15 de marzo. Domingo IV de Cuaresma «Laetare»
Vivimos en un tiempo lleno de información y opiniones. Sin embargo, a menudo seguimos mirando la realidad con prejuicios rápidos y explicaciones fáciles. En muchos debates públicos se busca culpables antes que comprender la historia que hay detrás de cada persona.
El relato del ciego de nacimiento muestra a alguien que pasa de la oscuridad a la luz. Lo sorprendente no es solo que recupere la vista, sino que descubre una verdad sencilla que nadie puede negar. Frente a discusiones y sospechas, él responde con una experiencia concreta y humilde. Yo era ciego y ahora veo.
También nosotros podemos aprender a mirar de otro modo la vida y a las personas. Tal vez el primer paso sea reconocer nuestras propias cegueras y dejarnos interpelar por lo que otros viven. Cuando aprendemos a mirar con más verdad, la realidad se vuelve más luminosa para todos. Feliz domingo.
