
La Universidad de Deusto ha participado un año más en la Elhuyar Zientzia Azoka, un encuentro de proyectos científico-tecnológicos de jóvenes que, organizada por Elhuyar, se celebró en el Arenal de Bilbao del 6 al 9 de mayo. Los objetivos principales de este proyecto son trabajar las capacidades de los jóvenes en los ámbitos de la ciencia y la tecnología, despertar vocaciones y acercar a los jóvenes a los protagonistas de la ciencia y la tecnología. En este sentido, durante estas jornadas, un total de 660 jóvenes procedentes de 60 centros educativos compartieron espacio con personal investigador para dar a conocer los 183 proyectos STEAM en los que han trabajado durante el último curso. Entre ellas Nerea Azkona, investigadora de la Universidad de Deusto, que nos cuenta cómo ha sido su experiencia.
Tejiendo redes entre la universidad y las aulas
Mi experiencia en la Elhuyar Zientzia Azoka 2026
El compromiso de la Universidad de Deusto con la juventud
Participar en la Elhuyar Zientzia Azoka 2026 ha sido, un año más, una oportunidad excepcional para sacar la investigación de los despachos y trasladarla al corazón de la ciudadanía. Como investigadora en el ámbito de las ciencias sociales y PDI de la Facultad de Educación y Deporte, considero fundamental que espacios como este visibilicen que la ciencia trasciende los experimentos de laboratorio. Mi presencia buscaba poner en valor que el análisis crítico, el estudio de los comportamientos humanos y la educación son motores científicos tan rigurosos y necesarios como cualquier otro. Para mí, la ciencia no se limita a datos fríos e información estructurada, sino que es una herramienta de transformación social, y este evento ha sido el escenario perfecto para demostrar que la investigación social que realizamos en la Universidad de Deusto tiene un impacto directo y transformador en las nuevas generaciones.


Todo comenzó con una mentoría para investigar los micromachismos en Iruña
Este año he tenido el privilegio de acompañar como mentora a un grupo de jóvenes del Biurdana BHI de Iruña (Nafarroa). Juntas, hemos desarrollado un proyecto centrado en la detección y análisis de micromachismos que se llama “Harreman osasuntzuak eraikitzen”. Desde mi formación como antropóloga y educadora social, ha sido fascinante observar cómo tres alumnas de 2º de bachiller aplicaba el método científico para analizar realidades sociales tan cotidianas como complejas. Ver su evolución, su capacidad crítica y su entusiasmo por entender las desigualdades de género desde una base empírica ha sido una parte muy gratificante de mi labor docente e investigadora este curso.
Todo terminó con la evaluación como un caleidoscopio de vocaciones científicas
Durante la jornada del viernes, tuve el honor de cambiar de rol y actuar como evaluadora de proyectos de divulgación. Fue una jornada intensa y vibrante donde pude conocer propuestas de muchas ramas científicas, sobre todo de ciencias naturales. Evaluar estos proyectos desde una mirada interdisciplinar me ha permitido dialogar con los y las jóvenes no solo sobre sus resultados, sino sobre el porqué y el para qué de su investigación.
Una apuesta por el futuro
Mi paso por la feria refuerza mi convicción de que la universidad debe ser un agente activo en el fomento de las vocaciones científicas. Gracias a iniciativas como las de la Fundación Elhuyar, logramos que la juventud vea a las investigadoras e investigadores como referentes cercanos. Me vuelvo a las aulas de Deusto con la mochila llena de fotos, testimonios y, sobre todo, con la esperanza de que muchas de esas chicas y chicos sean nuestros futuros estudiantes y colegas.




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