La voluntad del Padre

22 de abril. Miércoles de la III semana de Pascua

Vivimos en una cultura que ha elevado la voluntad individual a categoría suprema, donde el «yo decido», «yo elijo» y «yo me realizo» se han convertido en el horizonte último de sentido. La autonomía personal es un valor legítimo, pero cuando se absolutiza, nos deja solos frente a decisiones que nos superan.
El texto de hoy nos presenta a alguien que confiesa abiertamente no vivir solo para sí mismo, sino orientado hacia una voluntad que lo trasciende y lo sostiene. Esa voluntad no es caprichosa ni arbitraria, tiene un rostro concreto en Jesús para que nadie se pierda, para que cada persona sea acogida y llegue a su plenitud.
Una posible pregunta para hoy podría ser si hay algo más grande que nosotros mismos a lo que merezca la pena entregarse. Intentemos descubrir que vivir orientados hacia el bien de los demás nos hace más libres, no menos. Feliz miércoles.

Esta entrada fue publicada en Publicaciones del blog. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.