Testimonios

Nuestra vida está llena de testimonios. Necesitamos de testigos que nos hablen de la realidad que directamente no vemos, pero que a su vez afecta directamente a nuestra vida y nuestro modo de vivir. Hoy tenemos acceso a múltiples testimonios, de los cuales, demasiados son fake news y hace que nos haga dudar más de la credibilidad de los testigos. Todos necesitamos de testigos que nos ayuden a vivir mejor, a tomar decisiones, a hacernos cargo de la realidad propia y ajena, es decir necesitamos testigos de verdad.

Lecturas: jueves 26 de marzo (4ª semana de Cuaresma)

Con el tiempo en general nos despistamos de nuestros propósitos primeros. Queríamos hacer una cosa y acabamos haciendo otra bien distinta. Un ejemplo claro es el del pueblo de Israel que en el desierto empieza a aforar a otros dioses. A nosotros nos puede pasar con el dejarnos llevar. El no estar atentos, no ser cuidadosos, no hacer memoria, nos pueden despistar de aquello que realmente es fundamento de nuestra vida, y sin querer, un tiempo después, nos vemos alejados de aquello que realmente queríamos.

Los testigos son una ayuda fundamental para nuestra vida. Sus relatos son los que nos sitúan, los que nos aconsejan, los que nos guían en casi todo en la vida. Son los que nos dicen qué y cómo tenemos que hacer para lograr aquella gestión que necesitamos, son los que nos proponen la agenda, son los que fundamentan nuestra vida social. En el Evangelio de hoy Jesús nos lo plantea con total claridad. ¿Nos fiamos de Él para nuestra vida? ¿Le creemos cuando nos habla del Padre? ¿Sirve su testimonio para nuestra vida?

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