El pasado 16 de marzo, Bilbao se convirtió en el epicentro del debate sobre el futuro del aprendizaje con la presentación del Plan de Adimen Digitala 2025–2029. Fue una jornada intensa en el BEC, donde el Gobierno Vasco, de la mano de la consejera Begoña Pedrosa, trazó la hoja de ruta para la transformación digital de nuestro sistema educativo.
Tuve el placer de participar en la mesa redonda “Eraldaketa Digitala: Kokapena eta Erronkak” (Transformación Digital: Situación y Retos), compartiendo reflexiones con Cristina Etxeandia (Departamento de Educación) y Aitor Orbegozo (Tknika).
A menudo caemos en el error de reducir la digitalización a la presencia de dispositivos en el aula. Sin embargo, como bien se subrayó en el encuentro, el reto es mucho más profundo: no es «pantallas sí o no», sino «para qué y cómo».
Desde mi posición en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, defendí que la verdadera transformación pasa por:
Uno de los momentos más inspiradores fue la intervención de Mar Camacho, quien recordó que la Inteligencia Artificial está redefiniendo el futuro. En nuestra mesa redonda coincidimos: la IA debe ser una aliada ética que ayude a personalizar el aprendizaje y a reducir la brecha digital, no a aumentarla.
Para ello, es fundamental el refuerzo de la formación tecnopedagógica del profesorado. No podemos pedir a los docentes que lideren esta revolución si no les dotamos de las capacidades y la confianza necesarias.
El Plan Adimen Digitala no es solo una inversión económica (271,6 millones de euros); es una declaración de intenciones. Queremos una educación híbrida, flexible, inclusiva y, sobre todo, humana.