El que tenga oídos que oiga.

Lecturas 12 de julio. DomingoXV tiempo ordinario.

Hay quien dice que vivimos en una sociedad que ha sido analgesizada, como que nos han dado algo para que la vida no nos duela. Por ello muchas veces vivimos procesos burbuja (lease el algoritmo de las redes sociales que sólo me ponen aquello en lo que estoy de acuerdo) y que no me entero de mucho más allá.

Pablo nos dice que la creación está gimiendo con dolores de parto, y es la imagen perfecta para recordarnos que la vida duele. Sabemos que el dolor no es bueno, pero lo que no es bueno es no oír los gemidos de parto de tanta vida que nace y que se ignora. No es bueno dejar de oír el clamor de tantas víctimas olvidadas, ni es bueno dejar de oír a la creación más amenazada que nunca.

Es la palabra la que tenemos que escuchar, la palabra que nos humaniza, la palabra que nos hace convivir, la palabra que cura, la palabra de Dios. Con ella podemos vivir en tierra buena y para ello solo tenemos que parar y escuchar esa palabra. ¿La oyes?

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