Artículo publicado en Deia (12/10/2026)

Teniendo conocimiento por uno de los promotores de la próxima creación de una Asociación Privada de Fieles Juan Mari Uriarte Elkartea, además de solicitar mi ingreso en la Asociación, he escrito estas líneas como breve semblanza de quién fue un gran amigo, más que un amigo.
Conocí a Juan Mari en Lovaina. Al comienzo de los años 70 del siglo pasado. Coincidimos en el mismo Colegio Mayor. Él en la habitación 404 y yo en la 401. O, quizá al revés. En todo caso en el cuarto piso. Juan Mari se licenció en Psicología y yo en Sociología. Sufrió mucho, mucho, con la asignatura de Estadística. Cuando la aprobó, con su fina escritura, envió una carta al profesor de la asignatura que me la dio a leer. Le señalaba su edad, que era cura, que había dedicado más tiempo en estudiar y aprobar su asignatura que en el conjunto de todas las demás. Y que nunca iba a utilizar lo aprendido, que olvidaría, gozosamente, en breve tiempo. Añadió que no buscaba el ruido sino la eficacia y que confiaba que la carta le hiciera reflexionar.
Está anécdota refleja bien lo que era Juan Mari. Trabajador incansable, buscando siempre el bien, sin ruido, y desde su condición sacerdotal, que realmente le configuraba. En Lovaina le etiquetábamos como Mr. Le Curé (el señor cura) aunque siempre era, por encima por encima de todo, Juan Mari. Muy querido por todos, en una Lovaina, donde el enfrentamiento entre ETA V y VI, dividía a la numerosa colonia vasca. Por cierto, Juan Mari, cómo soltero, cuidaba de vez en cuando, los fines de semana, los niños de las familias con hijos. Juan Mari que no dudaba en meterse en todos los charcos, no podía obviar la presencia de ETA en sus diócesis vascas. Juan Mari condenó muchas veces los asesinatos, secuestros y demás tropelías de ETA. Pero eso no le impidió condenar las torturas policiacas.
Juan Mari fue bien aceptado por unos y otros, la mayoría no religiosos, por su bonhomía, su capacidad de escucha, su acendrado amor por Euskal Herria, y su apertura a todos, que fueran vascos, españoles, belgas, latinoamericanos etc. Creo no exagerar diciendo que era querido por todos.
En Lovaina creamos algunos vascos estudiantes un coro de amateurs.
Íbamos a algunos bares flamencos a cantar. Recuerdo uno en la maravillosa Oude Markt (Viejo mercado), donde acababan ofreciéndonos una ronda de cerveza.
Cuando volvimos a Euskadi, le visitaba con cierta frecuencia en su alojamiento en Bilbao. También en sus años en Zamora, ya obispo, mi mujer y yo, fuimos a conversar con él al menos un par de veces. Insistía en que fue solo a Zamora. No quiso llevar a nadie, como hacen algunos obispos. Sus ayudantes en el gobierno de la diócesis de Zamora debían ser zamoranos. Nos mostró en su despacho una foto del Athletic y, creo recordar que también de Clemente. Por cierto, en alguna circunstancia, Clemente fue a Zamora a dar una charla a unos deportistas y le pidió no recuerdo qué a Juan Mari. Este le dijo que, de acuerdo, pero que antes, él tenía que decir unas palabras al grupo que venía a escuchar a Clemente.
No todo el mundo apreciaba positivamente las palabras y hechos de Juan Mari. A título de muestra, traigo aquí un párrafo de 2014 que decía así:
“Afortunadamente hay un antes y un después en la sede del obispado donostiarra. Acostumbrados como estábamos a elementos de la catadura miserable de Setién y Uriarte, Munilla parece Juan XXIII. Ahora emérito, no obstante, Uriarte anda suelto. Y no pierde oportunidad para echarle vitriolo a las heridas”. Carlos Herrera (Abc 24/01/2014).
El actual obispo de Bilbao Joseba Segura (un hijo espiritual de Uriarte) dijo tras el fallecimiento de Uriarte que “Juan Mari era una persona que ha trabajado con fuerza a favor no solo de la paz, sino también de la reconciliación en nuestra. Iglesia y en nuestra sociedad. Ha sido el impulsor y el motor de muchas de las iniciativas que hemos llevado a cabo en nuestra Diócesis y en las del entorno”.
Estaba agotado como obispo de San Sebastián y, aunque no conseguí que viniera a nuestra casa, nos encontramos en otros sitios y guardamos siempre una gran amistad.
Miembro de la Comisión Promotora de Juan Mari Uriarte Elkartea.
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