Las mies es abundante, pero los trabajadores son pocos

Lecturas 7 de julio. Martes XIV del tiempo ordinario.

Mirar a la humanidad es mirar la necesidad. Hay tantas cosas que necesitan ser cambiadas que muchas veces parece imposible saber por dónde empezar a trabajar. Arrupe y tantos otros hombres y mujeres de Dios nos dan una pista infalible, empezar en lo pequeño, en aquello que tenemos a nuestra mano.

Llevamos varios días siguiendo a Jesús que no para de curar, de enseñar, de animar, de anunciar el Reino. Él mismo expresa que la tarea es ingente y que en algún modo parece que es abrumadora para el ser humano. También nos dice que pidamos, que oremos al Padre para que tengamos más cómplices, más trabajadores, más personas implicadas en el Evangelio.

En el discurso eclesial está muy arraigado eso de la crisis de vocaciones, y ciertamente si miramos los número es un hecho cierto. Lo que no creo es que esté en crisis es la llamada que Jesús sigue haciendo a que la gente se sume a su causa, a la causa de la humanidad plena y digna para todos. ¿Te animas a responder hoy a este reto?

La asombrosa danza de la Tierra en su movimiento - Revista Esfinge

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