Sorteo del mes de junio
SORTEO DEL MES DE JUNIO El resultado del sorteo aleatorio entre las personas inscritas en el blog ha dado como ganadora a: Asunción Barredo. ¡Enhorabuena! Recibirá un ejemplar de Platero y yo.
SORTEO DEL MES DE JUNIO El resultado del sorteo aleatorio entre las personas inscritas en el blog ha dado como ganadora a: Asunción Barredo. ¡Enhorabuena! Recibirá un ejemplar de Platero y yo.
La pelota y el agua Ilustración de Elisa Amann Audio: Platero puede, 2ª parte. Platero y las palabras olvidadas La pelota de Unai que se había perdido aparece cuando Platero tira de la carretilla y remueve el agua del arroyo. De pronto Araitz se quedó observando el arroyo: —¡Mirad! ¡Mirad allí! —exclamó muy excitada. El agua del arroyo había traído la pelota de Unai. — ¡Mi pelota! —gritó el pequeño, al tiempo que se lanzaba como loco al arroyo a cogerla—. ¡Es mi pelota! Unai está muy contento y, además, arrepentido porque no había querido dársela a Ixone y se la tiró con tanta rabía que la pelota desapareció. Seguramente esta escena te resulta familiar. Cuando llegan al riachuelo, los niños empiezan a jugar, se meten en el arroyo, poco profundo, y se tiran agua. Los vestidos de la niña chica y Rociillo se quedan pegaditos a sus cuerpos. Araitz, Ixone y Unai no lo dudan y se meten también en el agua. Unai, muy divertido, se tiraba el agua con las dos manos por la cabeza, mojándose la camiseta y los pantalones. —Voy a echarle agua a Platero —dijo decidido. —No, no, que no le gusta, —le contestó Rociillo. En Platero y yo hay un texto muy bonito en el que Platero sí se moja. Vamos a escucharlo; se llama Idilio de abril. Los pequeños han encontrado la pelota y piensan que ya es hora de volver con sus padres, sus aitas. Se despiden de sus amigas, prometiéndoles que irán al pueblo al día siguiente y llevarán una moneda para ir a ver al tío de las vistas. Y ahora te toca a ti. En el texto que has escuchado el poeta escribe: Los niños han ido con Platero al arroyo de los chopos, y ahora lo traen trotando, entre juegos sin razón y risas desproporcionadas, todo cargado de flores …. ¿De qué color son las flores que lleva Platero?
La carretilla Ilustración de Elisa Amann Audio 10. Platero puede. 1ª parte. Platero y las palabras olvidadas Los niños vuelven al arroyo para lavar la herida de Platero. De pronto escuchan una voz no muy lejana pidiendo ayuda. A pocos metros de allí encuentran a una niña llorando desconsolada. La carretilla con fruta se ha atascado entre las piedras del arroyo y la niña tiene que llevarla al pueblo. Los niños quieren ayudar y, enseguida, piensan que Platero podrá sacarla si le enganchan una cuerda. La niña chica tiene una en la cabaña y corre a buscarla. Mientras esperan su vuelta, Araitz le pregunta cómo se llama y le explica que juegan con él y le llaman de formas diferentes. La niña se llama Carmencilla: -Pues yo le digo: ¡Platero! ¡Platerón! ¡Platerillo! ¡Platerete! ¡Platerucho! -siguió Rociillo-. Dile tú algo también. La niña de la carretilla ya se había calmado y se reía al escuchar los nombres de Platero. -A ver si se me ocurre. ¡Ah, ya sé: ¡Plateruchillo, mi amiguillo! -¡Mi amiguillo! ¡Qué bonito!-continuó Araitz-. Yo quiero que sea mi amiguillo. ¡Platerito, bonito! ¡Plateruchillo, mi amiguillo! –le decía como acababa de llamarle Carmencilla. Cuando vuelve la niña chica con la cuerda, atan un cabo a Platero y otro a la carretilla. Todos están muy excitados: -¡Arre, Platerillo! ¡Sácala, que tú puedes! … Y Platero, bajando la cabeza como si cogiera fuerza, dio un paso adelante y la carretilla salió del arroyo, sin que se cayeran los albérchigos. -¡Bravo! ¡Bravo! ¡Lo has conseguido! ¡Has podido! -gritaba Rociillo. -¡Has ganado! -decía la niña chica-. Platero siempre gana. Platero siempre gana. Cuando lleguemos al final de cuento verás que esta idea de que Platero puede, Platero siempre gana es importante. Platero les da fuerza a los niños para que creen nombres y así hace justo lo contrario que la ladrona de palabras, la enfermedad que tienen los pequeños. Escucha este capítulo: XXXVII Audio La carretilla, Platero y yo > Ahora te toca a ti: Has escuchado el texto que inspira el de Platero y las palabras olvidadas. Aquí ya sabemos que la carretilla lleva albérchigos; en Platero y yo, es un niño el que vende albérchigos (LIII) y la niña de la carretilla lleva otra fruta. ¿Qué fruta es?
