La orientación profesional no empieza en el bachillerato; empieza mucho antes, a menudo moldeada por sesgos y expectativas invisibles que condicionan el futuro de nuestras jóvenes.
El pasado 3 de marzo tuve la oportunidad de profundizar en este desafío durante la mesa redonda “Proyecto Atenea 50/50: Cómo conseguir una orientación profesional libre de sesgos”, celebrada en el marco de Women in Industry (WIN) dentro de la BIEMH 2026 (Bilbao Exhibition Centre).
Este proyecto no es una iniciativa aislada, sino el fruto de más de un año de trabajo colaborativo entre la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, el Colegio Oficial de Ingeniería Industrial de Bizkaia (COIIB) y PWN Euskadi.
En la mesa, compartí reflexiones con profesionales que admiro y que aportan visiones complementarias desde la empresa y la consultoría estratégica: Natalia Maeso (Microsoft Cloud Region Lead), Sylvia Jarabo (CEO de Promising Women) y Aintzane Conde-Fernández (Colega en Deusto e investigadora clave del proyecto).
Durante el debate, desgranamos algunas de las conclusiones más potentes del Proyecto Atenea 50/50, que creo que son importantes para cualquier organización o familia: