Entrevista a Nuria Oliver, Premio Ada Byron 2016

nuria_oliver¿Cómo decidiste dedicarte a la tecnología?
Siempre me han fascinado la ciencia y la tecnología, y me ha intrigado mucho la figura de los grandes investigadores, inventores, descubridores y científicos. Desde pequeña he admirado a Da Vinci, Einstein, Marie Curie, Ramón y Cajal…No tenía ningún referente cercano en mi familia dedicado a la investigación tecnológica y por ello mi conocimiento sobre las ingenierías era muy limitado. Cuando estaba terminando Bachillerato y tenía que elegir una carrera, tuve la fortuna de hablar con un amigo de mi hermano que había comenzado estudios de Ing Superior de Telecomunicaciones en Madrid. Recuerdo claramente la energía contagiosa con la que me contó, mientras tomábamos un té, en qué consistía la carrera de Telecos, así como la vida en un colegio mayor en Madrid. Fue tras esa conversación que decidí ir a Madrid a estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones. Una conversación en un momento clave en tu vida puede marcar tu destino. Por ello considero tan importante la figura del mentor, aquella persona que en un determinado momento de tu vida (más o menos largo) es capaz de ayudarte a encontrar respuestas o a tomar decisiones importantes.

¿Qué satisfacciones te ha dado tu carrera?
Mi carrera me ha dado innumerables satisfacciones tanto a nivel profesional como personal. Me encanta estudiar y aprender, ya que siempre he tenido mucha curiosidad (sigo teniéndola) que intento saciar a través del estudio y el aprendizaje. Creo que es una suerte. Nunca ha sido difícil para mí dedicar mi tiempo al estudio. Al contrario, lo he disfrutado mucho y sigo disfrutándolo. La parte de la investigación científica que más me interesa es la emoción inmensa que siento cuando se me ocurre una idea para hacer algo que no se ha hecho hasta ahora. Es una profesión muy creativa. También me encanta todo el proceso, muchas veces arduo y complicado, para conseguir transformar esa idea en algo tangible. Además, muchas veces la idea original no funciona, con lo que hay que tener perseverancia y paciencia. Asimismo disfruto trabajando en colaboración con otros investigadores y mentorizando estudiantes.

Gracias a mi carrera he tenido la oportunidad de aprender de y colaborar con personas brillantes tanto en MIT como en Microsoft y ahora en Telefónica; he conocido a personas ilustres –e.g. Marvin Minski, Nicolas Negroponte, Bill Gates…—de las que he aprendido y me han inspirado; he dado presentaciones a miles de personas, desde adolescentes, estudiantes, investigadores, ejecutivos y miembros de Gobiernos; he viajado a congresos internacionales por todo el mundo; he pilotado coches de Formula 4; he participado en competiciones de resolución de problemas y puzles complejos; y, sobre todo, he realizado y trabajado en proyectos pioneros en su momento: el primer desfile de moda inteligente del mundo en 1997, un coche inteligente (1999-2000), un reconocedor de expresiones faciales en tiempo real (1995), una oficina inteligente (2002-3), los primeros wearables para monitorizar señales fisiológicas con el móvil (2004), el uso de Big Data para el Bien Social (2009)…mi motivación es contribuir a realizar el inmenso potencial que la tecnología tiene para mejorar la calidad de vida tanto a nivel individual como colectivo. Aportar mi granito de arena a través de los proyectos de investigación en que he trabajado y trabajo me llena de satisfacción.

¿Qué obstáculos has tenido que solventar?
En la investigación hay momentos de soledad y momentos duros en los que una idea inicial no funciona y hay que perseverar, pensar, volver a plantearse el problema e intentar encontrar una solución. Forma parte del proceso. Pero la verdad es que no recuerdo obstáculos importantes que me hayan impedido hacer algo que me hubiese gustado hacer. Me atraen mucho los retos y por ello veo los obstáculos como oportunidades que nos da la vida para mejorar, aprender y superarnos. También son una oportunidad para buscar ayuda, conectar con otras personas, compartir experiencias y crecer como persona.