Platero se clava una púa Audio 7, Platero se clava una púa y Araitz llora. Platero y las palabras olvidadas Ilustración de Elisa Amann Los niños van caminando cuando, de pronto, Araitz se da cuenta de que Platero cojea. Avanza intentando no apoyar la pata delantera: Araitz le echó los brazos al cuello, abrazándolo y diciéndole bajito: — ¡Platero, Platerillo! ¡Platerete! —queriendo que sus palabras le hicieran olvidar el daño que tenía en la patita. —Eso es que se ha clavado una púa —dijo muy resuelta Rociillo—. Le pasa a veces, cuando venimos por aquí. Es una púa de naranjo. Araitz se echa a llorar y le susurra acariciándolo: Platero, Platerillo! ¡Platerete!¡Platerito bonito! Rociillo sabe que hay que quitarle la púa, aunque le haga daño, y no lo duda. Con mucho cuidado tira de ella y sale un hilillo de sangre. Los niños acarician a Platero e inventan distintos nombres: —¡Plateritito!¡Plateritito bonito! —repetía Araitz, ya más tranquila al ver a su amigo sin la púa que tanto dolor le había causado. Y Platero, mimoso, se acercaba aún más a la niña, como queriendo acariciarla también. —Eh, que yo quiero llamarle: ¡Plateriquitirrínchiquitirrín! ¡Que le gusta mucho! —añadió Ixone. —Pues yo le llamaré: ¡Plateruchillo! ¡…illo! —siguió la niña chica, riéndose. —¡Platerito bonito, chiquitito! —añadió Araitz. —Me toca a mí –dijo Unai— y le digo: ¡Platerón, grandullón! Esta escena está basada en un texto precioso del poeta. Escúchalo en esta grabación: Audio 6. . La púa. Platero y yo. Y ahora te toca a ti: Juan Ramón escribe: Una púa larga y verde, de naranjo sano, está clavada en ella como … ¿Cómo sigue la frase?
A los amigos de Platero Audio 8, Platero se clava una púa y Araitz llora. 1º parte. Platero y las palabras olvidadas Ilustración de Elisa Amann El tío de las vistas Después de comer los piñones la niña chica propone ir al arroyo, pues Platero tendrá sed y querrá beber agua. Unai se sube a lomos de Platero y todos se encaminan hacia el riachuelo. También buscan la pelota por si estuviera por allí. A lo lejos oyen las esquilas de las ovejas. A Ixone le resulta extraño el nombre. Es un pequeño cencerro en forma de campana que, a veces, llevan las ovejas o las cabras. Van en busca del pastorcillo que las cuida, por si él ha visto la pelota perdida. Por el camino Rociillo les propone ir al día siguiente al pueblo: —Mañana podéis venir al pueblo con nosotras —propuso Rociillo—. Estará el tío de las vistas. —¿Quién es?, ¿qué son las vistas? —Ixone no entendía lo que le anunciaba Rociillo. —Pues… es… —empezó a explicar la niña chica—. Un señor que toca el tambor y tienes que llevar dinero. Vale una perra: se la das y entonces te deja ver las vistas con un aparato. —¿Una perra? Ixone se quedó pensando si una perra sería lo mismo que un euro. —¿Una perra es un euro? La niña chica se encogió de hombros. Nosotros ya sabemos que hemos ido muy lejos, a un tiempo pasado y hace muchos años se utilizaban las perras, las pesetas, los duros… Todavía no se había creado el euro. La niña chica no lo entiende, pero tampoco Ixone. Ni la perra, ni a qué se refiere con el tío de las vistas. Aparece en Platero y yo; te leo un fragmento: Audio El tío de las vistas . Platero y yo. Juan Ramón Jiménez Con dificultad, la niña chica explica que hay que pagar una perra para que un señor te deje ver las vistas con un aparato. Un poco triste les dice que no pudo verlo el año pasado porque no tenía una perra para dársela al tío de las vistas. Hemos retrocedido muchos años. Ahora podemos ver muchas imágenes, en la televisión, en los teléfonos… pero hace cien años no existía nada de eso. Así que el tío de las vistas, que mostraba algunas imágenes con su caja, tenía que ser muy atractivo para los niños. Ilustración de Elisa Amann Y ahora te toca a ti: En el texto que te he leído, el tío de las vistas se dirige a Platero que mete su cabezota entre los niños. ¿Qué le pide el tío de las vistas a Platero?
