Media hora con la yaya, tras 151 días confinada
<p><strong>Ruth de Frutos (Pikara online Magazine)</strong></p> <p>“Claro que soy muy chula, y voy a serlo hasta el final”. Así conseguía hacerme reír mi abuela paterna, Mercedes Gómez Gómez (Aldea Mayor de San Martín, Valladolid, 1931) en mis últimos días de confinamiento voluntario en Portillo, el municipio de cerca de 2500 habitantes donde crecí, a poco más de 25 kilómetros de Valladolid. Nunca pensé que, cuando cogí el vuelo para trabajar un tiempo en Buenos Aires el 2 de marzo, tardaría cinco meses en verla de nuevo. El 17 de agosto pedí cita para reencontrarnos durante media hora. Treinta minutos en los que llevaba semanas imaginando y por los que había cruzado el océano quince días antes, esta vez, de vuelta a casa, con el único objetivo de abrazar a mi familia.</p> <p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://solasean.com/blog/media-hora-con-la-yaya-tras-151-dias-confinada/">Media hora con la yaya, tras 151 días confinada</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://solasean.com/">solasean, el blog de Juan Pagola</a>.</p>