12 de abril. Domingo de la II semana de Pascua
Vivimos tiempos en los que la guerra ocupa los titulares cada mañana y la violencia se ha instalado como paisaje cotidiano. Las noticias llegan cargadas de muerte, desplazados y fronteras cerradas por el miedo. En ese contexto, se hace difícil imaginar que otra palabra sea posible.
Y sin embargo, esa otra palabra existe y ha sido pronunciada. Unos discípulos encerrados por miedo escuchan una voz que no acusa ni reprocha, sino que ofrece paz. No una paz ingenua que ignora las heridas, sino una paz que las muestra y las atraviesa, que transforma el miedo en misión y el encierro en apertura al mundo.
Imaginemos la posibilidad de elegir la paz como respuesta, incluso cuando todo invita al miedo o a la venganza. Tenemos la capacidad de ser portadores de un clima distinto en nuestros entornos, de abrir puertas donde otros las cierran. No esperemos a creer del todo para atrevernos a ser constructores de paz. Feliz domingo.
