Seminario con María Xosé Agra Romero

El martes 30 de enero los profesores del área de Ética celebraron un seminario con la filósofa gallega María Xosé Agra Romero, catedrática de la Universidad de Santiago de Compostela. El trabajo de Agra Romero se centra en la filosofía política y la teoría crítica feminista.

El concepto central sobre el que se discutió fue el de «vulnerabilidad». Mientras que el concepto de «justicia» entra en el panteón de las virtudes ya desde los propios albores del pensamiento filosófico, la vulnerabilidad no aparece hasta el siglo XX. Esta circunstancia hace que nos preguntemos por los rasgos de esa «justicia» liberal que, al menos desde Hobbes, se fundamenta en un sujeto autónomo y libre, que oculta el carácter dependiente y vulnerable que la condición humana acarrea.

Junto a esa vulnerabilidad existencial, sin embargo, existen otras vulnerabilidades inducidas y estructurales que nos remiten al ámbito de las injusticias y sus víctimas. Estas vulnerabilidades, o «ciclos de vulnerabilidad» en términos de algunas pensadores feministas, apuntan a la responsabilidad de todos los que contribuyen a sostenerlas y de otros muchos que emplean trampas ―como, por ejemplo, una sensibilidad o pudor social exagerados― para esconder o invisibilizar sus consecuencias. Debe denunciarse ese cínico juego de «saber y no saber», que sirve de coartada para no afrontar las transformaciones estructurales que debemos a las víctimas de las injusticias.

Okin, Young, Cavarero, Butler o Shklar son algunas de las autoras que nuestra invitada maneja para construir una reflexión estimulante, que permite captar la complejidad de las raíces de los desequilibrios de nuestra sociedad. Una complejidad que, como se evidenció en el diálogo posterior,  incluye elementos que van desde lo antropológico a lo económico, pasando por lo social y cultural. Solo desde esa conciencia podrán abordarse las propuestas de transformación que hagan justicia a víctimas de las «vulnerabilidades inducidas» en nuestra sociedad, además de colocar en el lugar que merece a la dimensión de «cuidado» que la condición vulnerable que todos compartimos demanda.

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