A Platero le gustan los piñones Audio 7,A Platero le gustan los piñones. Platero y las palabras olvidadas Ilustración de Elisa Amann Ya sabemos que a Platero le gustan las naranjas, las mandarinas, las uvas moscateles y algunos frutos más que te he pedido que busques. La niña chica ofrece piñones a los niños: —¿Os gustan los piñones? —preguntó la niña chica. –No sé —respondió Ixone—, no los hemos probado nunca. —Venid, dentro de la cabaña tengo algunos. Los piñones son unos frutos pequeños que dan algunos pinos. En el entorno de Moguer hay muchos de esa especie y el fruto se puede comer. Pino de Fuentepiña, Moguer La niña chica tiene algunos guardados en su cabaña. Los saca y les enseña a pelarlos y comerlos: —Ahora, cómelos de golpe, que se llena toda la boca y así saben muy buenos. La niña chica y Rocío saben que a Platero le gustan mucho. Tienen que darle un buen puñado porque enseguida se los traga y le saben a poco. Rocío les explica que ella recoge piñones y los vende. Los niños se quedan extrañados: —Yo recojo muchos piñones y los vendo —explicó Rociillo. —¿Tú vendes piñones? Ixone pensó que a ella también le gustaría, pero seguramente su ama no le dejaría ir a venderlos. —Sí, los llevo en una cesta y los vendo en el pueblo así: Tostadiitos, piñoneee… tostadiitos… Entonces todos se rieron porque Rociillo lo había dicho cantando, cogiendo con un brazo la cesta de su amiga, cargada de piñones. La niña chica ayuda a su padre en el naranjal y Rocío vende piñones. Te sorprende ¿verdad? Ya sabemos que hemos hecho un viaje al pasado, un tiempo en el que muchos niños trabajaban y tenían una vida difícil. Así ocurre con la niña de la carretilla que lleva los albérchigos. Lo veremos otro día. >Audio 6. . Platero y yo. Y ahora te toca a ti: En Platero y las palabras olvidadas es Rocío la niña que vende piñones, pero en el texto de Platero y yo que he leído aparece otra niña. ¿Cómo llaman a esa niña, “que pregona larga y sentidamente: ¡A loj tojtaiiitoooj piñoneee…!”?
El resultado del sorteo aleatorio entre las personas inscritas en el blog durante el mes de mayo ha dado como ganadora a: Begoña Mintegui ¡Enhorabuena! Recibirá un ejemplar de Platero y yo.
Araitz y Platerito Audio 6, Unai trota con Platero, 3ªparte. Platero y las palabras olvidadas —Veréis, Platero tiene cosquillas. —¿De verdad? —Ixone se reía, sin creérselo. —¡Pues vais a ver! Entonces la niña chica metió su manita en la bocaza de Platero y Platero empezó a rebuznar, loco de contento. Todos se reían y la niña metía su mano una y otra vez en la boca del burrito. Platero movía la cabeza rebuznando sin parar. Platero rebuzna sin parar y, entonces a lo lejos, se escucha otro rebuzno lejano. ¿Sabéis qué es?. Platero levanta las orejas, pensando que es otro burro. Esta anécdota está basada en dos cuadros de Platero y yo; uno es el XXXIV y otro el CI. Audio 5. El eco. Platero y yo. Los niños y Platero están muy contentos. Se han divertido mucho con los rebuznos y el eco. Araitz se acerca al burrito, se abraza a su cuello diciéndole: —¡Platerito! ¡Platerito! —¡Anda, le ha llamado Platerito! —dijo Ixone—. ¡Eso se lo ha inventado Araitz! Tengo una idea: ¿Por qué no nos inventamos nombres? Así comienza el juego de inventar nombres para Platero. Plateriquillo, Platerucho bonitillo, Platerito, el más bonito… Rocío y la niña chica le llaman Platerón, Platerillo, Platerete y Platerucho. Es el encuentro con esas niñas del campo y, sobre todo con Platero, lo que despierta la creatividad y el lenguaje en Araitz, Ixone y Unai. Imaginaos qué importante es para ellos poder crear nombres porque la enfermedad que tienen es una ladrona de palabras; poco a poco les va robando las palabras. Y ahora te toca a ti: Fíjate en el título que el poeta da al capítulo que he leído. Platero se extraña cuando su rebuzno se repite. ¿Qué cree que es? El título te da la pista. La pregunta concreta que te hago es: ¿Cómo se titula el capítulo que he leído?
