26 de febrero. Jueves I de Cuaresma
Vivimos en un mundo donde muchas personas sienten que sus voces no son escuchadas ni sus necesidades atendidas. La desconfianza se ha instalado en las relaciones humanas y el miedo al rechazo nos paraliza con demasiada frecuencia. Sin embargo, algo en lo más hondo de nosotros sigue anhelando ser acogidos y respondidos.
El texto que hoy nos acompaña nos recuerda que pedir, buscar y llamar no son signos de debilidad sino de confianza valiente. Quien se atreve a tender la mano descubre que la vida responde con generosidad, como un padre o una madre que jamás daría a su hijo una piedra cuando pide pan. El bien que deseamos recibir es también el bien que estamos llamados a ofrecer.
Que este día nos anime a pedir sin miedo y a escuchar con el corazón abierto las peticiones de quienes nos rodean. Que seamos capaces de tratar a los demás con la misma ternura que esperamos recibir nosotros mismos. Feliz jueves.
