La semana pasada vivimos un interesante encuentro en el que Albert Sangrá nos acercó a lo que debe pensarse como una educación superior online de calidad. Dejamos unas breves notas, entresacadas de lo que fue un panorama mucho más amplio.

Educación presencial vs. Educación online… ¿pierde la online? 

No, no necesariamente. De igual manera que existe educación presencial de calidad y otra con menos, en la educación online ocurre lo mismo. Ciertos estudios están evidenciando que, cuando la educación online es de calidad (de acuerdo a estándares, rendición de cuentas…), puede llegar a obtener resultados equiparables e incluso algo mejores que la presencial.  

No todo es educación online

Educación online es:

Una modalidad de enseñanza y aprendizaje, que puede representar el todo o una parte del modelo educativo en el que se aplica, y que explota los medios y dispositivos electrónicos para facilitar el acceso, la evolución y la mejora de la calidad de la educación y la formación. (Sangrà, Vlachopoulos & Cabrera, 2012)

Acceder a la información no es aprender, tampoco usar una tecnología en la docencia significa estar innovando la misma… hay que valorar lo que se hace con la tecnología, buscar el “valor añadido”, y éste se encuentra en el acompañamiento que se hace a los estudiantes para que entiendan y den sentido la información a la que acceden. Esto es la educación online, un proceso mediado que, además, tiene que proveer y proporcionar todo lo necesario para que el estudiante pueda lograr un aprendizaje de calidad.

Vale, y ¿qué debe tener en cuenta una educación online de calidad?

1. En el principio, el modelo. Un modelo que sea sostenible, evaluable, que pueda innovar y, sobre todo, que tenga en cuenta las características del aprendizaje  del futuro,  

  • flexibilidad, ser adaptable a muchos tipos de personas, contextos y situaciones, 
  • personalización,a medida de lo que cada uno pueda necesitar, 
  • interacción, no únicamente individual sino social,
  • informalización, dado que las personas aprenden también de una manera informal, no solo en y desde instituciones. 

Un modelo en la práctica: La UOC trabaja desde hace años en un modelo de educación en cuyo centro está la actividad del estudiante que tiene acceso a los recursos necesarios y con un equipo docente que le acompaña, le da apoyo y tutela y lo hace con una comunidad de compañeros que trabajan conjuntamente y que tienen objetivos similares.

2. Un cambio de paradigma en la enseñanza online: planificar más allá del contenido, desde la actividad. El contenido importa, pero la actividad permite al estudiante alcanzar o adquirir una competencia determinada. Debemos transformar la docencia aplicando metodologías activas y colaborativas.

3. Un modelo en el que se interrelacionan los tres elementos: pedagogía, tecnología y una organización que dispone el entorno de enseñanza- aprendizaje de tal manera que la relación entre tecnología y pedagogía obtenga los mejores resultados posibles. 

 4. Debemos adquirir competencias en el uso de los recursos digitales y comunicativos en red (competencias docentes digitales), como, por ejemplo,el  trabajar en colaboración y en red, que refuerza la propia docencia, y  facilitar a los estudiantes estrategias de cómo localizar y evaluar la información de calidad. 

Un docente con un rol de mentor y no solo transmisor. El docente del siglo XXI tiene nuevos roles y es necesario adaptarse,  no es necesario ser un super docente, pero sí trabajar en colaboración con otros docentes. 

5. Comencemos a diseñar por la evaluación y cambiaremos la educación superior online. ¿Cómo? incorporando elementos y recursos  diferentes, evaluación por pares, autoevaluación. Una evaluación continua arrastrará un cambio metodológico con base en las actividades. Cambiar el diseño en base a la evaluación transforma la docencia.  Todos hemos escuchado alguna vez la máxima -bastante cierta- de que  “los estudiantes desarrollan estrategias de aprendizaje en función de cómo van a ser evaluados”

La educación superior online tiene otros retos a los que prestar atención: comprender y utilizar las analíticas de aprendizaje para la mejora, enriquecer los contenidos con la realidad aumentada y crear escenarios inmersivos de aprendizaje gracias a la realidad virtual.

FInalizamos el post dando voz a Sangrá: “Las universidades deben disponer de una oferta de educación superior con una nueva estructura, más moderna, más flexible y adaptable. La educación online es una palanca de cambio para la innovación metodológica si se utiliza adecuadamente para centrarse en la actividad, para asociar recursos de aprendizaje y, como os decía, para revolucionar la evaluación y sobre todo, no olvidar nunca que la evaluación también nos tiene que servir para generar evidencias, para convencer. Si hacemos muchas cosas, las hacemos bien, pero después no explicamos que lo hacemos bien y mostramos cómo lo hacemos, a veces da la sensación de que no hemos hecho nada. Por lo tanto, os animo también a que las buenas prácticas sean compartidas y sean explicadas. Lo mejor está por llegar todavía. Así que vosotros vais a ser actores de lo que va a llegar.”

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