Deusto Emprende impulsa la innovación y el talento emprendedor a través de un Bootcamp práctico

Estudiantes de la Universidad de Deusto aplican la metodología Design Thinking para abordar un reto empresarial real en el marco del proyecto europeo LOTUS.

El pasado 7 de octubre, Deusto Emprende celebró la primera sesión de un Bootcamp enmarcado en el proyecto europeo LOTUS, una experiencia de aprendizaje intensiva y práctica en la que estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto trabajaron en equipo para abordar un reto empresarial real: ayudar a una empresa a definir una estrategia que le permita seguir creciendo.

A lo largo de dos sesiones, los participantes aplicarán herramientas de Design Thinking para transformar un problema abierto en una propuesta concreta. La primera jornada estuvo centrada en comprender la realidad de la empresa, identificar sus principales oportunidades de crecimiento y generar ideas que permitan avanzar hacia posibles soluciones.

La actividad se enmarca en la apuesta por impulsar la innovación verde y digital, desarrollar el talento emprendedor y fomentar un ecosistema inclusivo y colaborativo, conectando el conocimiento universitario con los desafíos reales de las empresas.

Aprender a innovar poniendo a las personas en el centro

La sesión comenzó con una introducción a la metodología Design Thinking, un enfoque de innovación que sitúa a las personas en el centro del proceso y permite abordar problemas complejos de forma creativa, convirtiendo las ideas en acciones concretas.

Aunque se estructura habitualmente en cinco fases —empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar—, se trata de un proceso iterativo y no lineal. Esto significa que las diferentes etapas están conectadas y que, a medida que se avanza, es posible volver atrás, revisar decisiones y mejorar las propuestas.

Durante esta primera jornada, los equipos trabajaron en las tres primeras fases de la metodología: empatizar, definir e idear. El objetivo era comprender el contexto de la empresa antes de delimitar el reto y explorar posibles respuestas.

Elene Susperregi, de Deusto Emprende, acompañó a los participantes durante el proceso, guiándolos en la aplicación de las herramientas y dinámicas propuestas.

Empatizar: comprender la realidad de la empresa

La primera fase estuvo dedicada a conocer en profundidad el contexto, las necesidades y las oportunidades de la empresa. Antes de plantear una estrategia de crecimiento, es importante entender qué valor ofrece actualmente, quiénes son sus clientes, qué necesidades tienen y qué factores del entorno pueden influir en su evolución.

Para ello, los equipos trabajaron con un mapa de contexto, una herramienta que permite obtener una visión global de la empresa y de los elementos que pueden condicionar su desarrollo.

El análisis abarcó diferentes dimensiones: la propia empresa, sus clientes y usuarios, la competencia, el mercado, la tecnología, las tendencias sociales, económicas, ambientales, culturales y regulatorias, así como los posibles colaboradores y las barreras existentes.

A través de estas cuestiones, los estudiantes pudieron explorar preguntas como qué diferencia a la empresa de sus competidores, qué nuevas tecnologías podrían ayudarla a mejorar, qué mercados podrían ofrecer oportunidades de crecimiento o qué agentes externos podrían contribuir a su desarrollo.

Esta primera aproximación permitió sentar las bases para identificar posibles áreas de mejora y comprender que el crecimiento empresarial depende de múltiples factores que deben analizarse de manera conjunta.

Definir: identificar el reto y priorizar las oportunidades

Una vez explorado el contexto, los equipos pasaron a la fase de definición. El objetivo era analizar la información obtenida para concretar cuál era el principal reto de la empresa y qué necesidades u oportunidades debían abordarse prioritariamente.

Para orientar este trabajo, se plantearon diferentes ámbitos de actuación desde los que explorar posibles estrategias: marketing y comunicación, digitalización, internacionalización, innovación, producción, calidad y logística.

De esta manera, los participantes pudieron considerar distintas vías de crecimiento, desde mejorar el posicionamiento y la captación de clientes hasta incorporar nuevas tecnologías, acceder a otros mercados o desarrollar nuevos productos, servicios y modelos de negocio.

Para ayudar a tomar decisiones, los equipos utilizaron una matriz de priorización, que les permitió valorar las oportunidades identificadas atendiendo a dos criterios: el impacto potencial que podrían tener sobre el crecimiento de la empresa y el margen de mejora detectado.

