Lo inesperado

10 de abril. Viernes de la octava de Pascua

Hay noches en las que la vida nos suena a vacía de sentido y de frutos. En la vida acelerada, el cansancio se acumula y hay cierta sensación de desolación que nos paraliza. El mundo conoce demasiado bien esa experiencia de redes vacías al amanecer.

La voz de Jesús desde la orilla invita a cambiar de lado, a intentarlo de nuevo. La red se llena cuando dejamos de hacerlo solos y escuchamos al que nos llama. El encuentro ocurre en lo cotidiano, en el fuego encendido y el pan compartido.

Hoy podríamos dejarnos sorprender por lo inesperado que llega cuando ya no esperamos nada. Cambiemos de ángulo, atrevámonos a echar la red al otro lado. Compartamos lo que traemos y sentémonos juntos a la mesa que ya está preparada. Feliz viernes.

Esta entrada fue publicada en Publicaciones del blog. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.