Lección primera
No pretendas arrastrar un alma de proporciones góticas y salir indemne, me avisaban las mujeres, seguramente con buena intención. Eres bajita y demasiado lista para ser feliz. Hubiese jurado entonces que se equivocaban, para poder seguir jugando a salvar el mundo en mis manos, creyendo que la tierra toda y los hombres aprenderían que la […]