Y nos vamos acercando al final…
<table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0"><tbody><tr><td><a href="https://1.bp.blogspot.com/-k-SDHALMyq4/Wj2JBbcq3AI/AAAAAAAAKC8/-qCGH3V5nLMYNcBG2wJXZ-tpEPRyNcdaQCLcBGAs/s1600/Cartel.jpg"><img border="0" height="240" src="https://1.bp.blogspot.com/-k-SDHALMyq4/Wj2JBbcq3AI/AAAAAAAAKC8/-qCGH3V5nLMYNcBG2wJXZ-tpEPRyNcdaQCLcBGAs/s320/Cartel.jpg" width="320"></a></td></tr><tr><td><div align="center"><i>Cartel en la entrada del jardín situado detrás de la Basílica de Loyola</i></div></td></tr></tbody></table><div><span>Hace ya más de tres años comencé mi personal <a href="http://echanizbarrondo.blogspot.com.es/2014/10/inicio-de-mi-personal-camino-de-ignacio.html" target="_blank">camino de Ignacio</a>, y ya está llegando al final. La anteúltima etapa han sido cinco días de Ejercicios Espirituales en Loyola. No han podido llegar en mejor momento, el final de un semestre muy duro y la preparación para Navidad. Cómo llegaba: nerviosa, quizá más bien <b>ilusionada</b>; <b>preocupada</b>, dejaba a mi ama en mi casa con mis hijos después de doce días ingresada en el hospital; <b>expectante</b> porque 2018 va a ser un año de cambios y nuevos proyectos. El acompañante que he tenido… un lujo, Richard Gassis, sj.<p></p></span></div><div><span><b><br></b></span></div><div><span><b>Día 1: Desaceleración</b>(el tren de alta velocidad llegando a una estación)<p></p></span></div><div><span><br></span></div><div><span>Reescribo el salmo 141, Tengo sed de Dios, desde mi situación <p></p></span></div><div><span><br></span></div><div><span>“Como busca la cierva corrientes de agua,<p></p></span></div><div><span>así mi alma te busca a Ti, Dios mío,<p></p></span></div><div><span>Tiene sed de Dios, del Dios vivo:<p></p></span></div><div><span>¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?”<p></p></span></div><div><br></div><div><span>Vengo a ti con el alma cansada y agradecida<p></p></span></div><div><br></div><div><span>CANSADA por el trabajo duro<p></p></span></div><div><span>Por el estudio in extremis<p></p></span></div><div><span>Por la inseguridad de no dominar <p></p></span></div><div><span>Por el día a día con mis hijos<p></p></span></div><div><span>Por las obligaciones atendidas<p></p></span></div><div><span>Por el cuidado en solitario<p></p></span></div><div><span>Por la falta de sueño<p></p></span></div><div><span>Por el dolor del cuerpo que se queja<p></p></span></div><div><span>Por la concentración de trabajo<p></p></span></div><div><span>Por las quejas ahogadas o reprimidas <p></p></span></div><div><br></div><div><span>AGRADECIDA por saberme privilegiada<p></p></span></div><div><span>Por saberme amada<p></p></span></div><div><span>Por sentirme reconocida<p></p></span></div><div><span>Por los dones recibidos<p></p></span></div><div><span>Por la seguridad de mi hogar<p></p></span></div><div><span>Por la bendición de mis hijos<p></p></span></div><div><span>Por el trabajo que no falta<p></p></span></div><div><span>Por la comida en mi mesa<p></p></span></div><div><span>Por las amistades que me flanquean<p></p></span></div><div><span>Por el amado que me hace los días más bellos<p></p></span></div><div><br></div><div><span>TENGO SED DE TI, muéstrame tu rostro,<p></p></span></div><div><span>Déjame curar tus heridas<p></p></span></div><div><span>Ayúdame a sentir tu presencia.<p></p></span></div><div><br></div><div><span>Me impresiona el silencio de las comidas, casi 20 personas reunidas y no se oye nada. Un silencio acogedor, contagioso, elocuente... (A partir de la cena del segundo día solo quedaremos cuatro personas, que se reducirán a tres el miércoles).<p></p></span></div><div><br></div><div><b><span>Día 2: Desierto, silencio<p></p></span></b></div><div><span><br></span></div><div><span>El tema del día: “Dios me ama”… Y yo vivo el silencio... Me quedo con las últimas palabras que pronunció el P. Arrupe: “Para el presente, Amen; para el futuro, Aleluya”. La llamada… <b>CONFIAR</b>… La mirada amorosa del Padre… “Lo reconoció, se le enterneció el corazón, salió corriendo, se echó al cuello y lo cubrió de besos” (Lc 15, 1-32).