Rompiendo sesgos en la ingeniería: Lecciones del Proyecto Atenea 50/50 en WIN 2026

La orientación profesional no empieza en el bachillerato; empieza mucho antes, a menudo moldeada por sesgos y expectativas invisibles que condicionan el futuro de nuestras jóvenes.

La orientación profesional no empieza en el bachillerato; empieza mucho antes, a menudo moldeada por sesgos y expectativas invisibles que condicionan el futuro de nuestras jóvenes.

El pasado 3 de marzo tuve la oportunidad de profundizar en este desafío durante la mesa redonda “Proyecto Atenea 50/50: Cómo conseguir una orientación profesional libre de sesgos”, celebrada en el marco de Women in Industry (WIN) dentro de la BIEMH 2026 (Bilbao Exhibition Centre).

Este proyecto no es una iniciativa aislada, sino el fruto de más de un año de trabajo colaborativo entre la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, el Colegio Oficial de Ingeniería Industrial de Bizkaia (COIIB) y PWN Euskadi.

En la mesa, compartí reflexiones con profesionales que admiro y que aportan visiones complementarias desde la empresa y la consultoría estratégica: Natalia Maeso (Microsoft Cloud Region Lead), Sylvia Jarabo (CEO de Promising Women) y Aintzane Conde-Fernández (Colega en Deusto e investigadora clave del proyecto).

Durante el debate, desgranamos algunas de las conclusiones más potentes del Proyecto Atenea 50/50, que creo que son importantes para cualquier organización o familia:

  • La influencia determinante de la familia: Las expectativas del entorno cercano siguen siendo el factor número uno en la elección de carrera. Si no educamos a las familias, difícilmente cambiaremos las estadísticas en las ingenierías.
  • IA como aliada, no como barrera: Hemos desarrollado herramientas basadas en Inteligencia Artificial diseñadas específicamente para identificar y reducir los sesgos en la orientación. La tecnología, bien enfocada, es un buen antídoto contra los prejuicios humanos.
  • Capacidades vs. Estereotipos: El objetivo final es que cada joven elija su camino basándose en su talento real y sus habilidades personales, eliminando el «ruido» de género que aún persiste en el sector industrial.
Participar en foros como WIN (Women in Industry) es fundamental porque nos permite desafiar a las organizaciones a establecer metas medibles y ambiciosas. La industria del futuro será diversa y equitativa, o simplemente no será competitiva. 
 
Agradezco a PWN Euskadi por crear este espacio de debate necesario y a todas las personas que se acercaron al BEC para compartir esta visión de una ingeniería más inclusiva.

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