{"id":9781,"date":"2025-11-14T15:44:26","date_gmt":"2025-11-14T15:44:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9781"},"modified":"2025-11-17T10:16:02","modified_gmt":"2025-11-17T10:16:02","slug":"erika-borrajo-e-itziar-urquijo-el-coste-psicologico-del-acoso-digital-que-sufren-las-deportistas-en-las-redes-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/11\/14\/erika-borrajo-e-itziar-urquijo-el-coste-psicologico-del-acoso-digital-que-sufren-las-deportistas-en-las-redes-sociales\/","title":{"rendered":"Erika Borrajo e Itziar Urquijo: \u00abEl coste psicol\u00f3gico del acoso digital que sufren las deportistas en las redes\u00a0sociales\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en The Conversation (13\/11\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2025\/11\/Erika-e-Itziar.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9786\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Doctora en Ciencias de la Actividad F\u00edsica y el Deporte<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Con cada victoria, las deportistas ganan seguidores, pero tambi\u00e9n detractores que las observan desde la trinchera del anonimato. La tenista brit\u00e1nica Katie Boulter, n\u00famero uno del circuito en su pa\u00eds, lo vivi\u00f3 tras un torneo internacional:&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.marca.com\/tenis\/2025\/06\/17\/britanica-boulter-habla-acoso-redes-son-cosas-diria-mi-peor-enemigo.html\">mensajes an\u00f3nimos en redes le desearon la muerte a ella y a su familia<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque pueda parecerlo, no es un caso aislado. En Espa\u00f1a, la campeona ol\u00edmpica de waterpolo Paula Leit\u00f3n tuvo que enfrentarse a una oleada de insultos por su f\u00edsico, justo despu\u00e9s de ganar el oro en Par\u00eds 2024. Tal y como cont\u00f3 en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.rtve.es\/television\/20251015\/paula-leiton-alza-voz-acoso\/16769749.shtml\">RTVE<\/a>, en lugar de celebraciones tuvo que leer mensajes como \u201c\u00bfse valen focas?\u201d o \u201c\u00bfno se vaci\u00f3 la piscina?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus testimonios reflejan una realidad cada vez m\u00e1s presente en el deporte: el acoso digital que muchas mujeres reciben en redes y que afecta a su bienestar personal y profesional. En otras palabras, una forma contempor\u00e1nea de violencia simb\u00f3lica que se disfraza de opini\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Visibilidad + algoritmos = exposici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La visibilidad trae consigo logros y reconocimiento, pero tambi\u00e9n exposici\u00f3n. Una investigaci\u00f3n de&nbsp;<a href=\"https:\/\/worldathletics.org\/news\/press-releases\/four-year-analysis-online-abuse-athletics\">World Athletics<\/a>&nbsp;revel\u00f3 que, en recientes campeonatos internacionales, el 59 % de los abusos en redes se dirigieron a deportistas mujeres, y un 36 % ten\u00edan car\u00e1cter sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>En redes sociales, la visibilidad no se mide por m\u00e9rito, sino por reacci\u00f3n. Plataformas como Instagram, X o TikTok premian lo que genera debate, sin distinguir si es apoyo u odio. Un comentario ofensivo o una imagen viral pueden alcanzar miles de personas en segundos. En ese juego de algoritmos, las deportistas quedan doblemente expuestas: por lo que hacen y por c\u00f3mo se ven.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sexualizaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz del problema no se encuentra en la tecnolog\u00eda, sino en el hecho social. Es la versi\u00f3n 2.0 del sexismo que ha existido hist\u00f3ricamente en el deporte. Las redes sociales se han convertido en un espacio donde se repiten las&nbsp;<a href=\"https:\/\/researchoutput.csu.edu.au\/en\/publications\/sporting-women-and-social-media-sexualization-misogyny-and-gender\/\">mismas l\u00f3gicas de sexualizaci\u00f3n<\/a>&nbsp;que antes se daban en otros medios.<\/p>\n\n\n\n<p>A ellas se las juzga no solo por su rendimiento, sino por su aspecto, su ropa o su forma de expresarse. El anonimato refuerza la impunidad: decir en l\u00ednea lo que no se dir\u00eda cara a cara. Y la falta de estructuras de apoyo \u2013protocolos, recursos, acompa\u00f1amiento psicol\u00f3gico\u2013 deja a muchas deportistas enfrent\u00e1ndose solas a un problema que es colectivo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Consecuencias psicol\u00f3gicas, sociales y profesionales<\/h2>\n\n\n\n<p>Recibir insultos o cr\u00edticas constantes no es algo \u201cnormal\u201d ni deber\u00eda asumirse como parte del juego. El acoso digital deja huellas invisibles que van m\u00e1s all\u00e1 de la pantalla: ansiedad, inseguridad, insomnio o aislamiento son algunas de sus consecuencias m\u00e1s comunes. El abuso y el acoso en l\u00ednea est\u00e1n entre&nbsp;<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/36220199\/\">los factores que m\u00e1s da\u00f1an la salud mental y el bienestar de las mujeres deportistas<\/a>. Muchas optan por reducir su presencia en redes o delegar su gesti\u00f3n a otras personas para protegerse, aunque eso implique perder visibilidad u oportunidades profesionales. Todo esto sabiendo que el rendimiento medi\u00e1tico pesa casi tanto como el deportivo, y que desconectarse tambi\u00e9n tiene coste.