«El primer consejo para estos pacientes es que se muevan, el ejercicio es la mejor herramienta para modelar esta situación».
Entrevista publicada en El Correo (16/03/2026) | Terry Basterra.

Xabat Casado es fisioterapeuta, docente e investigador y ha sido uno de los ponentes que ha tomado parte en unas jornadas sobre dolor celebradas en la Universidad de Deusto.
– ¿Qué es el dolor crónico?
– Por definición, el crónico es aquel dolor que dura más de tres meses. Pero intentar fijar una definición en base únicamente a la temporalidad es algo limitado. El dolor crónico deberíamos interpretarlo como aquel de larga duración para el que cuesta encontrar causas o lesiones que expliquen por qué se manifiesta.
– ¿Cuántos afectados hay en Euskadi?
– El dolor crónico es mucho más habitual de lo que pensamos. El Colegio de Fisioterapeutas del País Vasco sostiene que hay 370.000 afectados en Euskadi, pero hay estudios que hablan de que alcanza ya al 25% de la población. Lo habitual es que si te tuerces un tobillo en dos meses estés recuperado. Pero hay una parte de la población a la que ese esguince le sigue doliendo después y se mantiene en el tiempo. Son pacientes que se les hacen numerosas pruebas y pasan por distintas consultas y especialistas sin encontrar ninguna alternativa. Por eso le llamamos al dolor crónico una epidemia silenciosa.
– ¿Se puede curar?
– La problemática empieza en los casos en los que la tecnología disponible no es capaz de explicar por qué esa persona sigue con dolor. Cuando a ese paciente se le hacen resonancias y todas las pruebas disponibles y no se ven lesiones o alteraciones que expliquen el origen de ese dolor se considera que es consecuencia de cambios en su sistema nervioso.
– ¿Puede explicarse mejor?
– Hablamos de cambios a nivel molecular y en la plasticidad del sistema nervioso que son difíciles de identificar y medir. Si logramos localizarlos la alternativa terapéutica es un abordaje multidisciplinar en el que es importante el trabajo activo. Lo normal es que estas personas sean sedentarias. Así que el primer consejo es que tienen que moverse. El ejercicio practicado de forma conservadora es la mejor herramienta para mejorar el sistema nervioso y modular la sensación de dolor.
– ¿Cómo se trabaja con estos pacientes?
– En estos casos la manipulación que realiza el fisio empieza a no ser tan importante como la vida activa. Hay que tener en cuenta que a estas personas el dolor prolongado les repercute en diferentes aspectos de su vida. Muchos sufren también ansiedad, depresión o miedo al movimiento. Por eso es necesario tratarlos de forma multidisciplinar.
– ¿Se sabe al menos qué causa el dolor crónico?
– Si lo descubriéramos probablemente optaríamos al Nobel. No existe una causa identificable en muchos de estos pacientes que explique por qué siguen con dolor durante tanto tiempo. Ese es el problema. Una hernia explicaría los síntomas. Pero nos encontramos casos, por ejemplo, de gente a la que le duele la rodilla y sus meniscos están bien.
Columna, hombros y rodillas
– ¿Cómo les repercute este dolor en su día a día?
– Hay gente que se aísla y acaba quedando menos con sus amigos y realizando menos planes de ocio porque, por ejemplo, no puede jugar ya una pachanga de fútbol. Hay personas mayores que no pueden coger al nieto en brazos tanto como les gustaría y eso les afecta a nivel psicológico.
– ¿Y a nivel laboral?
– El dolor crónico suele ser incapacitante. Las bajas laborales de las personas que lo sufren son frecuentes y de larga duración.
– ¿Cuáles son los cuadros más frecuentes?
– Los más habituales se dan en la columna, como la lumbalgia y la cervicalgia crónicas. Les siguen los de hombro y rodilla.
– ¿Hay algún colectivo que lo sufre más por edad o por sexo?
– Existe dolor crónico en niños y en ancianos, aunque se ven más casos en personas de mediana edad. Es también más frecuente en mujeres. No sabemos explicar por qué. Puede ser algo hormonal.
– ¿Puede acabar el dolor crónico derivando en otras patologías?
– Es habitual que los afectados acaben padeciendo comorbilidades. Hablamos de depresión, de soledad no deseada o de otros factores principalmente psicológicos que alteran y se suman al problema. Cuando el dolor te impide hacer lo que te gusta eso es algo que te afecta como persona.
– ¿Cuánto de físico y cuánto de mental hay en el dolor crónico?
– Cuanto más se alargue el dolor más factores psicosociales presenta ese paciente. Si a eso le sumas el miedo al movimiento y lo que se conoce como catastrofismo, que es que esa persona se pone en la peor de las situaciones y cree que no se va a curar, nos encontramos con que el problema dura más tiempo porque se agrava la sintomatología.
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