22 de marzo. Lunes de la V semana de Cuaresma
Vivimos en un tiempo donde señalar al otro parece más fácil que comprenderlo. Las redes amplifican el juicio rápido y reducen la complejidad de las personas. A menudo convertimos errores en etiquetas permanentes que nos separan.
En la escena del templo, una mujer es puesta en el centro como objeto de condena. Jesús desplaza la mirada y devuelve a cada uno a su propia verdad interior. No niega el mal, pero abre un espacio donde la dignidad es posible y el futuro también.
Quizá podamos aprender a sostener la mirada sin condenar y a reconocer nuestra propia fragilidad. Tal vez podamos construir espacios donde nadie quede reducido a su peor momento. Caminemos juntos hacia relaciones más justas y humanas que hagan posible empezar de nuevo. Feliz lunes.