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hacia entornos digitales seguros<\/h2>\n\n\n\n<p>El acoso digital a las deportistas no es una cuesti\u00f3n de sensibilidad, sino de responsabilidad colectiva. No basta con denunciar los ataques: hacen falta medidas estructurales que garanticen entornos digitales seguros.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos torneos internacionales ya est\u00e1n dando pasos en esa direcci\u00f3n. Uno de los m\u00e1s destacados es el sistema&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.signify.ai\/threatmatrix\">Threat Matrix<\/a>, creado por la empresa brit\u00e1nica&nbsp;<em>Signify Group<\/em>&nbsp;y adoptado por Wimbledon y la Asociaci\u00f3n de Tenis Femenino (WTA), entre otros. Esta tecnolog\u00eda analiza en tiempo real miles de mensajes en redes sociales para detectar amenazas, insultos o comentarios sexistas en m\u00e1s de treinta idiomas. Cuando identifica contenido abusivo, alerta a un equipo humano que decide si debe avisar a las plataformas o a las autoridades competentes.<\/p>\n\n\n\n<p>De forma parecida, el torneo de Roland Garros utiliza&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.bodyguard.ai\/en\">Bodyguard<\/a>, un&nbsp;<em>software<\/em>&nbsp;que filtra autom\u00e1ticamente los mensajes de odio antes de que lleguen a las deportistas. Si bien es cierto que estas herramientas no eliminan el problema, intentan prevenirlo. Y, sobre todo, buscan proteger la salud mental de quienes compiten fomentando una cultura digital m\u00e1s segura y respetuosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los clubes, las federaciones y los medios de comunicaci\u00f3n deben dejar de mirar hacia otro lado. Las plataformas tecnol\u00f3gicas tambi\u00e9n tienen una responsabilidad: actuar con la misma rapidez para detener el odio que cuando impulsan una pol\u00e9mica. Y el p\u00fablico debe recordar que, detr\u00e1s de cada mensaje, hay una persona que lo lee, lo siente y lo sufre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conquista del respeto<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando las deportistas ganan visibilidad, inspiran a miles de ni\u00f1as que las miran como referentes. Esta inspiraci\u00f3n solo tiene sentido si el entorno digital es un espacio seguro, donde puedan mostrarse sin miedo al juicio o al insulto. Es curioso hablar de ello cuando el deporte femenino ha conquistado por fin su espacio en los estadios. Ahora le toca conquistar tambi\u00e9n su espacio en las redes: libre de miedo, de insultos y de juicios sobre cuerpos o voces. Porque, al fin y al cabo, \u00bfde qu\u00e9 sirve ganar una medalla si despu\u00e9s hay que seguir luchando para ser respetadas?<\/p>\n\n\n\n<p>Con cada victoria, las deportistas ganan seguidores, pero tambi\u00e9n detractores que las observan desde la trinchera del anonimato. La tenista brit\u00e1nica Katie Boulter, n\u00famero uno del circuito en su pa\u00eds, lo vivi\u00f3 tras un torneo internacional:&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.marca.com\/tenis\/2025\/06\/17\/britanica-boulter-habla-acoso-redes-son-cosas-diria-mi-peor-enemigo.html\">mensajes an\u00f3nimos en redes le desearon la muerte a ella y a su familia<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque pueda parecerlo, no es un caso aislado. En Espa\u00f1a, la campeona ol\u00edmpica de waterpolo Paula Leit\u00f3n tuvo que enfrentarse a una oleada de insultos por su f\u00edsico, justo despu\u00e9s de ganar el oro en Par\u00eds 2024. Tal y como cont\u00f3 en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.rtve.es\/television\/20251015\/paula-leiton-alza-voz-acoso\/16769749.shtml\">RTVE<\/a>, en lugar de celebraciones tuvo que leer mensajes como \u201c\u00bfse valen focas?\u201d o \u201c\u00bfno se vaci\u00f3 la piscina?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus testimonios reflejan una realidad cada vez m\u00e1s presente en el deporte: el acoso digital que muchas mujeres reciben en redes y que afecta a su bienestar personal y profesional. En otras palabras, una forma contempor\u00e1nea de violencia simb\u00f3lica que se disfraza de opini\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Visibilidad + algoritmos = exposici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La visibilidad trae consigo logros y reconocimiento, pero tambi\u00e9n exposici\u00f3n. Una investigaci\u00f3n de&nbsp;<a href=\"https:\/\/worldathletics.org\/news\/press-releases\/four-year-analysis-online-abuse-athletics\">World Athletics<\/a>&nbsp;revel\u00f3 que, en recientes campeonatos internacionales, el 59 % de los abusos en redes se dirigieron a deportistas mujeres, y un 36 % ten\u00edan car\u00e1cter sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>En redes sociales, la visibilidad no se mide por m\u00e9rito, sino por reacci\u00f3n. Plataformas como Instagram, X o TikTok premian lo que genera debate, sin distinguir si es apoyo u odio. Un comentario ofensivo o una imagen viral pueden alcanzar miles de personas en segundos. En ese juego de algoritmos, las deportistas quedan doblemente expuestas: por lo que hacen y por c\u00f3mo se ven.