{"id":9844,"date":"2025-12-10T14:03:46","date_gmt":"2025-12-10T14:03:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9844"},"modified":"2025-12-10T14:03:49","modified_gmt":"2025-12-10T14:03:49","slug":"guillermo-dorronsoro-el-arte-de-dar-oportunidades-al-destino-2-de-1001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/2025\/12\/10\/guillermo-dorronsoro-el-arte-de-dar-oportunidades-al-destino-2-de-1001\/","title":{"rendered":"Guillermo Dorronsoro: \u00abEl arte de dar oportunidades al destino (2 de 1001)\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>Entender el futuro para transcenderlo a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n late en el fondo de todo gran viaje<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Empresa XXI (01\/12\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Guillermo-Dorronsoro.jpg\" alt=\"Guillermo Dorronsoro\" class=\"wp-image-1110\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Hermes lleg\u00f3 a la isla de Corf\u00fa a media tarde, con ese cansancio profundo que acompa\u00f1a a quienes han viajado m\u00e1s de lo que les gustar\u00eda<sup><\/sup>. No le quedaba ya nada, ni su embarcaci\u00f3n ni su tripulaci\u00f3n&#8230; Ni siquiera una m\u00ednima indumentaria hab\u00eda sobrevivido al naufragio<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras caminaba desnudo por la orilla, sinti\u00f3 que la arena y las olas bajo sus pies conten\u00edan una pregunta antigua, que se le clav\u00f3 como una espina suave<sup><\/sup>. Alguien hab\u00eda naufragado tambi\u00e9n en esa playa, muchos siglos antes, y hab\u00eda encontrado la ayuda que necesitaba para completar su viaje&#8230; <sup><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces vio a la mujer. Irene Adler estaba sentada con la mirada en el horizonte, el sol se apoyaba en ella con la naturalidad de quien visita a una antigua amiga<sup><\/sup>. Hermes tuvo la certeza de que lo esperaba<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPareces cansado, Hermes\u00bb. Adler no parec\u00eda sorprendida ni molesta por la ausencia de ropa en su interlocutor<sup><\/sup>. \u00abEs verdad. Mi viaje ha sido largo\u00bb, respondi\u00f3<sup><\/sup>. Ella le acerc\u00f3 con un gesto amable alguna prenda con la que resguardarse del atardecer que estaba llegando ya<sup><\/sup>. Hermes ten\u00eda mil preguntas, pero Irene no le dio tiempo a formularlas<sup><\/sup>. \u00abHay alguien en esta isla a quien creo que te interesa conocer. Alguien que entiende lo que otros solo intuyen. Es el mejor detective de todos los tiempos. Creo que \u00e9l y yo podremos ayudarte si as\u00ed lo deseas\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermes sinti\u00f3 un leve temblor, como cuando una pieza encaja por fin en un mecanismo antiguo que llevaba demasiado tiempo sin funcionar<sup><\/sup>. Irene se levant\u00f3 despacio, sacudi\u00e9ndose la arena del vestido<sup><\/sup>. \u00abPor cierto, su nombre tiene casi las mismas letras que el tuyo. Se llama Sherlock Holmes. \u00bfTe gustar\u00eda venir conmigo a conocerlo?\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3 y empez\u00f3 a andar<sup><\/sup>. Hermes no pudo sino deleitarse en la elegancia con la que se mov\u00eda, como la que guardan los felinos de sus visitas a otros mundos<sup><\/sup>. La sigui\u00f3 en silencio hacia una acogedora casa de piedra blanca<sup><\/sup>. A cada paso, mientras se iba vistiendo, Hermes sent\u00eda la isla respirando bajo sus pies, como si hubiera estado esperando volver a encontrarle desde hac\u00eda siglos<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta estaba entreabierta<sup><\/sup>. Dentro, su anfitri\u00f3n le esperaba tomando un Aperol Spritz, sentado junto a una mesa de nogal, sencilla y marcada por el tiempo, en la que reposaban dos obras: <em>La m\u00e1quina del tiempo<\/em> de H. G. Wells (1895) y \u00abComputing Machinery and Intelligence\u00bb de Alan Turing (1950)<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>No levant\u00f3 la vista inmediatamente<sup><\/sup>. \u00abLlegas tarde&#8230; Aunque no en el sentido habitual<sup><\/sup>. Siendo un viajero del futuro, \u00bferes un ser humano, una m\u00e1quina o m\u00e1s bien una combinaci\u00f3n de ambas cosas?\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermes esquiv\u00f3 la pregunta con destreza: \u00abEn mi tiempo, la humanidad libra una batalla que a\u00fan no ha terminado<sup><\/sup>. No contra las m\u00e1quinas, como muchos tem\u00edan. Sino contra algo m\u00e1s sutil<sup><\/sup>. El futuro se ha vuelto opaco, inaccesible<sup><\/sup>. Se ha convertido en un enemigo\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Respir\u00f3 hondo y prosigui\u00f3 su relato: \u00abGracias al ingenio y un caballo conseguimos ganar algo de tiempo<sup><\/sup>. Yo deseaba volver a casa, pero los dioses me lanzaron a un viaje que todav\u00eda no ha concluido<sup><\/sup>. Lo \u00fanico que deseo es completarlo para retornar a mi hogar, junto a los m\u00edos<sup><\/sup>. Pero para poder regresar debo encontrar la forma de responder tres preguntas: c\u00f3mo entender el futuro, c\u00f3mo cambiarlo, y c\u00f3mo crear algo nuevo que sobreviva a ese futuro\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Irene susurr\u00f3 una caricia en el o\u00eddo de Holmes<sup><\/sup>. \u00abHa recorrido siglos de historia para responder las tres preguntas<sup><\/sup>. Pero le falta la respuesta m\u00e1s importante, la que necesita para poder volver\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Holmes se levant\u00f3 para ofrecer el mejor asiento a Irene, y el siguiente a su invitado <sup><\/sup>: \u00abNos agradar\u00eda mucho, doctor O&#8217;Clock, que nos relatases tu viaje mientras cenamos esta noche si nos permites obsequiarte con nuestra hospitalidad<sup><\/sup>. Y nos agradar\u00eda todav\u00eda m\u00e1s ayudarte a volver al tiempo en el que tus seres queridos te esperan\u00bb<sup><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermes sonri\u00f3 con una tristeza luminosa. Mientras un postrero rayo del sol poniente entraba por la ventana, supo que hab\u00eda llegado el \u00faltimo de sus viajes, el que le llevar\u00eda de vuelta a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>El acertijo de esta quincena: una historia muy parecida ya hab\u00eda ocurrido, en ese preciso lugar, muchos siglos atr\u00e1s. \u00bfPuedes recordar cu\u00e1l? <\/p>\n\n\n\n<p>Para responder al acertijo de esta edici\u00f3n visita la web de Empresa XXI<sup><\/sup>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entender el futuro para transcenderlo a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n late en el fondo de todo gran viaje. Art\u00edculo publicado en Empresa XXI (01\/12\/2025) Hermes lleg\u00f3 a la isla de Corf\u00fa a media tarde, con ese cansancio profundo que acompa\u00f1a a quienes han viajado m\u00e1s de lo que les gustar\u00eda. 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