Artículo publicado en Estrategia Empresarial (País Vasco) (01/01/26)

En 2026 celebramos el Arizmendiarrietaren Urtea el Año de la Empresa Humanista, al cumplir 50 años de su fallecimiento. Se trata de un líder transformador. Todos y todas, a través del esfuerzo y la educación, ya que somos imperfectos pero perfectibles, podemos contribuir a unas empresas más humanas a la vez que más competitivas y eficientes.Su puesta en práctica de la Doctrina Social de la Iglesia consistió en crear cooperativas, con un objetivo aún más ambicioso, transformar la empresa para transformar la sociedad.
Respecto al éxito de las cooperativas, las cifras son conocidas, pero contundentes: 70.000 empleos en el Grupo Mondragon, entre industria, distribución, banca y una universidad con 7.500 alumnos y alumnas. 12 centros tecnológicos y unidades de I+D. Sus industrias exportan el 75% de sus ventas y cuentan con plantas productivas en los continentes. Y otras cooperativas que suman otros 16.000 puestos de trabajo entre Ampo, Irizar, Orona y Ulma también mantienen los valores de Arizmendiarrieta.
Una referencia importante es la reciente (octubre de 2025) “Exhortación apostólica” de León XIV. Recoge unos planteamientos alineados con Arizmendiarrieta, y con ello permite insistir en la vigencia de su mensaje. Una preocupación clave hoy es la equidad. El Papa recoge que la falta de equidad “es raíz de los males sociales”, de modo que “muchas veces se percibe que, de hecho, los derechos humanos no son iguales para todos”, y que “en el vigente modelo ‘exitista’ y ‘privatista’ no parece tener sentido invertir para que los menos dotados puedan abrirse camino en la vida”. Esto último es lo que hizo con su labor educadora Arizmendiarrieta. Una inversión que ha obtenido un elevado retorno.
El trabajo es la prioridad para Arizmendiarrieta. En linea con ‘Transformar la empresa para transformar la sociedad’, el Papa afirma que “la ayuda más importante para una persona es promoverla a tener un buen trabajo, para que pueda ganarse una vida más acorde a su dignidad, desarrollando sus capacidades y ofreciendo su esfuerzo personal”, y por ello “la falta de trabajo es mucho más que la falta de una fuente de ingresos para poder vivir. El trabajo es también ésto, pero es mucho, mucho más. Trabajando, nosotros nos hacemos más persona”.
Arizmendiarrieta da soluciones. Un modelo de trabajo asociado y cooperativo que pone las decisiones, la organización del trabajo y el reparto de los resultados en manos de las personas, sin distinguir su puesto en la jerarquía. Su enfoque humanista, basado en las personas, el compromiso con la comunidad y la búsqueda del bien común resultan particularmente relevantes en un contexto mundial como el que describe el Papa, caracterizado por la globalización, el individualismo y la creciente desigualdad.
Mondragon, en su Politica Socioempresarial 2025-2028, identifica como ler. eje estratégico ‘Vivir los valores cooperativos’, reforzando el modelo y cultura cooperativos y el compromiso de las personas con aprendizaje a lo largo de toda la vida, gestión del talento, una gobernanza cooperativa con procesos sólidos para promover eficiencia y corresponsabilidad, asi como el estímulo a igualdad y diversidad.
No solo las cooperativas, también empresas por capitales y otras organizaciones con actividad empresarial como ONG’s o sociedades públicas, pueden, siguiendo modelos como el MIPE – Modelo Inclusivo Participativo de Empresa, reforzar la participación y el empoderamiento de las personas en línea con las ideas de Arizmendiarrieta, sustituyendo confrontación por cooperación y aprovechar mejor el valor añadido de cada persona. Construyendo empresas más humanistas, pero también más competitivas y más eficientes.
Se trata de adaptar las orientaciones de Arizmendiarrieta a las circunstancias actuales. En las cooperativas que él llamaba la Experiencia Cooperativa de Mondragón, y también en otras organizaciones no cooperativas. Humanizar la empresa sigue siendo un reto apasionante.
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