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sexualizaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz del problema no se encuentra en la tecnolog\u00eda, sino en el hecho social. Es la versi\u00f3n 2.0 del sexismo que ha existido hist\u00f3ricamente en el deporte. Las redes sociales se han convertido en un espacio donde se repiten las&nbsp;<a href=\"https:\/\/researchoutput.csu.edu.au\/en\/publications\/sporting-women-and-social-media-sexualization-misogyny-and-gender\/\">mismas l\u00f3gicas de sexualizaci\u00f3n<\/a>&nbsp;que antes se daban en otros medios.<\/p>\n\n\n\n<p>A ellas se las juzga no solo por su rendimiento, sino por su aspecto, su ropa o su forma de expresarse. El anonimato refuerza la impunidad: decir en l\u00ednea lo que no se dir\u00eda cara a cara. Y la falta de estructuras de apoyo \u2013protocolos, recursos, acompa\u00f1amiento psicol\u00f3gico\u2013 deja a muchas deportistas enfrent\u00e1ndose solas a un problema que es colectivo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Consecuencias psicol\u00f3gicas, sociales y profesionales<\/h2>\n\n\n\n<p>Recibir insultos o cr\u00edticas constantes no es algo \u201cnormal\u201d ni deber\u00eda asumirse como parte del juego. El acoso digital deja huellas invisibles que van m\u00e1s all\u00e1 de la pantalla: ansiedad, inseguridad, insomnio o aislamiento son algunas de sus consecuencias m\u00e1s comunes. El abuso y el acoso en l\u00ednea est\u00e1n entre&nbsp;<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/36220199\/\">los factores que m\u00e1s da\u00f1an la salud mental y el bienestar de las mujeres deportistas<\/a>. Muchas optan por reducir su presencia en redes o delegar su gesti\u00f3n a otras personas para protegerse, aunque eso implique perder visibilidad u oportunidades profesionales. Todo esto sabiendo que el rendimiento medi\u00e1tico pesa casi tanto como el deportivo, y que desconectarse tambi\u00e9n tiene coste.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hacia entornos digitales seguros<\/h2>\n\n\n\n<p>El acoso digital a las deportistas no es una cuesti\u00f3n de sensibilidad, sino de responsabilidad colectiva. No basta con denunciar los ataques: hacen falta medidas estructurales que garanticen entornos digitales seguros.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos torneos internacionales ya est\u00e1n dando pasos en esa direcci\u00f3n. Uno de los m\u00e1s destacados es el sistema&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.signify.ai\/threatmatrix\">Threat Matrix<\/a>, creado por la empresa brit\u00e1nica&nbsp;<em>Signify Group<\/em>&nbsp;y adoptado por Wimbledon y la Asociaci\u00f3n de Tenis Femenino (WTA), entre otros. Esta tecnolog\u00eda analiza en tiempo real miles de mensajes en redes sociales para detectar amenazas, insultos o comentarios sexistas en m\u00e1s de treinta idiomas. Cuando identifica contenido abusivo, alerta a un equipo humano que decide si debe avisar a las plataformas o a las autoridades competentes.<\/p>\n\n\n\n<p>De forma parecida, el torneo de Roland Garros utiliza&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.bodyguard.ai\/en\">Bodyguard<\/a>, un&nbsp;<em>software<\/em>&nbsp;que filtra autom\u00e1ticamente los mensajes de odio antes de que lleguen a las deportistas. Si bien es cierto que estas herramientas no eliminan el problema, intentan prevenirlo. Y, sobre todo, buscan proteger la salud mental de quienes compiten fomentando una cultura digital m\u00e1s segura y respetuosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los clubes, las federaciones y los medios de comunicaci\u00f3n deben dejar de mirar hacia otro lado. Las plataformas tecnol\u00f3gicas tambi\u00e9n tienen una responsabilidad: actuar con la misma rapidez para detener el odio que cuando impulsan una pol\u00e9mica. Y el p\u00fablico debe recordar que, detr\u00e1s de cada mensaje, hay una persona que lo lee, lo siente y lo sufre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conquista del respeto<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando las deportistas ganan visibilidad, inspiran a miles de ni\u00f1as que las miran como referentes. Esta inspiraci\u00f3n solo tiene sentido si el entorno digital es un espacio seguro, donde puedan mostrarse sin miedo al juicio o al insulto. Es curioso hablar de ello cuando el deporte femenino ha conquistado por fin su espacio en los estadios. Ahora le toca conquistar tambi\u00e9n su espacio en las redes: libre de miedo, de insultos y de juicios sobre cuerpos o voces. 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