Artículo publicado en El Correo (05/10/2026)

Durante los dos últimos años, la vivienda ha estado entre los tres principales problemas de Euskadi. Pero no terminaba de convertirse en conflicto político. Durante este tiempo se mezclaban en el debate público los problemas de acceso a la vivienda de los más jóvenes con las alarmas sobre la okupación, visibilizándose en mayor medida a los propietarios indefensos que a los inquilinos vulnerables.
Todo ha cambiado con la transmisión en directo del desahucio de una persona de 87 años, Maricarmen, que llevaba viviendo 70 años en la misma casa. Las movilizaciones convocadas por el Sindicato de Inquilinas han cambiado el marco interpretativo de la realidad. Y detrás de este cambio de marco hay una movilización social con raíces evidentes en la izquierda tradicional y en la minoritaria cultura de la lucha obrera, pero que está visibilizando una mayoría de ciudadanos que atraviesa las fronteras electorales y que apoya intervenir con urgencia en el mercado inmobiliario.
El Deustobarómetro lo ha retratado con bastante precisión. Para los votantes del PNV, EH Bildu, PSE y PP, los cuatro principales partidos de Euskadi, la vivienda es el principal problema. Si enfocamos a los desahucios, el 72% está a favor de que en ningún caso se pueda desahuciar a una persona vulnerable. Los votantes de PNV, EH Bildu y PSE coinciden en garantizar la protección de las personas vulnerables. En cambio, el 61% de los votantes del PP se posiciona en contra.
Algo parecido ocurre alrededor de la declaración de zonas tensionadas para limitar los alquileres. La mayoría de los votantes de PNV, EH Bildu y PSE, a favor; la mayoría de votantes del PP, en contra. Lo mismo ocurre con la intervención de las viviendas turísticas. La mayoría de los votantes de los principales partidos vascos está a favor de prohibir o reducir el número de licencias existentes, menos los del PP, que no apoyan esta regulación de las viviendas turísticas.
¿Y quiénes son los principales responsables del problema de la vivienda? El 74% de la ciudadanía vasca señala a los fondos de inversión. El 70%, a los grandes propietarios. Pero también el 72% responsabiliza al Gobierno vasco, el 71% al Gobierno central y el 64% a los ayuntamientos. La ciudadanía vasca estima que la crisis de la vivienda tiene responsables públicos y privados. Y es consciente de que la solución no consiste simplemente en esperar a que el mercado se arregle solo ni en esperar a que una administración lo arregle todo. Y esta visión la comparten transversalmente los votantes de todas las formaciones.
Cuando se pregunta qué partido está mejor preparado para resolver el problema de la vivienda, la respuesta más frecuente es ninguno, que reúne a un 37% de vascos y vascas. De los principales partidos del Parlamento, EH Bildu sería el preferido por el 19%, le seguiría el PNV con el 17% y el PSE sería el favorito para el 7%.
Hay una mayoría en la sociedad vasca que quiere intervenir, limitar, regular, construir y proteger. También tiene una lista bastante amplia de responsables que incluye a los fondos, grandes propietarios y las administraciones públicas. Lo que todavía no ha encontrado es al partido capaz de convertir todo eso en confianza política. La vivienda ya tiene culpables. Lo que no tiene todavía es un partido.
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