Artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa (18/04/2026)

Que pase lo que sea, pero nadie nos quita lo que ya estamos viviendo. Aupa Erreala!!
En ETB, nos informan en el telediario del mediodía del viernes de los pormenores del encuentro, que ocupa más de quince minutos del comienzo del telediario, y continúa en el periodo de deportes. Con reportajes de muchos realzales en Sevilla.
Varias veces, en mis reflexiones, he señalado que la adhesión a la Real unifica (en sus manifestaciones públicas, y supongo que también en las privadas) a una sociedad con notables diferencias, por ejemplo, en el tema político.
La explicación básica reside, sostengo, en la opinión (y deseo) de la gran mayoría de nuestra sociedad de buscar elementos compartidos por la sociedad vasca. Particularmente, tras un icono de la sociedad. Lo que sucede con la Real Sociedad en Gipuzkoa.
Cierto, pero eso no excluye la diversidad de opiniones. Más claro aún: cada cual quiere mantener, y si fuera preciso, manifestar públicamente sus particulares y personales opciones políticas. Este incuestionable dato, pone en mayor valor la casi unanimidad en pro de la Real Sociedad.
Cabe preguntarse y decir que no es lo mismo defender personales y diferenciales opciones políticas, a veces de forma, incluso violenta, con una casi unanimidad en pro de la Real. Pero esta afirmación exige una reflexión de fondo.
Piénsese. Unanimidad en la opción política es cualquier cosa menos una buena cosa. Que sea a favor o en contra poco importa. En los dos casos, estamos en un régimen totalitario, dictatorial. Unanimidad a favor supone una sociedad que exige un resultado positivo a la ideología dominante. Asimismo, unanimidad frente a un equipo supone también exigencias ideológicas. En consecuencia, las dos posturas, ante un match de fútbol, solo caben en un régimen totalitario. Afortunadamente, no es el caso en la final de la Real con el Atlético de Madrid.
Que haya opciones, a favor de la Real y del Atlético de Madrid, es cosa saludable. Algo evidente. Pero aquí defiendo que entre los aficionados de cada uno de los dos equipos mantengan diversidad de sensibilidades, políticas u otras, como manifestaciones de sociedades plurales que encuentran elementos comunes en su equipo de fútbol, una buena cosa.
De ahí la importancia de proteger y propugnar, la Real en nuestro caso, incluso por personas que no sean realzales. No tenemos demasiados iconos compartidos. Y todos recordamos cuando jugando la Real y el Athletic salieron al campo de Atotxa los capitanes de los dos equipos portando la ikurriña. Les unía la misma opción política… y más.
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