Desigualdad

5 de marzo. Jueves II de Cuaresma

En muchas ciudades del mundo conviven realidades muy distintas a pocos metros de distancia. Mientras algunos viven rodeados de comodidad, otros esperan ayuda a la puerta de nuestras casas o en la esquina de nuestras calles. La desigualdad no siempre se esconde, a menudo simplemente aprendemos a no mirarla.

El relato de Lucas habla de un hombre rico que vive en abundancia mientras un pobre llamado Lázaro permanece olvidado a su puerta. La historia muestra que el problema no es solo la riqueza sino la indiferencia ante el sufrimiento cercano. Cuando la vida termina se revela que aquello que parecía pequeño tenía en realidad un peso decisivo.

Tal vez también nosotros caminamos cada día junto a historias que podrían transformar nuestra mirada. Podemos aprender a detenernos, a reconocer la dignidad del otro y a no acostumbrarnos a la distancia que nos separa. . Feliz jueves.

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