Ha habido momentos difíciles en mi vida, como en la vida de todas las personas; momentos de soledad, viviendo a miles de kilómetros de mi familia, en condiciones climáticas duras, trabajando día y noche, sin cesar. Momentos de cambios importantes, como el nacimiento de cada uno de mis tres hijos. Sin embargo, me considero afortunada porque hasta ahora he tenido salud, energía y el apoyo de mi familia y mis seres más queridos para poder afrontar los retos que nos ofrece la vida. Suelo ser optimista y siempre busco el lado positivo de las cosas. Además, el apoyo incondicional de personas que me quieren y en las que confío plenamente ha sido y es crítico en mi vida. Por tanto comparto el premio Ada Byron con todos ellos, ya que sin su presencia en mi vida no habría podido conseguir todo lo que hemos conseguido juntos.

¿Qué dirías a las niñas y jóvenes para animarles a estudiar carreras tecnológicas?
El mundo necesita más ingenieras e informáticas. Muchas, muchísimas más. La diversidad de género en estas profesiones es muy baja y desgraciadamente no parece ir en aumento. La diversidad es necesaria en cualquier disciplina, ya que está demostrado que la diversidad enriquece y tiene un impacto positivo en la productividad, la innovación, la toma de decisiones y la dinámica de los equipos. Por ello, me gustaría persuadir a las niñas y jóvenes –así como a sus padres y profesores—a que consideren seriamente estudiar una carrera tecnológica como una opción profesional inmejorable. El futuro va a ser sin duda un futuro tecnológico. Solo podremos afrontar los retos a los que nos enfrentamos como especie humana (el calentamiento global, el envejecimiento de la población, la brecha en la distribución de la riqueza….) con el apoyo de la tecnología. No hay nada más motivador que trabajar en inventar dicho futuro y contribuir con nuestro trabajo a crear un mundo mejor gracias a la tecnología.
Me gustaría desbancar estereotipos erróneos con relación a quien y como se trabaja en tecnología. Además, los trabajos con tecnología suelen ser muy compatibles con el tele-trabajo de manera que la conciliación con la vida familiar es muy fácil, lo cual es una gran ventaja (desconocida para mí cuando decidí estudiar ingeniería, pero que conviene destacar). Las oportunidades profesionales en las carreras técnicas son innumerables y van en aumento. Las retribuciones económicas son superiores a las de otras carreras y las oportunidades para aprender, innovar y tener impacto son ilimitadas. No concibo mejor área de conocimiento en la que dedicarse profesionalmente que una carrera en tecnología.
Así que animo a todas las chicas a embarcarse en la aventura tecnológica. No os arrepentiréis ni estaréis solas en esta apasionante profesión.

¿Por qué decidiste presentarte al Premio Ada Byron y qué has sentido al recibirlo?
Me animaron desde la Universidad Pompeu Fabra así como mi marido, que me empujó a solicitarlo. Sin la insistencia de mi marido, creo que no me habría presentado. : )

Me parece un premio muy interesante y necesario, para dar visibilidad a las mujeres que trabajan en tecnología y así crear ‘rol models’ que puedan servir de referencia para niñas y adolescentes.

Decidí presentarme porque descubrí la carrera de telecomunicaciones de manera fortuita. Mi esperanza es que gracias a premios como este, cada vez más jóvenes –y sobre todo más chicas– elijan seguir carreras tecnológicas, no por motivos fortuitos, como fue mi caso, sino por la visibilidad que se da a las historias y a los perfiles de personas reales, cercanas y normales, como yo.

Me he sentido sumamente agradecida y emocionada al conocer que me lo habían concedido. También siento cierta responsabilidad por haber recibido este reconocimiento. Me gustaría dedicar el premio a todas las mujeres investigadoras en tecnología, mujeres que muchas veces permanecen invisibles, en la sombra, a pesar de su trabajo brillante e intenso. Deseo que este premio ayude a hacerlas, a hacernos, más visibles y relevantes.

También deseo que a través de las historias compartidas por parte de las personas galardonadas y finalistas a este premio los niños y sobre todo las niñas encuentren referentes que puedan inspirarles a estudiar una carrera técnica. Sería maravilloso conocer si, dentro de unos años, futuras ingenieras decidieron estudiar una carrera técnica influidas al menos en parte por este premio.

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