<p></p></span></div><div><b><span><br></span></b></div><div><b><span>Día 3: Sonrisa, paz, armonía <p></p></span></b></div><div><span><br></span></div><div><span>El tema del día: “Mi(s) pecado(s) y mis heridas”; siempre a partir de la realidad ultima, “Dios me ama”. Si no, sería insoportable. Se trata de “orar mis miserias”, teniendo en cuenta que “la bicha” va a intentar que me sienta culpable de todo lo negativo que sale de mí. La culpa debe estar si: 1) tenía conocimiento del mal y de las consecuencias derivadas de él; 2) tenía voluntad de hacerlo y 3) si tenía libertad de hacerlo. “No hago el bien que quiero, sino que practico el mal que no quiero” (Rom 7, 19). <b>Se trata de descubrir lo desordenado que hay en mí y de tomar la fuerza para ir ordenándolo.</b> Al repasar mi vida con el Señor a mi lado siento la tentación, en algún momento, al mirar algunos episodios y personas, de juzgar. Sin embargo, la llamada es fuerte a escuchar y mirar a los demás, y a mí misma, amorosamente. “Tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no peques más” (Jn 8, 11).<p></p></span></div><div><b><span><br></span></b></div><div><b><span>Día 4: Nueva mirada<p></p></span></b></div><div><span><br></span></div><div><span>Me quedo, como resumen, con algunas de las palabras de la misa de la mañana. El mejor modo de preparar la Navidad es contemplar la actitud profunda de María, que le lleva a una nueva mirada, a ver en todo y en todos a Jesús. Se dice de Santo Tomás: “Ver para creer”. Habría que decir más bien: “Creer para ver”. <b>Creer cambia la mirada.<p></p></b></span></div><div><span><br></span></div><div><span>En la cena, mis dos compañeros han acabado la experiencia, también acompañados por Richard, y conversamos. Miguel, <a href="http://camilos.es/" target="_blank">religioso Camilo</a> argentino que está en formación en Tres Cantos nos cuenta su proceso de fe, como sintió la llamada y las experiencias que le llevaron a los Camilos. Dorita, madrileña, madre de dos hijos residente en EE.UU. que ha llegado a aquí porque allí está haciendo una formación de “Dirección espiritual” y que gracias a ello hizo el año pasado el mes de ejercicios en Javier también con Richard. Tres desconocidos compartiendo vida y experiencias con un nivel de profundidad que no es común… Una delicia, un <b>encuentro transformador</b>.<p></p></span></div><div><b><span><br></span></b></div><div><b><span>Día 5: Corazón esponjado y agradecido<p></p></span></b></div><div><span>La tarea para hoy, “recoger la experiencia”. Y el día no ha podido empezar mejor. He llegado a la Capilla de la Conversión (mi lugar favorito de Loyola). Las luces apagadas, salvo una luz bajo el altar y la vela del sagrario. Una sombra en la oscuridad sentada en un banco, un jesuita rezando. El ambiente sobrecogedor… <p></p></span></div><div><span>Cómo me voy… con un corazón esponjado y agradecido. <p></p></span></div><div><span><b>ESPONJADO</b> porque soy consciente de que tengo un corazón de carne y hueso que siente, duele, falla y también ama. “Nosotros amamos porque el nos amó primero” (1 Jn 4, 19).<p></p></span></div><div><span><b>AGRADECIDO</b> por la experiencia de estos días y de todo el recorrido de la formación. Agradecido a la Compañía, a la Universidad, a mis compañeros y compañeras de camino, a quienes nos han compartido su conocimiento y experiencia, a Richard que me ha acompañado en esta etapa, a quienes he conocido, a quienes nos han acogido y cuidado en la Casa de ejercicios…<p></p></span></div><div><span>Agradecido porque soy más consciente que nunca de los privilegios y dones que hay en mi vida, así como de todas las personas y circunstancias que han hecho posible que esté Aquí y Ahora. <p></p></span></div><div><span>Agradecido porque vislumbro la tarea que tengo encomendada y me siento responsable.<p></p></span></div><div><span>Agradecido porque no me siento sola.<p></p></span></div><span><span>No se me ocurre mejor modo de acabar esta entrada que con el <b>Magníficat</b> (Lc 1, 46-55), “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava”, en una preciosa interpretación del Gen Verde. <b>Esa es la actitud, ese es el camino.</b></span></span><div><span><br></span></div><div></div><div><div><div><div> <!--[if !supportAnnotations]--></div><!--[endif]--></div></div><span><br></span><span><br></span><br></div>