El objetivo no era únicamente reunir posibles problemas o propuestas, sino identificar cuáles podían ofrecer un mayor valor y merecían una atención prioritaria.

A partir de este análisis, los estudiantes reformularon el reto mediante preguntas como «¿Cómo podríamos hacer para…?» o «¿Qué estrategia podríamos utilizar para conseguir…?». Este paso permitió concretar el desafío y establecer una dirección sobre la que empezar a generar soluciones.

Idear: transformar los retos en nuevas posibilidades

Con el reto más definido, llegó el momento de dar espacio a la creatividad. La fase de ideación tenía como objetivo generar una variedad de ideas que respondieran a la oportunidad identificada y seleccionar una propuesta sobre la que seguir trabajando.

Para ello, los participantes realizaron una dinámica de brainstorming o lluvia de ideas, organizada en tres pasos.

En primer lugar, cada estudiante generó individualmente tantas ideas como pudo en un tiempo limitado, utilizando un post-it para cada propuesta. A continuación, los equipos agruparon aquellas ideas que estaban relacionadas y, finalmente, trabajaron conjuntamente para combinar propuestas y construir nuevas posibilidades.

La dinámica se apoyó en una serie de principios para favorecer la creatividad: respetar los tiempos, evitar juzgar o criticar las ideas de los demás, atreverse a proponer soluciones diferentes y construir nuevas propuestas a partir de las aportaciones del equipo.

Durante esta fase, la prioridad no era descartar rápidamente las ideas por su viabilidad, sino abrir el abanico de posibilidades y explorar diferentes maneras de responder al reto. A través del intercambio de perspectivas, los participantes pudieron enriquecer sus propuestas y avanzar hacia una idea sobre la que profundizar en las siguientes etapas.

La colaboración como motor de la innovación

El Bootcamp también puso en valor la colaboración entre diferentes equipos de la Universidad de Deusto. En la iniciativa participaron Deusto Emprende, MORElab/DEUSTEK5 y la Facultad de Ingeniería, sumando conocimientos y experiencia para acompañar a los estudiantes durante el proceso.

Por parte de Deusto Emprende participaron Garbiñe Henry, Vanessa Angulo, Oier Aurrekoetxea y Elene Susperregi; desde MORElab/DEUSTEK5, Diego López de Ipiña, Oihane Gómez y Olga Dziabenko; y desde la Facultad de Ingeniería, Janire Gordon.

Esta cooperación refleja la importancia de conectar diferentes disciplinas y perspectivas para afrontar retos empresariales. La innovación no consiste únicamente en generar ideas nuevas, sino también en crear espacios de trabajo compartido en los que sea posible comprender los problemas desde distintos puntos de vista y desarrollar respuestas con potencial de aplicación.

Además, la actividad conecta con los objetivos de LOTUS de impulsar el emprendimiento verde y digital, fortalecer el talento emprendedor y favorecer un ecosistema inclusivo en el que universidades, empresas y otras entidades puedan colaborar para afrontar desafíos reales vinculados a la sostenibilidad.

Próxima parada: prototipar y evaluar las propuestas

La primera sesión permitió a los equipos avanzar desde la comprensión del contexto empresarial hasta la definición de un reto y la generación de posibles soluciones. Sin embargo, el proceso de Design Thinking continúa.

El próximo 23 de noviembre tendrá lugar la segunda sesión del Bootcamp, en la que los participantes retomarán el trabajo realizado para avanzar hacia las dos fases restantes: prototipar y evaluar.

Durante esta nueva jornada, los equipos trabajarán en el desarrollo de prototipos que permitan dar forma a sus ideas y explorarán cómo probarlas, recoger opiniones y obtener información útil para mejorarlas. El objetivo será seguir desarrollando las propuestas hasta avanzar hacia una estrategia final que responda al reto empresarial planteado.

Con esta iniciativa, Deusto Emprende apuesta por un aprendizaje basado en la experiencia, en el que el estudiantado puede aplicar herramientas de innovación a situaciones reales, desarrollar competencias emprendedoras y descubrir el valor del trabajo colaborativo.

Una experiencia para aprender haciendo, conectar conocimientos y transformar los retos empresariales en nuevas oportunidades de crecimiento.

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