Ilustración de Elisa Amann Audio 4, Unai trota con Platero 1ªparte. Platero y las palabras olvidadas La niña chica y el naranjal Seguramente te extraña esta forma de llamar a la amiga de Rocío: niña chica. Quiere decir niña pequeña y se utiliza mucho en Andalucía. Se llama Montemayor, que es el nombre de una Virgen que se venera allí, en Moguer. Tiene una ermita a las afueras del pueblo. Ya sabemos que la niña chica es amiga de Platero y que lo llama con diferentes nombres. Rocío explica a nuestros protagonistas que está en el naranjal, en el campo de las naranjas. Hacia allí van a buscarla y recordemos que Unai va a lomos de Platero. —¡Arre, Platerillo —cantaba alegre Rocío—, que la niña chica nos dará naranjas! A Platero le gustan las naranjas, mandarinas y las uvas moscateles. Cuando terminan de recoger las uvas en las viñas, vamos a buscar los racimos olvidados. Y también le gustan los higos —seguía contando Rociillo. Platero y los niños avanzan por un sendero entre los altos pinos. El suelo es de arena y el trotecillo suave de Platero va levantándola. Las niñas se entretienen cogiendo flores y haciendo unas coronas con ellas. Así, entre risas y flores, llegan al campo de los naranjos donde está la niña chica. Audio 5, Unai trota con Platero 2ªparte. Platero y las palabras olvidadas La niña, en medio de los árboles, miraba hacia donde venían las voces. Dos trenzas pequeñitas asomaban bajo un sombrero un poco roto que la protegía del sol. Llevaba un vestido azul de tirantes, un poco descolorido. La pequeña tenía diez años como su amiga. La niña chica se extraña de que Araitz e Ixone llevan pantalones. A ella le parece que van “vestidas como los chicos”. Seguramente a ti no te parece nada extraordinario, claro. ¿Por qué crees que le sorprende a la niña chica? Verás, en el cuento todos, nosotros y los protagonistas, hacemos un viaje al pasado, al tiempo en el que vivió Platero hace ya cien años. Entonces no era corriente que las niñas vistieran pantalones; llevaban vestidos como Rocío o la niña chica. Este viaje a ese tiempo nos hará comprender otras diferencias con nuestra vida actual. Te adelanto una: Rocío y la niña chica trabajan en el campo, ayudan a sus padres. La niña chica cuida el naranjal y Rocío vende piñones. Más tarde conoceremos a otra niña que va tirando de una carretilla. Audio 4. La granada, Platero y yo. Y ahora te toca a ti: A Platero le gustan las naranjas. En el primer capítulo de Platero y yo escribe el poeta: Le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar … ¿Qué más le gusta a Platero? ¿Cómo continúa el párrafo que he cortado? Para contestar a esta preguntar puedes escuchar de nuevo el audio 1 de Platero y yo.
A los amigos de Platero Rocío. Los niños conocen a Platero, 2ªparte. Platero y las palabras olvidadas Audio 3.Los niños conocen a Platero, 2ªparte. Platero y las palabras olvidadas Ilustración de Elisa Amann La niña que los pequeños han conocido se llama Rocío o Rociillo. A Ixone este nombre no le resulta familiar, pero se utiliza mucho en Andalucía y, sobre todo, en Huelva. En Almonte está la Virgen del Rocío y todos los años se celebra una romería en su honor. Es una fiesta muy grande y las hermandades van desde lugares lejanos con carretas tiradas por bueyes, muy adornadas. Juan Ramón le dedica un capítulo en Platero y yo. El Rocío En Platero y las palabras olvidadas, Rocío es amiga de Platero. Ella y la niña chica lo llevan al campo, juega con ellas y Rocío dice que “¡Es nuestro mejor amigo! “. A Platero le gustan los niños y, enseguida, se hace amigo de Araitz, Ixone y Unai. Se queda quieto para que no tengan miedo y se acerquen. Araitz comienza a pasarle suavemente la mano por el lomo y Platero se deja acariciar: Platero, mimoso, se dejaba acariciar y parecía muy contento. —¡Platero! ¡Platero!… —decía Araitz, muy bajito, una y otra vez. La pequeña Araitz sonreía y abrazaba al burrito con sus manitas, susurrando: —¡Platero, Platero…! Y Platero bajaba su cabezota, como queriendo decirle que era su amigo. A Platero le gustan los niños y, por eso, Rocío propone que quizá a Unai le gustaría montarse en el burrito. Entre las tres, Rocío, Ixone y Araitz, suben a Unai a lomos de Platero y todos juntos emprenden el camino hacia el naranjal a buscar a la niña chica. Te decía antes que el Rocío también aparece en Platero y yo. Te leo un fragmento.Audio 3. El Rocío, Platero y yo Quizá te sorprenda el Sinpecado, en el texto de Platero y yo. Es un distintivo que llevan las hermandades o cofradías. Se transporta en una carreta y cuando llega al Rocío es presentado ante la Virgen. Aquí tienes una imagen: El Simpecado en una carreta Y ahora te toca a ti: Acabas de escuchar lo que escribe el poeta en el capítulo XLVII, EL ROCIO Se oía ya la música, ahogada entre el campaneo y los cohetes negros y el duro herir de los cascos herrados en las piedras… Platero entonces…. ¿Qué hace Platero en ese momento?