El presidente Adolfo Suarez logr贸 que, en enero de 1977, las Cortes franquistas aprobaran la Ley de Reforma Pol铆tica, con la implosi贸n del R茅gimen y el inicio del proceso reformista. La celebraci贸n de las primeras elecciones democr谩ticas del 15 de junio de 1977, deposit贸 una doble responsabilidad en las Cortes Constituyentes: por un lado, la transformaci贸n de un estado autoritario en un estado social y democr谩tico de Derecho; y por otro, la evoluci贸n de un estado centralista a una nueva organizaci贸n territorial que garantizar谩 el derecho al autogobierno de naciones, nacionalidades y regiones.

El primer reto consist铆a en incorporar los valores de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo pol铆tico en el ordenamiento jur铆dico y la incorporaci贸n del contenido de la Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos de 1948, de los Pactos Internacionales de 1966, del Convenio Europeo de 1950,鈥 a la vida cotidiana de las y los ciudadanos.

El segundo reto ten铆a la tarea de incorporar el reconocimiento de la diferencia y la diversidad, as铆 como la garant铆a del derecho al autogobierno de las naciones, nacionalidades y regiones que integran el estado y de la solidaridad entre todas ellas.

La evoluci贸n de ambos procesos no ha estado exenta de sobresaltos, dificultades, titubeos, avances y regresiones a lo largo de cuatro d茅cadas.

La construcci贸n del estado social y democr谩tico de Derecho no se ha mantenido exenta de contradicciones, provocadas por las resistencias e intereses de naturaleza diversa, junto a las crisis econ贸micas peri贸dicas y los casos de corrupci贸n pol铆tica. Las once huelgas generales, desde la primera del 5 de abril de 1978 con el desempleo como leitmotiv hasta la del 14 de noviembre de 2012 contra la reforma laboral, son muestra fehaciente de los momentos cr铆ticos vividos. Pero, a partir de 2011, junto al liderazgo sindical y su capacidad de convocatoria, irrumpe la iniciativa de colectivos ciudadanos de naturaleza diversa: los indignados del 15 de mayo de 2011, la irrupci贸n electoral de Podemos del 25 de mayo de 2015, las huelgas estudiantiles de primavera de 2016, la eclosi贸n del hartazgo de las mujeres del 8 de marzo de 2018 o la presencia en las calles de los jubilados y pensionistas a lo largo de este mismo a帽o, por destacar cinco ejemplos.

Tampoco el proceso de configuraci贸n de una nueva organizaci贸n territorial del estado ha encontrado un mayor sosiego en su desarrollo. La persistencia de la violencia por parte de ETA, GRAPO, GAL, etc., m谩s all谩 de la amnist铆a general y las primeras convocatorias electorales democr谩ticas, llen贸 de dolor y sufrimiento la sociedad, obstaculizando una pac铆fica evoluci贸n dial贸gica hacia el autogobierno de naciones y regiones. El Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 refrend贸 la presencia de enraizadas resistencias al cambio en curso. La Ley Org谩nica de Armonizaci贸n del Proceso Auton贸mico (LOAPA) de 1982, declarada inconstitucional en su n煤cleo sustancial, gener贸 otro momento de titubeo regresivo. El choque institucional de trenes y la fisura suscitada en la propia sociedad vasca en torno al nuevo proyecto de Estatuto vasco de 2004 –Plan Ibarretxe- result贸 otro de los momentos cr铆ticos del proceso iniciado en 1978. Sin obviar el vigente Proc茅s catal谩n que se inici贸 en 2012 con el defenestrado proceso de reforma estatutaria, continu贸 con el proceso participativo ciudadano de 2014, las elecciones plebiscitarias de 2015, el refer茅ndum del 1 de octubre de 2017, la Declaraci贸n Unilateral de Independencia de 27 de octubre de ese mismo a帽o, la intervenci贸n de la autonom铆a catalana por la aplicaci贸n del art铆culo 155 de la Constituci贸n espa帽ola, hasta las elecciones auton贸micas de diciembre y el inicio de la actual XII legislatura del Parlamento catal谩n.

A lo largo de cuatro d茅cadas, a pesar de las contradicciones, tensiones e imperfecciones, se ha configurado un estado que ha avanzado significativamente en materia de derechos humanos y de autogobierno. Evidentemente, tanto en la garant铆a de los derechos civiles, pol铆ticos, econ贸micos, sociales y culturales de las y los ciudadanos como en la garant铆a del autogobierno y de la capacidad democr谩tica de decidir de los pueblos, queda mucho por debatir, consensuar, acordar e implementar. Pero, si fijamos la atenci贸n en c贸mo han evolucionado la mayor铆a de pa铆ses y sociedades de nuestro entorno, salvo excepciones concretas a ser muy tenidas en cuenta, podemos sentirnos satisfechos. Sin embargo, es necesario fijar una agenda de trabajo con la que seguir transformando el estado, desde el doble compromiso democr谩tico con la gobernanza de la equidad y de la diversidad.

No obstante, quisiera compartir mi mayor preocupaci贸n: la irrupci贸n de expresiones pol铆ticas que defienden abiertamente la vuelta al pasado, autoritarismo y centralismo, como soluci贸n a los problemas actuales en torno al mencionado doble reto constituyente.

Lo preocupante no es que, en democracia, alguien se exprese  en tal sentido. Lo alarmante es que las y los ciudadanos, cabreados ante una coyuntura en la que sus derechos fundamentales no se ven suficientemente protegidos y dignamente garantizados, opten por expresiones pol铆ticas que apuestan por un estado autoritario. Lo intranquilizante es que las personas molestas con coyunturas de unilateral uniformizaci贸n del autogobierno y en las que su derecho a decidir no encuentra acomodo constitucional, alimenten, con su radicalidad, expresiones pol铆ticas que apuestan por un estado centralista. Y lo m谩s inquietante es que las y los quejosos por una, otra o ambas contradicciones opten por la abstenci贸n en los procesos electorales, posibilitando el avance de expresiones pol铆ticas autoritarias y centralistas.

Queda mucho por hacer. Pero, nada justifica la b煤squeda de soluciones en viejas f贸rmulas, con efectos indeseables y, por desgracia, conocidos. Necesitamos di谩logos y consensos para avanzar en la respuesta al doble reto constituyente.

[Texto publicado en el peri贸dico EL CORREO, 29-12-18]