“Fue un gran lehendakari. En un tiempo muy difícil. Partiendo de nada. No tenían ni despacho. Pero Carlos logró un gobierno excepcional. A decir de muchos, el mejor Gobierno Vasco de la democracia”
Artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa (06/05/2026)

El lehendakari Garaikoetxea, junto con todos los miembros del Gobierno vasco, hace 45 años. NTM

Fue un gran lehendakari. En un tiempo muy difícil. Partiendo de nada. No tenían ni despacho. Pero Carlos logró un gobierno excepcional. A decir de muchos, el mejor Gobierno Vasco de la democracia.
Muchos lo han conocido más que yo, sobre todo en su dimensión política. Yo lo frecuenté, tampoco mucho, en el ámbito familiar. En este ámbito era cercano, abierto. Pero siempre atento a su cargo. Recuerdo, una comida en San Miguel de Aralar. Un lugar que tanto dice a los Garaikoetxea, como a mí mismo, pues, entre otras cosas, allí redacté mi tesis doctoral. Veo a Carlos firmar papeles en la repisa de una ventana, y hablar con el edecán que le trajo los papeles.
Yo guardo el recuerdo de un hombre serio, consciente de su labor como lehendakari. Le “tocó” ser lehendakari, como le he escuchado en ETB, en el reportaje emitido el día de su fallecimiento. Se tomó a pecho su condición de Lehendakari. Sí, Lehendakari del pueblo vasco. Sus diferencias con la dirección del PNV, cuya cabeza era Arzalluz, tenían un fondo de concepción de país. Dicho esquemáticamente: un Gobierno Vasco potente y no unas diputaciones potentes, como es el caso hoy en día. De ahí su disputa, no con Guevara, diputado general de Álava, como se decía, sino, quizá, con Macua, diputado general de Bizkaia y, sobre todo, con Arzalluz.
Personalmente, yo defendía la apuesta por una Euskadi fuerte y unas diputaciones, básicamente delegaciones del Gobierno Vasco. Y en esa opción seguía el planteamiento de fondo de Carlos. Tras la Transición española, el gobierno de Garaikoetxea defendió ese planteamiento, y cuando el PNV lo rechazó, dimitió y se fue a casa.
Pocos años después fundó Eusko Alkartasuna, aventura que, al principio seguí, por razones arriba señaladas. Pero cuando se alió con Herri Batasuna, no le seguí y volví a votar al PNV, como no pocos de sus seguidores. Ese fue el comienzo del final de EA, y del propio Carlos, como gran figura pública del nacionalismo vasco. Aunque con los años, su persona se mantuvo en el cariño de muchos vascos. El homenaje que le tributó el lehendakari Pradales el año pasado y, más aún, el incesante desfilar de personas en el tanatorio de Iruña, este martes pasado, y el que le rendirán en Ajuria Enea el miércoles, son testigos del reconocimiento ciudadano a su legado.
El texto del lehendakari Pradales elogiando la figura de Garaikoetxea me ha gustado mucho.
El discurso que pronunció Carlos el día que dejó el Gobierno Vasco, y se marchó a casa, en Iruña, con su mujer, Sagrario Mina, lo escuché en directo con el padre de mi mujer, Javier Aizarna, primer diputado general de la Gipuzkoa democrática. A su término, envió un telegrama a Garaikoetxea agradeciéndole su labor por la sociedad Vasca.
Grandes hombres de un momento complicado en nuestra tierra, que he tenido la fortuna de conocer, y que me han aportado tanto.
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