En la carrera profesional, al igual que en los ferrocarriles, en el fondo lo que importa no es tanto el destino sino la compañía.
Artículo publicado en Empresa XXI (01/04/2025)

Ya he utilizado en alguna ocasión la metáfora de los viajes para referirme a la vida profesional. Por algún motivo que tendrá que ver con mis experiencias personales me parece que los viajes en ferrocarril son los más parecidos (no os había contado, pero mi primer contrato, como becario, fue con la Fundación de los Ferrocarriles Españoles).
Los aviones y aeropuertos me sugieren saltos abruptos de un punto a otro, con itinerarios rígidos y poco margen para la improvisación, mientras que trenes y estaciones me evocan un tránsito más humano, con estaciones intermedias, cambios de ruta y la posibilidad de bajar y subir en distintos momentos sin necesidad de atravesar insoportables esperas y controles.
En la carrera profesional, al igual que en los ferrocarriles, rara vez hay un trayecto directo y sin escalas. Más bien, nos movemos en líneas que se cruzan, con transbordos y tiempos de espera entre un tren y el siguiente. Los trenes son los empleos, los puestos que vamos consiguiendo, y cada estación representa un cambio: un nuevo empleo, una promoción, una reinvención profesional.
A veces, estas transiciones son sencillas, planificadas, y salen como estaban previstas. Otras veces, nos encontramos en una estación más tiempo del que habíamos previsto. Puede ser por decisión propia o por circunstancias ajenas, pero el hecho es que nos vemos en ese andén, con la incertidumbre de cuándo llegará el próximo tren y cuál será su destino. O podemos seguir dentro de un tren en marcha con el desagradable sentimiento de que nos echarán en la siguiente estación o, casi peor, de que en realidad no queremos hacer este viaje…
Por fortuna, hay muchas canciones, historias y películas que nos pueden hacer compañía en esos momentos. Yo suelo volver a escuchar, cuando necesito, las «Estaciones» de Antonio Vega, o «Hacia otras tierras» de 21 Japonesas o leo despacio a Machado en «Otro Viaje». Vuelvo a ver otra vez «Origen» de Christopher Nolan y recuerdo su genial acertijo «Esperas un tren. Un tren que te llevará muy lejos. Sabes dónde esperas que te lleve el tren, pero no estás seguro… Pero no importa. ¿Cómo puede no importarte donde te llevará el tren …»
Es imposible contarte todos los consejos de tantas personas que han viajado, pero voy a tratar de dejarte al menos tres, los que a mí me han servido más. El primer consejo ya lo escribí hace años, y el tiempo solo ha servido para estar más seguro: Siempre pasan trenes (o, como diría Nacha Pop, «No se acaban las calles»). Aunque los momentos en la estación sean duros, o precisamente por ese motivo, son los que nos definen como personas, y también nos ayudan a saber qué personas se merecen ese adjetivo tan escaso y que equivocamos con tanta frecuencia (me refiero al que califica a las verdaderas amistades).
Tardará más o menos. Será el que esperamos o quizá el que simplemente nos ayude a escapar de la estación. Pero siempre pasan trenes. Igual que cuando clavas tu mirada en un punto del firmamento, acaba apareciendo la estrella que buscabas. Porque hay tantos trenes como estrellas, y para verlos solo necesitamos una cosa: no perder la esperanza.
El segundo consejo es corolario del anterior. No sigas en un tren que sabes con certeza que no te lleva a tu destino. Y si no sabes cuál es tu destino, para un poco y piensa en ello, porque viajar sin destino es probablemente la peor de las condenas.
El consejo es tan antiguo como las «Cartas de Séneca a Lucilio» (en particular, en la Carta LXXD. La cita exacta es «Quien pretenda disparar una saeta tiene que saber en dónde se propone hacer blanco; entonces podrá apuntar y dirigir el tiro: nuestras decisiones fallan porque no sabemos a dónde apuntamos. A quien no sabe hacia qué puerto se encamina, ningún viento le será bastante propicio. No puede sino influir mucho el azar en nuestra vida, ya que vivimos al azar».
El tercer consejo, ya lo conoces si me lees, porque lo repito siempre. En el fondo, lo que importa en los viajes no es tanto el destino, sino la compañía… La solución del acertijo de Origen, es la respuesta a todas las preguntas sobre viajes y personas viajeras que puedas encontrar…
gdorronsoroOzabala.es
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