataci\u00f3n. A una verdad dicha sin intenci\u00f3n de peso, sino con el peso del sentido com\u00fan. Era la queja de quienno entiende por qu\u00e9 le obligan a hacer equipo mientras su jefe se ha olvidado de lo esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque en una generaci\u00f3n hiperformada, hiperconectada y cosmopolita, con enormes ganas de aportar, que ha crecido oyendo que hay que trabajar con prop\u00f3sito y que elige las empresas por sus valores m\u00e1s que por sus logos, lo que de verdad valoran es la autenticidad. El problema es que nos hemos acostumbrado a confundir pasi\u00f3n con espect\u00e1culo. Apensarquequiennotieneunasonrisa esmaltada todo el d\u00eda no ama su trabajo, que quien no publica frases inspiradoras no est\u00e1 comprometido. Pero la pasi\u00f3n no se mide en entusiasmo visible; se nota en c\u00f3mo se hacen las cosas, en el cuidado, en la precisi\u00f3n, en la atenci\u00f3n silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces pens\u00e9 en algo mucho m\u00e1s simple, m\u00e1s de piel que de teor\u00eda. Record\u00e9 algo vivido este verano cuando me romp\u00ed un dedo del pie. Nada grave, pero fui a urgencias y mientrasesperabapens\u00e9:\u201cOjal\u00e1que quien me atienda sienta pasi\u00f3n por lo que hace\u201d. Creo que con la mirada busqu\u00e9 en los ojos de quien me atend\u00eda ese brillo tranquilo de quien disfruta haciendo su trabajo, de la curiosidad por saber m\u00e1s, por aprender m\u00e1s. Cuando alguien cree en lo que hace, el entorno mejora. No hace falta una gran causa. Basta con hacerlo bien, con respeto, con intenci\u00f3n. No es romanticismo, se llama eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos lo respaldan. <em>Harvard Business Review <\/em>demostr\u00f3 que los equipos que trabajan con sentido son tres veces m\u00e1s productivos y tienen menor rotaci\u00f3n. Pero m\u00e1s all\u00e1 de los n\u00fameros, hay algo m\u00e1s pro- fundo. El fil\u00f3sofo y ensayista alem\u00e1n de origen surcoreano Byung-Chul Han, autor de <em>La sociedad del cansancio <\/em>y galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicaci\u00f3n y Humanidades 2025, lleva<\/p>\n\n\n\n<p>a\u00f1os describiendo esta cultura del rendimiento en la que vivimos. Dice que ya no tenemos un amo externo que nos oprime; somos nosotros mismos quienes nos autoexplotamos y nos da\u00f1amos. Que la exigencia constante de ser productivos, exitosos y positivos nos est\u00e1 agotando. Y defiende que vivimos en una sociedad cada vez m\u00e1s dominada por el narcisismo y enferma de p\u00e9rdida del deseo, en la que nos volvemos progresivamente incapaces de relacionarnos con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00edest\u00e1eldilema. Hemosconfundido pasi\u00f3n con hiperactividad, entusiasmo con obediencia emocional, conexi\u00f3n en redes con amistades reales. Y aunque los estudios confirman que el <em>multitasking <\/em>conduce a muchastareasmalhechas, seguimos metidos en el bucle. Cuando la pasi\u00f3n aut\u00e9ntica no tiene nada que ver con la euforia, sino con la coherencia, con la serenidad de quien sabe por qu\u00e9 hace lo que hace.<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de reconectar Quiz\u00e1 por eso, hablar hoy de pasi\u00f3n no es una invitaci\u00f3n a esforzarse m\u00e1s, sino a reconectar. A preguntarnos qu\u00e9 parte de nuestro trabajo nos gusta, nos desaf\u00eda o nos hace sentir \u00fatiles. A recordar que el trabajo puede ser un espacio de sentido, no s\u00f3lo de rendimiento. Y, s\u00ed, puede que hablar de pasi\u00f3n ya no est\u00e9 de moda. Pero cuando un mundo entero se declara cansado, recuperar la pasi\u00f3n puede ser un acto de resistencia. Se trata de volver a algo m\u00e1s simple y m\u00e1s humano: sentir gusto por lo que hacemos. Agradecer el trabajo bien hecho, el propio y el ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista a Rosal\u00eda le\u00ed una de sus frases: \u201cLa inmediatez de hoy d\u00eda no es el comp\u00e1s del alma. Y para crear de manera honesta, tienes que saber qu\u00e9 ritmo sigues\u201d. Y es que, en estos tiempos de prosa acelerada, hemos perdido el comp\u00e1s, el ritmo y, sobre todo, el prop\u00f3sito. Hemos cometido un error de concepto: convertir el entusiasmo en un KPI m\u00e1s. Lo medimos, lo impulsamos, lo presentamos en gr\u00e1ficos, pero cuanto m\u00e1s lo forzamos, m\u00e1s se desvanece. Hablar de pasi\u00f3n suena casi anacr\u00f3nico, un tanto <em>vintage<\/em>, como si invoc\u00e1ramos a B\u00e9cquer y su \u201cvolver\u00e1n las oscuras golondrinas\u201d en mitad de un informe trimestral. Y, sin embargo, puede que justo eso sea lo que necesitamos: volver a lo esencial, a la ilusi\u00f3n tranquila.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensoenlaschicasdelavi\u00f3n. Ensu frase. Necesitamos m\u00e1s coherencia, m\u00e1s prop\u00f3sito, m\u00e1s pasi\u00f3n silenciosa. Esaquenoseexige. Esaquenoest\u00e1de moda, pero sigue siendo lo que m\u00e1s faltanoshace. Porque, comoenesacita atribuida a Arist\u00f3teles, \u201cla excelencia no es un acto, sino un h\u00e1bito\u201d. Y quiz\u00e1 la pasi\u00f3n, esa pasi\u00f3n discreta que se nota y no se grita, sea exactamente eso: un h\u00e1bito. El de hacer las cosasbien,inclusocuandonadiemira.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se necesitan empleados que hagan las cosas bien incluso cuando nadie les mira. 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